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Las parejas sometidas a tratamientos para la infertilidad viven en una constante montaña rusa emocional que, en muchas ocasiones, requiere de ayuda profesional. Los estudios han demostrado que la infertilidad está asociada con el sufrimiento psicológico: la larga duración de los estudios, la cantidad de exámenes, que incluyen procedimientos como la laparoscopía, el buscar el momento adecuado para las relaciones sexuales, los tratamientos hormonales... pueden ser todos muy estresantes.
Todos los métodos de reproducción asistida tienen un porcentaje de fracaso y el repetir los ciclos de tratamiento sin lograr un embarazo puede ser muy angustiante para la pareja. El largo, tedioso y costoso tratamiento relacionado con la reproducción asistida puede constituir una carga adicional. Las parejas infértiles hablan de sentimientos de furia, culpa, frustración, aislación, fracaso, congoja, angustia, reducción de la autoestima y de la calidad...
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