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Logran anticipar si el esperma servirá para la fertilización.

Cuando una muestra de semen criopreservada para un tratamiento de fertilización abandona el frío, no todos los espermatozoides pueden sobrevivir a temperatura ambiente.
Logran anticipar si el esperma servirá  para la fertilización.

Saber cuáles lo harán optimizaría el proceso para lograr un embarazo.

Un equipo de expertos argentinos, españoles y estadounidenses descubrió cómo hacerlo. Una proteína clave del sistema de defensa celular contra el estrés oxidativo anticipa con bastante certeza si los espermatozoides por congelar serán útiles.

“Este estudio debería considerarse el punto de partida para desarrollar métodos diagnósticos previos a la criopreservación de semen humano“, concluye el equipo dirigido por los doctores Juan Alvarez, profesor de de la Facultad de Medicina de Harvard, y Gustavo Doncel, del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Escuela de Medicina de Virginia del Este (Estados Unidos).

La respuesta que buscaban los expertos apareció en las muestras de semen donadas tras 3 a 5 días de abstinencia sexual por 42 hombres, de entre 20 y 30 años, que habían consultado por infertilidad en una clínica de nuestro país.

Un análisis computarizado una hora después de la eyaculación determinó la movilidad de los espermatozoides antes de preservarlos en nitrógeno líquido a -196°C durante un período de entre 48 y 72 horas. Luego, las muestras se descongelaron en un baño de agua a 40°C durante tres minutos y se volvió a evaluar la movilidad.

El equipo comprobó que los que inicialmente tenían una mayor concentración de la proteína superóxido dismutasa (SOD) se movían más después de descongelarlos que el resto. Esto, según explica el equipo en el artículo que publicará Fertility and Sterility , demuestra que la SOD sirve como un “marcador del éxito de sobrevida de los espermatozoides” criopreservados.

“Permite predecir cómo se descongelarán esos espermatozoides, ya que hay pacientes que por algún motivo tienen una motilidad espermática muy mala luego de la descongelación. Esto podría ser la llave para entender esa variabilidad”, precisó el doctor Mariano Buffone, investigador del Instituto de Biología y Medicina Experimental del Conicet, una de las siete instituciones que participaron del estudio.Además de ser una proteína central de defensa contra el ataque oxidativo, un proceso que causa enfermedad, la SOD en los espermatozoides “podría estar cumpliendo un papel muy importante y que no ocurriría en otras células del organismo -comentó-.

El espermatozoide es una célula extremadamente diferenciada y especializada; procesos o funciones comunes en otras células varían en el espermatozoide”.

Entre otras características, la capacidad de “nadar” que tienen estas células masculinas determina si tendrán o no problemas para llegar hasta un óvulo y fertilizarlo. Por ahora, no se sabe cuál debería ser el valor mínimo de concentración de esta proteína en los espermatozoides de una muestra por criopreservar. El equipo inició una segunda etapa de investigación para poder determinarlo.

Por su parte, el doctor Santiago Brugo Olmedo, coautor del estudio y director de Seremas, el centro donde se obtuvieron las muestras estudiadas, opinó: “Cada vez nos acercamos más a la posibilidad de obtener indicadores de la capacidad reproductiva de los hombres y las mujeres que consultan por infertilidad”. Uno de ellos es, por ejemplo, la medición de la hormona antimulleriana o AMH, que determina la reserva ovárica femenina.

Con estos resultados, “podemos conocer la capacidad de los espermatozoides una vez descongelados.  
En el caso de los hombres sometidos a quimioterapia, a radioterapia o una biopsia testicular, hay que congelar los espermatozoides y luego seleccionar los más aptos”.

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