Buscando el recurso de la serenidad

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Buscando el recurso de la serenidad

Septiembre 17, 2014 - 11:38
Atravesar el proceso de la infertilidad es duro para cualquiera y en muchas ocasiones podemos tener momentos de no saber cómo gestionar nuestras emociones. Por suerte, tenemos con nosotros a Cristina Enjuto, terapeuta Gestalt y Máster en PNL (Programación Neurolingüística), para acompañarnos. Con ella en esta ocasión queremos ir a bucear un poco entre nuestras experiencias vitales para conseguir ese recurso de serenidad que tanto nos puede ayudar a llevar mejor los momentos de intranquilidad.
Buscando el recurso de la serenidad

Lo primero que haremos será ponernos en situación y entender qué son los recursos. Cristina nos lo cuenta: “Un recurso es una emoción o una sensación, y también un convencimiento desde la cabeza, que me ayuda a poder gestionar y superar una situación difícil. Es como si quisiera abrir una puerta y encontrara la llave. Es un estado en el que yo voy a poder superar o cambiar algo. Lo bueno de los recursos es que, aunque creamos que no los tenemos, podemos acceder a ellos evocando algún diminuto recuerdo del pasado o viéndolos en otra persona, por ejemplo”.

Un recurso es una emoción y un convencimiento desde la cabeza desde el que yo sé que puedo superar lo que estoy sintiendo.

Enjuto nos puntualiza que “se puede realizar este ejercicio para buscar recursos en todas aquellas situaciones que uno puede catalogar como incómodas (inquietud, tristeza, preocupación)”, sobre todo en cualquier emoción de las que llamamos negativas: “esto no se me va a pasar”, “no sé qué hacer con ello”. También nos comenta que es la sensación de indefensión la que crea el sufrimiento, no la emoción aislada o la situación en sí.

La clave está en hacer click con las propias experiencias de superación. Los consejos sirven más bien de poco en estas ocasiones. Cristina explica: “si puedes recordar esa situación en la que pudiste tranquilizarte cuando todo iba mal y tienes la certeza de que eso pasó en ti y que lo hiciste de alguna manera, eso te llega más que si yo te lo digo a modo de consejo”.

“Si es posible para alguien, es posible para mí si sé cómo”.

Ahora te vamos a dar unos sencillos pasos que puedes llevar a cabo para encontrar el recurso que te puede salvar en una situación incómoda. Cristina nos guiará por todo el proceso.

1 - Tómate un momento para hacer una pausa. ¿Qué me pasa?

Para Cristina, lo primero que hay que hacer es parar el diálogo interno y también parar físicamente. Nos recomienda que busquemos un lugar tranquilo en la medida de lo posible, y que nos preguntemos: ¿qué me está pasando? Lo siguiente será ponerle nombre a las emociones que estoy teniendo. Este es un momento para ti. “A continuación, lo que puedes hacer es cerrar los ojos y respirar. Es básico ponerle atención a la respiración, a la inhalación y la exhalación. Sobre todo ponte cómodo en el sofá o una silla para poder llevar la atención a lo que sientas”, nos sigue contando.

“Me gusta llamarlo ‘pausa sagrada’: Tomar una respiración y preguntarme: ¿Qué me pasa aquí y ahora?, para después ponerle nombre. ¿Y qué emoción hay ahí?” Ella nos cuenta que comúnmente se conocen cuatro emociones básicas: alegría, tristeza, miedo y enfado, en las cuales podemos encasillar casi todo lo que nos pasa, y que también hay otras dos que se pueden incluir en esta primera fase… son la sorpresa y el asco.

“Cuando ponemos atención a lo que sentimos solemos encontrar una o dos de ellas. Miedo al resultado médico, por ejemplo, o miedo a no saber gestionarlo: miedo a sufrir, dolor... Una vez le pones nombre a eso, ese es el primer paso”, recalca. Es muy importante saber de qué ingredientes está compuesto lo que nos pasa y el miedo suele ser uno de ellos en la intranquilidad”.

