La calidad del ADN espermático depende de muchos factores, desde componentes genéticos hasta hábitos de vida. Pero una de las pruebas más seguras para determinar el grado de aptitud de una muestra de esperma es determinar la fracción de espermatozoides con roturas en el ADN; el número de espermatozoides que presenta un ADN dañado. Un grupo de investigadores, dirigidos por el doctor Pascual Sánchez-Martín, de la Clínica de Reproducción Asistida Ginemed de Sevilla, y en el que también han participado las unidades de Genética de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el Complejo Universitario de A Coruña, han estudiado este factor en diferentes hombres.
Tras varias pruebas, usando la técnica de Halosperm, han determinado que en una muestra de un hombre tras tres días de abstinencia se produce una reducción del 22% de los espermatozoides con roturas en el ADN que porta. Cuando ese mismo individuo eyacula, unas horas después de la primera muestra, la reducción supera el 50%. Es decir, existen menos espermatozoides anómalos. Al disminuir la incidencia de fragmentación, aumenta la probabilidad de seleccionar un espermatozoide de buena calidad.
Las muestras de semen que presentan altos niveles de daño en el ADN están con frecuencia asociadas a una disminución de las tasas de fertilización y pueden estar asociadas a mala calidad embrionaria, al bloqueo embrionario o incluso al aborto. En los centros de reproducción asistida se aplican técnicas de selección espermática, como el MACS, que mejoran, de forma relativa, la calidad seminal de los pacientes y buscan reducir la presencia de espermatozoides con fragmentación del ADN. Para ello, en ocasiones se recomienda que los varones mantengan entre 3 a 4 días de abstinencia sexual antes realizar una inseminación. Este estudio cuestiona la implicación de la abstinencia en una mejora en las tasas de fertilidad.
Los responsables del estudio comparan los resultados que se obtienen realizando una eyaculación recurrente con técnicas de fertilidad como el TESE. Cuando se realiza un TESE, los espermatozoides se extraen directamente del testículo, mediante una biopsia del mismo porque estos gametos presentan un menor grado de fragmentación. Si los resultados del estudio se confirman, abrirían la puerta a conseguir una mejora de la calidad espermática de una manera menos invasiva y, sin ninguna duda, más agradable.
Tú sabes… que debes mantenerte físicamente activa para tener una preñez saludable.
Pero no sabías… que ejercitarte demasiado podría afectar tus posibilidades de embarazarte. Una investigación de la revista Fertility and Sterility encontró que mujeres de peso normal que se ejercitaban vigorosamente (incluyendo correr y ciclismo) cinco o más horas a la semana eran 42% menos propensas a concebir cada mes que aquellas sedentarias. El ejercicio intenso puede ser disruptivo para las hormonas e interferir con la ovulación, dice el doctor Joseph A. Hill, presidente y CEO de Fertility Centers of New England. El grupo con las mejores posibilidades para embarazarse eran las que se ejercitaban moderadamente con caminatas como actividad física.
La solución… Si estás acostumbrada a ejercitarte mucho y tus ciclos menstruales son regulares, es probable que puedas continuar con tu rutina, dice la doctora Frances Ginsburg, directora de endocrinología reproductiva del Hospital Stamford en Connecticut. Pero si tienes problemas para embarazarte o si tus períodos se están volviendo más ligeros o irregulares – debes disminuir tus sesiones de ejercicio cardiovascular.
Tú sabes… que necesitas vitaminas pre-natales que incluyan ácido fólico.
Pero no sabías… que debes añadir vitamina D. Esta vitamina ha resultado ser importante en asuntos de fertilidad porque puede afectar la calidad de los huevos y la implantación del embrión. “La mitad de mis pacientes con problemas para embarazarse están deficientes en vitamina D”, observó la doctora Carolyn Givens, directora de investigación médica en el Centro de Fertilidad Pacific en San Francisco.
La solución… Pídele a tu doctora que pruebe tus niveles. Si estás deficiente es probable que ella recomiende un suplemento. Es difícil obtener la cantidad adecuada de vitamina D del sol y los alimentos. “Algunas mujeres necesitan hasta 2000 UI diarias”, dice Givens.
Entonces, aún no se conocía el nombre de las cinco protagonistas que, cámara en mano, grabarían todos los detalles de su día a día como embarazadas y madres con circunstancias dispares. Ahora, Lozano ha firmado un acuerdo de colaboración con IVI -el grupo de medicina reproductiva más importante en Europa y uno de los referentes mundiales- como principal apoyo de este proyecto y para dar una mayor difusión a la nueva realidad que rodea a la maternidad.
