
En una tarde fresca de otoño, en un suburbio de ann arbor, Michigan, un hombre canoso con bigote mira cómo su hijo de 12 años corre detrás de la pelota. La escena es habitual para un domingo, pero el hombre no es un papá cualquiera. Kirk Maxey, de 51 años, es uno de los donantes de semen más prolíficos de Estados Unidos, y quizás del mundo. Entre 1980 y 1994, donó a una clínica de Michi ...