2 - Acoger lo que me pasa

Lo siguiente es ir más allá. Nuestra terapeuta gestalt nos comenta un poco mejor: “Una vez sé lo que me pasa y lo que estoy sintiendo, el siguiente paso es aceptarlo. Pero para eso hay un un paso anterior: incluirlo sin más como una parte de ti aquí y ahora, como incluyes las que sí te gustan. “Tengo miedo ya está”. Esto lo recomiendo para cualquier proceso de Infertilidad y para casi cualquier cosa: es un alivio”.

Un caso bastante frecuente podría ser este: “Tengo dudas sobre si adentrarme en el mundo de las ovodonaciones... No sé qué hacer o estoy intranquila”. Cristina Enjuto recomienda en este caso aceptar total y absolutamente el hecho de no saber qué hacer. No hay que cambiarlo y librarse de ello. “Aunque no sepa qué hacer, le doy espacio a no saber qué hacer. Todo eso lo acojo, le doy espacio y lo localizo en mi cuerpo. Y respiro. Me acepto y me apruebo completamente aquí y ahora sin saber qué hacer”, resalta. “Ya lo sabrás más adelante”.

3 – Ir a por el recurso, localizándolo en el cuerpo

Ahora llega la parte importante: invocar un recurso y localizarlo en el cuerpo. Cristina nos da instrucciones más precisas: “En primer lugar elige un lugar físico para el nuevo recurso, puede ser otra silla, el otro lado del sofá… Entonces ponte en ese espacio y déjate venir escenas o situaciones en las que ya gestionaste la intranquilidad. Escenas o situaciones en las que, a pesar de que en un principio no sabías lo que hacer (según el ejemplo), resolviste el problema y tomaste una decisión. Deja que te vengan imágenes, recuerdos vagos, sensaciones… no lo persigas, tan sólo deja que surjan. Una vez tienes esos recuerdos identifica cómo lo hiciste, qué recurso te sirvió. Quizás recabaste más información, quizás hablaste con expertos u otras personas que han pasado por lo mismo, quizás necesitaste hablar más con tu pareja, o confiaste en que fuera cual fuera tu decisión ibas a asumir lo que viniera a continuación, con serenidad. A partir de ahí es importante que le pongas nombre al recurso y localices en tu cuerpo dónde sientes que se aloja.”

Para este artículo hemos elegido un recurso que puede sonar muy abstracto, pero es bastante equilibrado. Según nos cuenta Enjuto, “la serenidad es un estado que llega con la ecuanimidad. Lo que me va a pasar no es tan malo como puede parecer, y lo que yo deseo no es tan bueno como yo me creo. Es quitarle intensidad a esas dos cosas... pero no por quitársela para quedarse más tranquilo, sino porque suele ser así”.

¿Y qué hago yo ahora?

Para empezar, buscar una posición en la que estés cómoda y cerrar los ojos. Parar el diálogo interno y preguntarte “¿qué me está pasando?”, poniéndole atención y nombre a las emociones. Desde aquí iremos a buscar el recurso para enfrentarnos mañana a esa reunión de amigas en la que hay una o dos embarazadas: Busca un nuevo lugar físico y pregúntate ¿En qué situaciones otras situaciones he gestionado ya esa emoción? ¿Cómo lo hice?

Aquí Cristina lo tiene muy claro y nos lanza un consejo: “Piensa en situaciones parecidas del pasado en las que saliste airosa de la situación y captura esas sensaciones. Pudiste tener coraje, confianza o serenidad en el pasado, y podrás de nuevo cuando vuelvas a conectar con esos tesoros internos”.

Puedes leer aquí la entrevista que recientemente hicimos a Cristina Enjuto.

Fuente: Cristina Enjuto

Texto: Daniel Vázquez

Foto: Petras Gagilas