“Madre es un proyecto precioso y no sólo por la auto filmación, lo es, sobre todo, porque lo que vamos a contar, por primera vez, es como viven el embarazo sus protagonistas en primera persona y desde el punto de vista de la futura madre”, ha explicado la directora. Mabel Lozano ha destacado la importancia que la firma de este acuerdo tiene tanto para su proyecto como para sensibilizar a la sociedad en general sobre las distintas situaciones que el retraso de la maternidad conlleva: “Ser madre a partir de los 35 tiene sus matices, y es aquí donde IVI nos aporta el valor. La edad de la madre juega un papel clave a la hora de lograr el embarazo natural ya que entre los 35 y los 40 años la fertilidad de la mujer cae casi un 90%, ahora hay técnicas como la vitrificación de óvulos que permiten a las mujeres ser madre a los 40 con sus óvulos de 28, y esto es una gran aportación social que hace la medicina reproductiva y que todas deberían conocer”.
En estos meses, Mabel Lozano y su equipo han realizado una minuciosa selección de las protagonistas de ‘Madre’, que ya tienen nombre y apellidos. Irene Villa, Alejandra Garrido, Alicia Mederos, Ruth Sarabia y Ruth Florentino son las cinco mujeres que compartirán con los espectadores su experiencia como madres. A través de cada una de ellas, de sus historias, su vida, sus sentimientos y emociones, Mabel realiza un recorrido por las múltiples caras que tiene la maternidad: una primeriza, una mujer que vive lejos de su pareja, una madre de 49 años que ha dado a luz a sus hijos gracias a la reproducción asistida o una joven de 19 años en paro.
El periodo de betaespera es la fase en la que ocurre la determinación en sangre de los niveles de una hormona denominada Beta-hCG (Gonadotropina Coriónica Humana), la hormona propia del embarazo encargada de mantener la funcionalidad del cuerpo lúteo, produciendo progesterona después de haberse logrado la concepción y durante los tres primeros meses de embarazo.
¿Cuáles son los principales riesgos reales que se corren durante este periodo? ¿Corresponden a los que los pacientes tienen en su cabeza?
Los riesgos aluden a factores que repercuten en la infertilidad, en el tratamiento y sus resultados y suelen ser de depresión y/o ansiedad.
Los riesgos psicosociales se relacionan con situaciones de estrés causadas por motivos afectivos, laborales, recursos económicos, tiempo, el estilo de conducta personal (pesimismo, ansiedad, foco externo de control), la carencia de experiencia de aprendizaje y desarrollo personal, la presión social y el deseo de procrear.
¿Cómo sugieren a los pacientes llevar esta fase del tratamiento?
Nuestro equipo está siempre disponible para ayudar a los pacientes a afrontar esta espera junto a su pareja a través del respeto, la consideración positiva incondicional del paciente, la empatía, la escucha activa, la reflexión y gestión de los sentimientos.
¿Cómo de importante es la complicidad entre ginecólogo y paciente durante los tratamientos en IMFER?
Es fundamental. Existe una estrecha relación entre el ginecólogo y la paciente así como de todos los especialistas y miembros del equipo sanitario ofreciéndole a la paciente, apoyo, comunicación, asesoramiento y todo lo que esté a nuestro alcance para resolver sus dudas y/o problemas.
Cuando el resultado de este periodo es positivo, el paciente está satisfecho y puede pasar a la siguiente fase, pero… en el caso de ser negativo, ¿cómo le ayudan a superar esta noticia? ¿Cuáles suelen ser las reacciones de los pacientes?
Cuando la paciente obtiene un resultado negativo se mueve en una fase de entre la esperanza y la resignación, las dudas y la seguridad. La paciente ha de vivir un proceso de luto.
Ante este resultado, se ofrece ayuda a través de:
*Comprensión y valoración de la fase en la que se halla.
*Colaboración en el proceso de luto.
*Detección y tratamiento de la depresión y otras alteraciones psiquiátricas.
¿Recomendáis algún tipo de actividades paralelas a los tratamientos médicos? Terapias naturales, ejercicio, alimentación…
En IMFER ofrecemos el servicio de un experto en medicina tradicional china a través de la acupuntura. Además de ello recomendamos realizar ejercicio, una buena alimentación y técnicas de gestión del estrés, que son favorables para la paciente y su futuro embarazo.
Ambas investigaciones se realizaron en dos centros especializados de Massachusetts y llegaron a la misma conclusión.
En un estudio, la tasa de partos en las mujeres con sobrepeso y obesidad fue del 23 por ciento, versus el 42 por ciento en el grupo con peso normal. En el otro, la posibilidad de éxito disminuyó sólo en las mujeres obesas, no en aquellas con sobrepeso.
El 22 por ciento de las 477 mujeres moderadamente obesas tuvo un bebé, comparado con el 30 por ciento de las mujeres con peso normal.
