¿Temes a que pueda consentirlo demasiado? Antes de pensar eso toma en cuenta lo siguiente.
Un niño tendrá a sus papás para que los eduquen, pero al igual que los abuelos, las tías están a su lado para ayudarlos y claro, para a veces pasar por alto algún berrinche. Pero, ¿por qué son importantes las tías en la vida de un niño?
La respuesta es un tanto simple: serán como una segunda madre para los niños. Sí, aunque suene algo que molesta a los padres, la relación tan cercana que existe entre tíos y sobrinos es muy fuerte porque encuentran en ellas la combinación entre amistad, protección y apoyo.
Además las tías podrán consentirlos sin sentir remordimiento por fallar en su educación. Si papá o mamá no compran ese juguete costoso a su hijo porque tienen que pagar muchas cosas del día a día, la buena noticia es que seguramente su tía dirá: “yo lo compro porque no puede quedarse sin ese juguete”.
Las tías son importantes en la vida de los niños porque además jugará todo el tiempo que sea necesario sin decir “tengo que cuidar a tu hermano, tengo que sacar la ropa de la lavadora, tengo que darle de cenar a tu papá o tengo que terminar la tarea con tu hermanita”.
Las tías son importantes en la vida de un niño porque sea el primer sobrino, el segundo o el tercero, a cada uno va a querer de una forma especial. Se volcará en atenciones, detalles sin tener temor a escuchar que debe tratar a sus hijos de la misma forma, justo como sucede como los papás.
Ava y Austin nacieron con solo 27 semanas de gestación, por lo que los trasladaron rápidamente a sendas incubadoras. Los dos nacieron sin respirar y, aunque los médicos lograron salvarles en un primer momento, siguieron, durante semanas, con problemas respiratorios que ponían en peligro sus vidas.
Ava y Austin, los dos mellizos prematuros que sobrevivieron gracias el llamado ‘abrazo de rescate’ (Captura de pantalla/Informativos Telecinco)
El oxígeno en sangre de los niños no llegaba a alcanzar los niveles necesarios por más que el equipo del hospital se esforzaba en que subieran. Al final, lo que les salvó la vida fue una idea de Krystina, la madre: pidió que los pusieran juntos en una misma incubadora.
El personal médico accedió y, en cuanto los pusieron juntos, Ava y Austin se abrazaron y comenzaron a mejorar de manera inexplicable desde un punto de vista científico.
Aunque la Ciencia no puede aportar significado a esa recuperación, existe una teoría, llamada ‘el abrazo de rescate’, que ya ha salvado la vida de otros gemelos y mellizos en situaciones similares. La primera vez fue en 1995, cuando las gemelas estadounidenses Brielle y Kyrie nacieron con 12 semanas de antelación; en esa ocasión, solo Brielle nació con problemas respiratorios y fue una enfermera a quien se le ocurrió ponerlas juntas, pero el resultado fue el mismo: la pequeña se recuperó desde el momento en el que sintió el calor de su hermana.
La teoría del ‘abrazo de rescate’ apunta a que, si se abrazan entre ellos de forma prolongada, los hermanos prematuros mejoran su respiración y su frecuencia cardíaca. En cualquier caso, para Krystina y su marido, Luke, la recuperación de sus mellizos fue ‘un milagro’, ya que Ava nació con menos de un kilo y, aunque Austin pesaba algo más, pasaron unas largas ocho semanas en las que sus niveles de oxígenos eran muy preocupantes. Por eso, tal y como explica Krystina al periódico inglés ‘Daily Mail’, “fue maravilloso ver cómo mejoraban”.
Meses después, por desgracia, Ava volvió a tener problemas. Le descubrieron una cardiopatía que afectaba a la capacidad de su corazón de bombear sangre, por lo que fue ingresada de inmediato; una vez en el hospital, sufrió un paro cardiaco y un derrame cerebral, pero también superó este nuevo trance y ahora se encuentra bien.
Tuvo que aprender a andar con zapatos ortopédicos y aquí su hermano ejerció, una vez más, un papel fundamental. “Su vínculo ha sido la mejor medicina para ellos”, tal y como explican sus padres. “Ella tendrá que tomar medicación para el corazón por el resto de su vida, pero, con su hermano a su lado, no hay nada que ella no pueda hacer”.
