Hoy conocemos el caso de Aurora. Ella conoció a su marido, portador de VIH, en 1993 y por entonces no había mucha información sobre el tema. Se informó y empezaron su aventura para ser padres, con el gran handicap que suponía portar el VIH. Nos cuenta el resto la propia Aurora.
Aurora: “No hay hijo más deseado que el hijo que nace desde el corazón, como el nuestro”

Me informé y hablé con su médico... y bueno, si lo único que podíamos hacer para no infectarme era la precaución, yo lo asumí y adelante. En ese momento solo nos importaba nuestro amor, el tema de los hijos no era importante, pero llegó el momento en el que nos planteamos tenerlos... y sabiendo lo que había, no iba a ser fácil. Además, entrar en la lista de adopción por aquel entonces iba a ser cuesta arriba, por otra parte. 

Tras mucho investigar, nos decantamos por la opción de donante de Semen. Pero había un problema, y es que nadie sabía si seríamos aceptados en la Seguridad Social, puesto que no estábamos casados. Nadie se mojaba en el tema y solo nuestro médico estuvo ahí para dar respuestas, a él le debemos el empuje y agradecemos todo el interés mostrado (y que aún sigue mostrando).

Pues bien, cogí el teléfono y llamé a mi centro de referencia (El Virgen del Rocío, en Sevilla) y me confirmaron que no había problema. Ahí fue cuando empezó nuestra maravillosa experiencia. Nuestro hijo acaba de cumplir 6 años.

Cuando por fin la técnica de Lavado de Semen era fiable al 100%, ya estaba en las puertas de la punción... decidimos seguir adelante por el camino que habíamos elegido.

Durante el Embarazo lo que más me preguntaba era si mi marido sentiría a su futuro hijo como suyo de verdad, y a la vez él se preguntaba si yo lo sentiría como suyo. Cuando se lo quitó a la enfermera de los brazos diciendo “Dame a mi hijo”, supimos que sí, era nuestro hijo.

Puedo contar todas las mentiras que hemos tenido que decir en mi propia familia; sí que saben que es hijo de donante, pero no saben el verdadero motivo. Con el paso de los años me he ido dando cuenta de que todavía hay quienes creen que por un simple beso se puede contagiar el VIH, pero no me importa. Al contrario, eso nos ha hecho más fuertes.

 

Durante el embarazo lo que más me preguntaba era si mi marido sentiría a su futuro hijo como suyo de verdad

 

Aunque el nacimiento de nuestro hijo está dentro de una gran mentira, es la mayor mentira de la que jamás me arrepentiré. Habrá quien lo entienda y habrá quien no, pero yo tengo mis razones y para mí si esto supone no hacer daño a quien más quiero, que es mi familia, seguiré adelante. No, no tengo remordimientos, con esto protejo a mi marido, a mi hijo y a mí misma. Es doloroso, a veces... Su familia sí que sabe que él es portador, pero gracias a su ignorancia sobre el VIH y los tratamientos de Fertilidad y no querer saber (como la mayoría de la gente), pues no tengo que darles explicaciones...

Sí, me han llegado a preguntar si era de mi marido y me he ofendido. Pues claro que es de mi marido: no hay hijo más deseado que el hijo que nace desde el corazón, como el nuestro.

Hoy día, desde que tuve mi gran positivo, he gritado y he aireado a los cuatro vientos que mi hijo es fruto de FIV y que no hay que ocultarlo; gracias a Dios, la ciencia y los maravillosos equipos de reproducción que tenemos, podemos hacer realidad nuestros sueños.

Para mí la aventura ya acabó: no pudo ser lo de darle un hermano con los embriones que me quedaron, pero gracias a que encontré lainfertilidad.com y a esas maravillosas mujeres que están en este difícil camino en vuestro foro, he superado ese mal trago.

Con esto creo que se puede reflejar lo que siento y que esas parejas, que sé que seguro que miran vuestro foro, se animen a dar la cara: ¡terminemos con el tabú de la Infertilidad sea cual sea el motivo!