Y la posibilidad de éxito se redujo según la gravedad de la obesidad. Entre las participantes con obesidad mórbida (50 kilos o más de sobrepeso), el 15 por ciento tuvo un bebé.
Algunos estudios previos habían demostrado que las mujeres con peso normal y obesas tenían la misma posibilidad de tener un bebé, recordó el doctor Vasiliki A. Moragianni, del Centro Médico Diaconisa Beth Israel y de la Facultad de Medicina de Harvard, Boston.
Pero dijo por correo electrónico que la mayoría de esos estudios eran más pequeños que los nuevos.
Sin diferencia
El equipo de Moragianni contaba con datos de 4.600 mujeres tratadas con una primera ronda de FIV o de FIV más una inyección intracitoplasmática de espermatozoides.
El otro estudio, a cargo del doctor Jorge E. Chavarro, incluyó 170 mujeres tratadas con por lo menos una ronda de FIV en el Centro de Fertilidad del Hospital General de Massachusetts.
En general, las mujeres con sobrepeso y obesidad eran menos propensas a tener un bebé. Entonces, el equipo de Chavarro analizó si el adelgazamiento rápido haría alguna diferencia.
Cuarenta y cinco mujeres adelgazaron algunos kilos (unos 3 kilos en promedio) antes de comenzar el primer ciclo del tratamiento, pero el equipo no observó diferencia en la posibilidad de tener un bebé, aun cuando tendieron a producir más óvulos “maduros”.
Esto, según aclararon los autores, no quiere decir que adelgazar no sea efectivo para las mujeres con sobrepeso que se realizarán un tratamiento de fertilidad. De hecho, nadie conoce con exactitud qué efecto tendría, indicó Moragianni.
Mencionó que hay evidencia de que adelgazar ayuda a las mujeres obesas con el síndrome de ovario poliquístico, que interrumpe la ovulación. Pero poco se conoce del efecto en otras mujeres.
“Claro que se puede plantear que la disminución del peso corporal y los cambios del estilo de vida pueden mejorar los resultados (del tratamiento de fertilidad) en personas obesas”, dijo Moragianni. Pero sostuvo que se necesitan más estudios para comprobarlo.
Las parejas que se enfrentan a la infertilidad pasan por un proceso que les genera muchas incertidumbres sobre las opciones y tratamientos disponibles para lograr ser padres. Por ello, en el marco del Mes Internacional de la Fertilidad, la Sociedad Chilena de Medicina Reproductiva, SOCMER, ofreció la charla informativa y educativa “Medicina Reproductiva: Alta Complejidad”.
Tres especialistas hablaron de las alternativas de tratamiento, desde el punto de vista de la mujer, el hombre y el laboratorio de embriología. Este tipo de tratamientos alcanza una tasa de embarazo del 35% y una tasa de parto del 28%, según informó el Dr. Javier Crosby, biólogo y experto en embriología.
En el aumento de la tasa de éxito de estos tratamientos de alta complejidad influyen diversos factores. Los especialistas insisten que la edad de la mujer es uno de los elementos más determinantes ya que su fecundidad disminuye de manera muy importante a partir de los 37 años. Sin embargo, actualmente la edad en que las mujeres realizan estos procedimientos ha aumentado. En 1990 el 55% era igual o menor de 34 años, y en 2009 sólo el 46% estaba en ese rango.
En este sentido, el Dr. Pablo Céspedes, ginecólogo y especialista en medicina reproductiva, recuerda que “una mujer que tiene una historia desde muy joven de reglas irregulares es muy probable que no esté ovulando bien y, por lo tanto, debería empezar a realizarse controles lo antes posible”. El factor ovulatorio, explicó el Dr. Céspedes, es el causante del 15% de los casos de infertilidad, mientras que el daño en las trompas de la mujer supone el 35%, mismo porcentaje que el factor masculino.
En el hombre, el Dr. Marcelo Marconi, urólogo y especialista en andrología, destacó que en el 34% de los casos no se puede conocer la causa de la infertilidad. De todas formas, para el éxito del tratamiento también es clave seguir todos los protocolos para intentar averiguarla. Estos protocolos incluyen “una entrevista y una historia clínica, dos espermiogramas, una ecografía de los testículos y algunos exámenes hormonales”, explicó el Dr. Marconi.
Necesidad de información
Para Luís y Roxana, quienes se encuentran ante un problema de infertilidad, “estas charlas son estupendas porque nos dan información, nos permiten entender y conocer un poco más el sistema en el que estamos entrando, pero sobretodo nos permite ir informados a la consulta”.
En este mismo sentido, Ivone considera que otro factor importante para informarse sobre la infertilidad es la necesidad de poder transmitir a su entorno la enfermedad que tienen: “Muchas veces se nos discrimina por no tener hijos pero no se sabe más allá y, al no tener suficiente información, no podemos explicárselo a los demás”.