El peso de las quejas
Muchas personas han convertido en hábito el hecho de quejarse por… prácticamente de todo. Cualquier razón o pretexto es suficiente para proferir la queja o el grado de insatisfacción ante algo o alguien. El desenlace de esta cadena de quejas es que acabamos, inconscientemente, centrando una gran parte de nuestra energía en localizar nuestro siguiente motivo de queja, algo que nos reporta pocas satisfacciones, lógicamente.
La desorganización
Así es. El desorden continuo obstaculiza tu equilibrio, ya que el caos de tu hogar te obligará, por una parte, a invertir un precioso tiempo buscando aquello que deseas localizar y, por otro, tu cerebro permanecerá en un estado de incertidumbre todo el tiempo. Esta desorganización implicará un cansancio extra cuando llegue el final del día. Otra pizca de energía que se nos va sin darnos cuenta. De ahí que sea recomendable que nuestro hogar esté limpio y ordenado para que todo fluya con facilidad.
Preocuparse sin motivo
Adelantarse a los acontecimientos y añadir todo el abanico de posibilidades o consecuencias que nos puede dar una situación solo añade estrés y ansiedad completamente innecesarios. Cuando algo no ha sucedido todavía no tenemos por qué gastar tanta energía en preocuparnos, puesto que es probable que que esos efectos negativos finalmente no ocurran o no salgan como nosotros pensamos. Lo mejor, es centrarse en lo que sucede en el momento y enfrentarse a esas consecuencias cuando lleguen -si es que finalmente llegan-.
No dejes para mañana…
Lo que puedas hacer hoy. El refrán popular viene como anillo al dedo para asociar otro de los agentes que más energía nos roban cada día. Así, aplazar tareas pendientes y acordarnos de que tenemos esos quehaceres en cola, es casi más extenuante para nuestro organismo que decidirse y ponerse manos a la obra. Menos tensiones.
Tener el valor de decir ‘no’
Hay muchas personas que, ya sea por hacer sentir bien a los demás, por pena o por miedo al rechazo, acaban con una torre infinita de tareas que les acarrea un gran cansancio, tanto físico como mental; pero, tu tiempo, es igual de valioso que el de los demás, por lo que deberías asegurarte de tener tiempo para ti, tus aficiones y tu familia. Igual de importante es descansar. A pesar del ritmo de nuestra sociedad actual hay que hacer también del descanso un hábito saludable.
Guardar rencor
Los sentimientos de rencor y odio consumen nuestra energía lenta pero incansablemente.De hecho, si no nos libramos de ellos con los años pueden acabar desencadenando enfermedades, pues no olvidemos lo importante que es la salud mental. Con ello, hay que ser resueltos, pasar página y tomar las decisiones pertinentes. Si nos equivocamos, debemos recordar siempre que nuestros errores forman parte del aprendizaje y cimentan la persona en la que nos convertimos.
El aumento de la edad de las mujeres para quedarse embarazadas es la causa principal del importante incremento de la infertilidad en nuestro país. La buena noticia es que en muchos casos el motivo (la anovulación o irregularidad de los ciclos menstruales) tiene fácil solución gracias a los medicamentos inductores de la ovulación
La infertilidad
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la infertilidad afecta a más de 80 millones de personas en todo el mundo, y es la incapacidad que sufre una pareja para conseguir una concepción o que su embarazo llegue a buen término tras un año o más de relaciones sexuales regulares y sin protección.
Al menos el 10-15 por ciento de las mujeres de todo el mundo no puede concebir un niño y padece infertilidad primaria. Se calcula que el 10 por ciento de esas mujeres no puede concebir en su primer año de intento y el 5 por ciento después de dos años.
La edad biológica adecuada para tener hijos es de los 20 a los 30 años, aunque hoy en día en los países desarrollados se tiene de los 30 a los 40. El índice de fertilidad mensual en parejas jóvenes, con coitos regulares, es del 20% por ciclo, mientras que en parejas que rondan los 40 años el porcentaje disminuye hasta el 5%.
El aumento de la edad de las mujeres para quedarse embarazadas es la causa principal del importante incremento de la infertilidad en nuestro país. A ello se unen otros factores como el estrés, la contaminación ambiental y la ingesta de sustancias tóxicas.
