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Familias con perro, niños más felices



Casi todos los niños, en algún momento de su infancia, piden tener un perro o un gato. La decisión de adoptar uno no debe tomarse a la ligera, ya que los animales requieren de tiempo y cuidados que no encajan en el día a día de todas las familias. Sin embargo, es importante considerar el tremendo impacto positivo que puede tener en la unidad familiar, especialmente en la vida de los más pequeños.

Según un estudio realizado en un hospital de Finlandia, los bebés que viven con perros durante su primer año de vida son menos propensos a desarrollar enfermedades respiratorias. Lo mismo ocurre con las alergias y el asma. Esto es así porque, al convivir con perros y estar más expuestos a los gérmenes, la capacidad inmune de los bebés aumenta, desarrollando un sistema inmunológico más robusto.

Pero además de ser una buena influencia en materia de salud, los animales de compañía ayudan al niño a mejorar su carácter y a aumentar su felicidad. ¿Cómo?

  • Siempre hay alguien que se alegra de verle. Cuando el niño llega a casa, el perro se pone como loco de emoción. Saber que tu presencia hace feliz a otros te hace feliz a ti: ¡a todos nos gusta sentir que alguien quiere estar con nosotros!
  • Cuidar de alguien es gratificante. Los niños que conviven con un perro se sienten bien cuando aprenden a cuidar de él, le ponen su comida, le sacan a pasear… Es una gran manera de que vayan adquiriendo responsabilidades.
  • Tienen alguien con quien llorar. Los perros son animales muy empáticos. Si un niño llora porque se siente incomprendido, su peludo estará con él, se dejará abrazar y le dará muestras de amor, aumentando la autoestima del pequeño.
  • Gracias a los paseos con el perro, el niño pasará más tiempo a la intemperie, disfrutando del sol y del aire fresco. Esto también implicará que se mueva y haga ejercicio. Está comprobado que estos elementos aumentan la felicidad de las personas y constituyen un hábito de vida saludable y necesario.
  • Los perros ayudan a desarrollar las habilidades sociales de los niños. Pasear a un perro lleva aparejado que a menudo se acerquen otras personas con sus perros y surjan pequeñas conversaciones y relaciones de amistad con ellas. Esto ayuda a los niños a reforzar su seguridad en sí mismos.

Como hemos visto, hay muchos beneficios que resultan de incorporar un perro a la familia. En cualquier caso, es importante dejar muy claro a los peques que estos animales no son juguetes sino seres vivos con sentimientos. Por eso, no siempre estarán a su disposición: a veces se cansarán de jugar y les apetecerá estar solos.

También deben tener claro que criar un perro implica ciertas responsabilidades, como alimentarlo, bañarlo, que siempre disponga de agua limpia y sacarlo de paso 2 ó 3 veces al día. Cuando los niños se involucran en todo eso, no son solo niños más felices por tener perro, sino que tendrán la oportunidad de convertirse en adultos responsables y bondadosos que se preocupan por las necesidades de los demás.