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(Daniel Vázquez) La historia de María es diferente a las que os hemos traído anteriormente. Ella y su novia están inmersas en tratamientos para tener su primer hijo juntas. Se trata de un camino que no está siendo demasiado fácil (por el hecho de que su futuro hijo va a tener dos madres) pero que ellas están sabiendo llevar muy bien. Nos lo cuenta con sus propias palabras. Seguid leyendo.
María: "Tenemos claro que desde el primer momento se lo explicaremos todo y le haremos ver a nuestr@ hij@ que somos una familia como otra cualquiera"

Mi pareja (33) y yo (34) trabajamos en la misma empresa, aunque en diferentes servicios. Nos conocimos en 2005, pero solo de vista (ella ya me atraía desde que nos vimos). En 2008 me divorcié del que por entonces era mi marido y al poco tiempo me enamoré de ella. Desde 2009 vivimos juntas y en julio de este año hemos tramitado pareja de hecho.

Teníamos muy claro que íbamos a ser mamás, y de momento la primera voy a ser yo. Nos gustaría conseguirlo pronto porque mi padre enfermó y tiene un cáncer terminal e irreversible, con tan solo 58 años. Los doctores le han pronosticado una esperanza de vida de poco más de un año. Por eso hemos adelantado la maternidad, para que mi padre pueda disfrutar de su niet@.

Con mi expareja, que tenía Azoospermia, ya probamos la Inseminación artificial, por lo que ya me conocía un poco el camino a seguir en la reproducción asistida. Nos dirigimos al mismo centro de Fertilidad mi actual pareja y yo, ya que el hecho de conocer a la doctora me hacía estar más segura.

“La doctora no se dirigía nunca a mi pareja, la trataba como si no existiera…”

Para nuestra sorpresa, al llegar al centro de fertilidad con mi chica, no me sentí nada cómoda: la doctora no se dirigía nunca a mi pareja, la trataba como si no existiera… Por no buscar otro centro, seguimos allí.

En la segunda IAD mi doctora estuvo fuera, me la hizo otra doctora. El trato fue aún peor, incluso maleducada, pero solo con mi pareja. Empecé a pensar que quizá en esta clínica no se toleraba la homosexualidad, no sé… Sin embargo, con las chicas de recepción y con las auxiliares el trato fue excelente.

Llevamos dos IAD negativos, estamos empezando con la tercera. Si esta no es la definitiva, sí que nos plantearemos cambiar de clínica: ya no por los negativos sino por el trato recibido.

Aún queda bastante trabajo por hacer en cuanto a la tolerancia por parte de la sociedad

Los sentimientos son muchos: tener un bebé de donante y con dos mamás, afrontar que la educación tanto escolar como familiar no será fácil, entender que la sociedad sigue siendo intolerante, aunque hayamos avanzado mucho… queda bastante trabajo por hacer. Piensas que tendrá una infancia difícil, que se pueden meter con el/ella en el cole, sus amigos... Pero tenemos claro que desde el primer momento se lo explicaremos todo y le haremos ver que que somos una familia como otra cualquiera.

En nuestro trabajo solo lo saben nuestros jefes y algunas compañeras… Nunca hemos tenido ningún problema con nuestros supervisores y el trato sigue siendo el mismo.

Explicárselo a los padres tampoco fue fácil, pero nos ven felices a las dos y lo aceptaron sin problema, nos apoyan en la futura maternidad. Como en todo, hay parte de la familia que no lo acepta, sienten vergüenza ajena, pero el problema lo tienen ellos, porque se pierden nuestra compañía.

Nosotras somos felices y queremos ser mamás. Deseamos que esta tercera IAD sea la definitiva.