Una de las principales causas de la infertilidad femenina son los problemas en la ovulación,bien porque sea irregular, bien por su ausencia. El mejor tratamiento para este problema es tomar medicamentos inductores de la ovulación.
Para comprobar si esta es la causa, una de las primeras pruebas que se lleva a cabo es analizar el nivel de hormona estimuladora del folículo (FSH) al tercer día de iniciarse tu menstruación. La FSH estimula los ovarios, de forma que si el organismo necesita un nivel alto al principio del ciclo, puede significar que los ovarios tienen una reserva menor de lo normal o que la calidad de los ovocitos es baja.
¿Qué es la estimulación ovárica?
La estimulación ovárica es un tratamiento que ayuda a fomentar la fertilidad en mujeres que no producen óvulos en sus ciclos menstruales. Consiste, básicamente, en inducir la ovulación mediante terapia hormonal.
El folículo es el lugar del ovario donde se desarrolla el ovocito, la célula reproductora femenina. A lo largo de la primera fase del ciclo menstrual de la mujer se produce su desarrollo: empieza siendo de tamaño microscópico y crece rellenándose de líquido con nutrientes para el ovocito hasta unos 22 mm. En ese momento se abre un orificio en su pared y sale el ovocito; esto es la ovulación.
Durante el ciclo espontáneo, inician su desarrollo muchos folículos dentro de cada ovario, pero cuando uno de ellos alcanza un tamaño un poco mayor se produce una inhibición del crecimiento de los demás; con este tratamiento se intenta que se desarrollen hasta la madurez completa varios folículos. Es decir, la estimulación produce una mayor ovulación que incrementa las posibilidades de embarazo.
El tratamiento dura entre 11 y 14 días. Durante ellos, la paciente deberá recibir cada día una inyección de hormonas que puede ser subcutánea, intramuscular o incluso un fármaco oral dependiendo de la pauta de medicación elegida para ella.
El tratamiento comienza al tercer día del ciclo. Al cuarto día se comienza un seguimiento del número de folículos y de su tamaño mediante ecografías vaginales. También se realiza un análisis de sangre para determinar los niveles de estradiol (una hormona producida por los folículos en crecimiento) en sangre. Cuando hay un folículo o varios de 20 milímetros se pone una única inyección de la hormona gonadotropina coriónica para provocar la liberación del óvulo (ovulación).
La dosis se establece basándose principalmente en la edad de la paciente, la morfología de los ovarios, la analítica hormonal, la masa corporal, la respuesta a la estimulación en ciclos previos si los ha habido… Cuando hay ciclos anovulatorios, o si se hace antes de una inseminación artificial, se administran dosis bajas. En las fecundaciones in vitro son más altas, para conseguir varios folículos y tener, de este modo, más ovocitos para fecundar.
¿Plantea algún tipo de riesgo?
Hay muchos estudios realizados respecto a posibles enfermedades y riesgos de cáncer por haber recibido estos fármacos, pero no se ha podido demostrar que sean causa de patología posterior.
En cambio, lo que sí está demostrado es que si se produce una respuesta excesiva puede dar lugar a un síndrome de hiperestimulación ovárica. Si los medicamentos estimulan demasiado los ovarios, éstos pueden resultar de repente muy hinchados y el líquido puede escaparse al área del vientre y del pecho.
Este síndrome afecta hasta el 10% de mujeres que pasan por la estimulación. En la mayoría de los casos la afección es leve, pero algunas contraen una forma severa y peligrosa de esta enfermedad.
Los factores de riesgo adicionales para el síndrome de hiperestimulación ovárica abarcan:
- Edad menor a 35 años.
- Nivel de estrógenos muy alto mientras la persona se somete a tratamientos para la fertilidad.
- Poliquistosis ovárica.
La mayoría de las mujeres que padecen la afección tiene síntomas leves tales como distensión abdominal, dolor leve en el abdomen y aumento de peso. Los signos más graves incluyen dolor más fuerte, dificultad para orinar, incremento considerable de peso y dificultad para respirar.
Normalmente no hace falta tratamiento, y las molestias se alivian descansando con las piernas en alto para liberar el líquido sobrante.
