El poder de los alimentos vivos

El poder de los alimentos vivos

En contraposición con aquellos que son nocivos para tu  fertilidad, hay un buen número que mejoran tus posibilidades de tener un bebé.
 
Los superalimentos de la fertilidad son frutas, verduras y algas; los alimentos neutrales de la fertilidad son huevos de granja y pescado proveniente de aguas puras.
 
Cuanto más puedas eliminar de tu dieta las comidas y bebidas que afectan tus posibilidades de concebir, enunciadas en los capítulos anteriores, y se centre en los alimentos mágicos para la fertilidad, más rápido podrás fecundar un niño saludable.
 
Uno de los ejemplos más convincentes del rol de las enzimas resulta de los estudios llevados a cabo en la universidad de Oxford. Tanto la leche cruda (no pasteurizada) como la pasteurizada tienen idénticos componentes: un alto contenido de calcio y de proteínas. Sin embargo, en estructura cristalina y electromagnetismo, se ha hallado una gran diferencia entre la leche cruda y la pasteurizada. Cocinar tus comidas en el microondas es la mejor manera de alimentarse con alimentos muertos.
 
Otro estudio fue llevado a cabo en Inglaterra con un grupo de gatos a los que mantuvieron encerrados en una habitación iluminada artificialmente y fueron alimentados solo con comidas y agua calentadas en el microondas (y después enfriadas). A pesar de la abundante y variada cantidad de alimentos -un completo buffet de gourmet felino-, todos los gatos murieron de inanición en un mes. La radiación de onda corta del microondas altera la estructura molecular de la comida.
 
Los biofísicos dirían que ningún resonante, por ejemplo la energía, puede ser medido. ¿Dónde se puede encontrar la chispa de la vida? En las enzimas. Si acostumbras a comer cocinados en el microondas, debes saber que solo proporcionan calorías, combustible. No te darán ningún micronutriente o la esencia de la vida tan primordial para la fertilidad y para la salud en general.
 
La radiación de onda corta del microondas altera las estructura de los alimentos, quitándole los nutrientes que favorecen la fertilidad.
 
El primer paso lógico en una dieta para la fertilidad es consumir una buena cantidad de alimentos que estén vivos y rebosantes de enzimas.
 
Esto significa comer alimentos (frutas, verduras, nueces y semillas)en estado natural o apenas calentados a una temperatura que no supere los 47,7 ºC. Sin embargo, no están recomendadas la carne cruda, los huevos y el pescado, aunque tiene más enzimas, por el alto riesgo de infecciones bacterianas producidas por los patógenos que abundan en ellos.
 
Para engendrar vida, para afinar la capacidad reproductiva de la naturaleza misma, es necesario comer en abundancia alimentos vigorizantes. Las semillas y las nueces contienen elementos reproductivos de plantas y árboles. 
 
Los herboristas y naturistas, al igual que todos los que practican la medicina natural, han sabido desde hace miles de años que existe una mágica correlación entre la curación y las propiedades medicinales de las plantas en el mundo salvaje y su efecto en el cuerpo humano. Por ejemplo, el hongo chino cordyceps fue descubierto por pastores que no notaron que sus yaks los comían en cantidad al principio de la época de cría. Cuando los pastores lo probaron se sintieron animados, ágiles, fuertes y muy fogosos.
 
El hongo cordyceps ha sido denominado el "Viagra de los hongos" por su capacidad para revertir la pérdida del apetito sexual en humanos.
 
El color y la forma de una fruta o verdura; cómo y dónde crece, nos da una pista de sus propiedades. De esta manera, por asombrosa coincidencia o designio, las judías verdes son buenas para los riñones, la remolacha alimenta la sangre, y la coliflor el cerebro.