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El camino para la edición genética en embriones en España



“¡Esto no es dar luz verde a la fabricación de bebés a la carta!”, aclara varias veces a lo largo de su conversación con EL ESPAÑOL la jefa de Biología del Servicio de Reproducción de Salud de la Mujer Dexeus, Montse Boada, que comenta con este diario lo que supone el anuncio realizado el pasado 1 de febrero de que investigadores británicos van a editar genéticamente por primera vez -hubo un experimento anterior en China pero no supervisado por ningún organismo sanitario- embriones humanos utilizando la prometedora técnica CRISPR / Cas9. 

La también presidenta de la Asociación Española para el Estudio de la Biología de la Reproducción (ASEBIR) aclara que en España se podría replicar perfectamente lo que ha sucedido en Reino Unido. Allí, el equipo dirigido por Kathy Niakan, investigadora del Francis Crick Institute, tuvo que pedir permiso a la Autoridad sobre Fertilización Humana y Embriología (HFEA) para llevar a cabo su investigación. 

Aquí, el proceso sería algo distinto. “Si hubiera algún centro español que quisiera hacer lo mismo tendría que dirigirse a la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida (CNRHA), pedir la autorización para un proyecto concreto y se tendría que valorar. No me consta que se haya solicitado aún en España”, comenta. 

El director del Departamento de Biología Molecular y Celular del Centro Nacional de Biotecnología, Lluís Montoliu, explica los pasos que tendría que seguir un centro español que quisiera imitar a Niakan y su equipo. “La Ley de Reproducción Asistida de 2006 permite la investigación en embriones humanos que derivan de tratamientos de reproducción asistida”, comenta. 

CIERTAS CONDICIONES

Así, la primera condición sería contar con la aprobación de los progenitores, que decidan ceder sus embriones sobrantes a la investigación. Es algo que está dispuesto a hacer una tercera parte de los mismos, según un estudio realizado en 2009 por investigadores de la Dexeus. Las otras opciones son destruirlos o donarlos para otras mujeres que quieran ser madres. Esto último, sin embargo, obliga a cumplir con muchos requisitos que no se dan en padres que optan por estas terapias, como que los embriones hayan sido concebidos cuando la madre tenga menos de 35 años. 

A pesar de esta buena disposicion, Boada comenta que algunas personas que quieren donar con este fin no pueden hacerlo. “La ley exige que todos los embriones se donde a un proyecto de investigación concreto y las clínicas de reproducción asistida no siempre hacemos la investigación básica; a veces no podemos satisfacer los deseos de las parejas porque no contamos con proyectos a los que donar”, apunta. 

Una vez que se cuenta con el material humano en el que teóricamente se haría la edición genética, se tienen que cumplir ciertos requisitos. En primer lugar, obtener los permisos legales. 

La CNRHA tendría que autorizarlos si el fin fuera mejorar la reproducción asistida, pero no si el proyecto estuviera destinado a la investigación básica, simplemente a recabar información sobre la función de un gen u otro en el embrión humano. En ese caso, habría que recurrir a la Comisión de Garantías para la donación y utilización de células y tejidos humanos, un organismo presidido por el director del Instituto de Salud Carlos III. 

¿SE AUTORIZARÍA EN ESPAÑA?

Si el caso de Reino Unido se hubiera dado en España, Montoliu cree que hubiera requerido de la intervención de ambas comisiones, porque es un proyecto de investigación cuya autora pretende, a medio plazo, incrementar la eficiencia de los procedimientos de reproducción asistida. 

Respecto a si estos organismos hubieran dado la misma luz verde que su homólogo británico, este experto se decanta por un sí. Cree que sólo podría haber un escollo. En 1997, año en el que se había anunciado la clonación de la oveja Dolly había cierto temor por lo que podría suponer para una hipotética clonación humana y algunos países, entre ellos España, firmaron el Convenio de derecho humanos y biomedicina o de Oviedo. 

Aunque Boada aclara que esto no es una norma legal, el texto afirma en su artículo 13 que  no se podrá provocar en un embrión una modificación del genoma que pueda pasar a la descendencia. “Si lo interpretamos de forma estricta alguien podría pensar que el genoma del embrión se modifica de forma permanente si usamos CRISPR / Cas9, pero ese embrión no se va a implantar por lo que dicho cambio no podría pasar a la descendencia”, comenta Montoliu. 

Ésta última es, precisamente, una de las condiciones sine qua non para cualquier experimento de este tipo: los embriones que se editen genéticamente deberán ser destruidos como máximo a los 15 días del inicio de los trabajos. La investigadora británica ya anunció que trabajaría únicamente siete días sobre los suyos. 

Eso sí, según comenta a EL ESPAÑOL el presidente de la Organización Nacional de Trasplantes y miembro de la Comisión de Garantías para la donación y utilización de células y tejidos humanos, Rafael Matesanz, la siguiente fase en la experimentación sería “la gestación de uno de estos embriones genéticamente manipulados, que es lo que plantea más dudas éticas, pero que evidentemente se acabará haciendo tarde o temprano”. 

¿Y CUÁNDO SE PEDIRÁ?

Tanto Montoliu como Boada reconocen la importancia de este avance científico, aunque el primero apunta que el ruido actual se debe más a la realización de la técnica en humanos que a la dificultad del experimento en sí, “que ya se usa en muchas otras especies”. 

“A mí el tema me parece bien enfocado, muy garantista y creo que bien concebido. Una vez disponible la técnica CRISPR era evidente que esto se iba a hacer más pronto que tarde y más vale que se haga con luz y taquígrafos y por gente responsable, como lo son en general los ingleses, que sin ningún control”, apunta por su parte Matesanz. 

Pero si el conocimiento que derive de experimentos como el británico puede ser tan importante para el avance de la ciencia y la Ley permite realizar este tipo de investigación en España ¿por qué no hay grupos que hayan ya solicitado permiso para hacerlo?

“Esto no es sencillo, no es algo que se te ocurra un domingo por la mañana desayunando, lo escribes en una hoja de papel y lo mandas a la comisión correspondiente”, bromea Montoliu, que cree que si se hubiera podido prever dónde se haría primero este experimento, Reino Unido hubiera estado “entre los primeros de la quiniela”. “Tienen apoyo, no sólo a nivel científico, sino a nivel social y ético”, comenta. 

No obstante, el investigador cree que pronto más países, incluido España, seguirán la estela de los británicos. “Dejará de ser noticia”, vaticina. 

Boada, por su parte, achaca la situación a que se trata de una técnica muy nueva. “Se requiere de equipos de genómica de alto nivel. No es que no los haya aquí, pero puede que estén siguiendo otras líneas de investigación”, comenta. Como su colega del centro madrileño, cree que más países empezarán pronto a investigar la edición genómica en embriones humanos. “Ya sabe que en ciencia vamos muy rápido”, concluye.