En el caso excepcional de que se desarrolle el síndrome de hiperestimulación ovárica severo habrá que acudir a un hospital, donde se suministrarán líquidos a través de una vena, se extraerán los que se hayan acumulado en el cuerpo y se vigilará su estado.
Sin embargo, no hay que alarmarse, ya que la mayoría de los casos leves del síndrome de hiperestimulación ovárica desaparecen espontáneamente después del comienzo de la menstruación.
La estimulación ovárica también puede aumentar el riesgo de embarazo múltiple, aunque no es muy frecuente. Es más probable que eso ocurra si la medicación es dada de forma indiscriminada o no se sigue un control estricto. Los avances han permitido disponer hoy en día de fármacos recombinantes, formulados en microgramos, eficaces, seguros, fáciles de administrar y que permiten individualizar la dosis a las necesidades de cada paciente. El lado malo es este avance ha motivado la automedicación, que es una de las principales causas de la aparición de gestaciones múltiples y del síndrome de hiperestimulación ovárica.
Cada vez es mayor el número de investigaciones que demuestran que las personas con bajos niveles de vitamina D en sangre tienen un mayor riesgo de padecer distintas enfermedades muy graves y potencialmente mortales, caso entre otras de la neumonía, la esclerosis múltiple, la diabetes o distintos tipos de cáncer. Pero aún hay más. Parece que la deficiencia de esta vitamina también afecta a la salud reproductiva de la mujer.
De hecho, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Birmingham (Reino Unido) muestra que la probabilidad de alumbrar a un bebé vivo tras someterse a un tratamiento de reproducción asistida es muy inferior en las mujeres con bajos niveles plasmáticos de vitamina D. Tal es así que, quizás, la toma de suplementos con la vitamina pueda mejorar la tasa de éxito de estos procedimientos. Pero aún debe ser confirmado, según abc.
Como explica Justin Chu, director de esta investigación publicada en la revista “Human Reproduction”, “a evaluación de las concentraciones de vitamina D es relativamente barata y muy asequible. Además, su tratamiento no resulta costoso. Podría ser que la corrección de la deficiencia de vitamina D pudiera ser beneficiosa en las mujeres que se someten a tratamientos de reproducción asistida, pero se necesitan más estudios para analizarlo”.
Como hemos explicado en varias ocasiones, las causas por las cuales no se consigue un embarazo pueden ser múltiples: la edad avanzada de la madre, patologías del hombre o de la mujer… pero también existen factores y hábitos que pueden intervenir en la concepción.
Aunque, popularmente, se ha hablado de algunos alimentos que pueden aumentar la fertilidad, no hay nada científicamente probado. En cambio sí que hay estudios en los cuáles que ciertos hábitos son más favorables para conseguir un embarazo.
En primer lugar, el tabaquismo puede generar problemas para la fertilidad tanto en los hombres como en las mujeres. En ellos, el consumo de cigarrillos puede ocasionar una pérdida de cantidad y movilidad de los espermatozoides. En las mujeres, el tabaco genera alteraciones hormonales que redundan en una mayor dificultad para quedar embarazadas. Decenas de estudios han demostrado cómo a las parejas que fuman les cuesta mucho más lograr la concepción que a las que no lo hacen. Los porcentajes en que el consumo de tabaco reducen las probabilidades de embarazo varían según cada investigación, pero van del 50% al 75%.
Otro factor es el peso corporal que tiene influencia en la capacidad de las mujeres para quedar embarazadas. En el caso de bajo peso, porque para una correcta ovulación el organismo requiere tener un mínimo de 22% de grasa corporal y, las mujeres muy delgadas, están por debajo de esta cifra. En caso del problema opuesto, el del sobrepeso u obesidad, las posibles consecuencias tienen que ver con una alteración de la química hormonal que también reduce las posibilidades.
El estrés y ansiedad también puede ser motivo de dificultades para el embarazo. En general, esto se debe a que, en las mujeres, altera el ritmo hormonal y en los hombres reduce la calidad de los espermatozoides.
En general, recomendamos que unos meses antes de buscar el embarazo, los dos miembros de la pareja, tomen nota de sus hábitos y lleven una vida lo más saludable posible: dieta rica y variada, eliminar el tabaco y realizar ejercicio para evadirse del estrés y mantenerse sano.
