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Confía en tu embrión C. Testimonio



Cómo empezó todo

Empecé mi sueño de ser madre cuando tenía 36 años. No tenía pareja y me embarqué en esta aventura sola. Pensé que con esa edad no tendría ningún problema para quedarme embarazada, pero no fue tan fácil.

Empiezan los tratamientos

Hice 4 IA todas con resultado negativo y fue entonces cuando decidí pasar a FIV. en el primer tratamiento que realicé se obtuvieron 6 ovocitos de los cuales fecundaron 2. Me transferí el primero con el mismo resultado que en las IA (negativo) y el día que iba a transferirme el 2º embrión se descongeló mal y la tuvieron que anular.

A la espera de un nuevo intento de FIV me hicieron unos análisis en los que se vio que tenía una reserva ovárica baja que posteriormente se confirmó cuando en el 2º tratamiento de FIV no obtuve ningún ovocito para transferirme. Fue en ese momento cuando decidí cambiarme de clínica porque anímicamente ya las fuerzas empezaban a fallar.
Durante el proceso del cambio de centro me realizaron unos nuevos análisis ampliados en los que detectaron unos valores inmunológicos alterados y el hematólogo me recomendó tratamiento con Adiro y heparina. cuando se lo comenté a la nueva ginecóloga ella no estaba de acuerdo con el hematólogo ya que los valores que salían alterados ella los consideraba normales así que hice la 3ª FIV sin la medicación que el hematólogo me recomendó.

En esta ocasión se obtuvieron 2 embriones que me transferí juntos con resultado de nuevo negativo.

Antes de iniciar el 4º tratamiento ya me plantearon la posibilidad de ovodonación dada la reserva ovárica baja y los fallos de implantación que llevaba (los cuales achacaban a la mala calidad de mis óvulos).

La ovodonación no era una opción que me planteé cuando decidí ser madre, de hecho, no sabía ni que existía dicha posibilidad, pero viendo que el tiempo pasaba y la baja probabilidad de conseguir un embarazo con mis óvulos, mientras realizaba el4º intento de fiv me mentalicé y pasé el duelo de renunciar a mis óvulos para ser madre.

En mi cuarta y última fiv conseguí 3 ovocitos, uno de ellos de calidad A y los otros dos calidad C.

El día de la transferencia me transferí el de calidad A y uno de los C y el otro según palabras del embriólogo no tenía buena pinta porque estaba dividiéndose mal, de ahí que tuvieron dudas de congelarlo y decidieron esperar otro día más para ver la evolución. Yo estaba muy contenta por haber conseguido uno de calidad A, de ahí que cuando a los 15 días me dieron el resultado de la beta de nuevo negativo la caída esta vez fue más dura que las anteriores.

El último tratamiento antes de pasar a ovo

Finalmente, pudieron vitrificar ese embrión C con mala pinta pero yo ya no tenía apenas fuerzas ni ganas de intentarlo de nuevo y más siendo un C malo pero dado que era el último intento con mis óvulos finalmente me lo transferí y un poco a la desesperada en esta ocasión, y tras consultar con una inmunóloga, me pinché la heparina y tomé el Adiro que ya me había recomendado el hematólogo hacía meses y con lo que la inmunóloga estaba de acuerdo (no así mi ginecóloga).

Durante esos 15 días de espera antes de la beta acudí a otra clínica para informarme sobre la ovodonación y ya dejé solicitada fecha para cuando me dieran el resultado, asumiendo que sería negativo, empezar ya a buscar a la donante.
Fue la espera menos angustiosa de todas porque sabía cuál iba a ser el resultado pero de repente todo cambió. llegó el día de los análisis y sorpresa…

¡¡¡Positivo!!!

No daba crédito, pensaba que se habían equivocado de paciente, me parecía increíble que ese embrión por el que nadie daba un duro me hubiera embarazado, pero así era. Tardé unos días en creer que de verdad estaba embarazada y todo el embarazo asustada pensando que pudiera ir mal pero no fue así y el 9 de febrero nació mi hija Sara, una niña sana y preciosa que puso cara a mi sueño y fin a un largo camino de 15 meses en los que derramé muchas lágrimas y tuve que levantarme muchas veces y vencer muchos miedos.
Ahora sé que todo el esfuerzo valió la pena y que al final del camino estaba la mejor recompensa de mi vida.

Espero que este testimonio pueda ayudar a aquellas mujeres que están en este proceso para que cuando les den malas noticias sobre la calidad de sus óvulos y embriones no den todo por perdido porque mientras haya un embrión para transferir hay posibilidad de embarazo, lo importante en este largo y difícil camino es perseverar porque solo quien no se da por vencida obtiene su recompensa.

Ojalá este testimonio te ayude y te anime. Que sí, que se puede. Que lo saben los ginecólogos y los embriólogos y por eso transfieren embriones C y los vitrifican siempre que les vean posibilidades. ¿Te animas a co,partir el post? Ayúdame a que llegue a quien lo necesite, por favor.

Eva María Bernal