SIN SALUD EMOCIONAL, NO HAY SALUD FÍSICA
Hoy voy a contarte cómo las emociones son el origen de muchas enfermedades y de cómo tu cuerpo habla a través de ellas para manifestar el malestar encubierto en su interior.
Quizás piensas que la sintomatología que experimentas en tus Ovarios, las Trompas de Falopio y el Útero, nada tiene que ver con tu mundo emocional, pero permíteme decir que esto no es así. Las enfermedades se somatizan y tienen su origen en una causa emocional, una situación que se está viviendo o se ha vivido como un conflicto interior y que finalmente se ha transformado en una afección física.
A día de hoy numerosos estudios demuestran cómo nuestro estado de ánimo influye sobre nuestro estado físico. Ya los griegos decían “Mens Sana in Corpore Sano”, y es que nuestro cuerpo emite siempre una reacción de acuerdo a lo que pensamos, sentimos y hacemos. De ahí la conexión entre la mente y el cuerpo.
La Dra. Christiane Northrup con más de 25 años de carrera profesional como ginecóloga y obstetra, detalla con amplitud en su libro “Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer” (pincha en el enlace y accederás al libro en pdf) los diversos orígenes psicosomáticos relacionados con las enfermedades de la mujer. En cuanto a los órganos pelvianos internos se refiere (ovarios, trompas y útero) indica que las afecciones adscritas a ellos están relacionadas con asuntos que tienen que ver con el miedo al abandono, la seguridad económica, la posición social, los hijos y la creatividad. Su experiencia aporta una visión holística de la salud, donde no podemos separar nuestros sentimientos, de nuestras convicciones íntimas ni de las relaciones humanas.
Tu fertilidad está ligada intrínsecamente a cómo es tu capacidad para crear abundancia, estabilidad económica y emocional, y para expresar plenamente tu creatividad. La enfermedad se crea cuando te sientes frustrada por no poder efectuar los cambios que necesitas hacer en tu vida. Aquellas relaciones que encuentres estresantes y limitadoras, donde creas no tener ningún control sobre ellas, afectarán adversamente a tus órganos internos. Los patrones y creencias limitantes adquiridas en la infancia, aprendidas en el entorno familiar, serán las que seguirán dirigiéndote en la vida adulta y condicionándote de forma inconsciente hasta que no interrumpas el circuito que las alimenta.
Así pues, te invito a que reflexiones sobre cómo son o han sido tus relaciones, tu creatividad y tu sensación de seguridad. Los miomas, la endometriosis, las enfermedades de los ovarios y otros trastornos pelvianos son manifestaciones de “energía bloqueada” en la zona de la pelvis que atienden a no creer en la propia capacidad creativa, a estar vinculada en exceso con las emociones de los demás y a buscar la necesidad de aprobación externa. Casos tan duros como son los abusos sexuales en la infancia están asociados con los trastornos del comer, la obesidad, enfermedades somáticas en el sistema genitourinario, adicciones y otros comportamientos autodestructivos. Mientras no reconozcas tu herida y la necesidad de sanarla, mientras estés atascada en su negación, no podrás decirte la verdad a ti misma y los secretos continuarán encerrados en tus células, ocultos al testimonio y la curación.
Y me preguntarás ¿cómo puedo cambiar esto?
No te culpes por la sintomatología que tu cuerpo experimenta, éste es es único camino que tiene para llamar tu atención. Es la puerta de entrada para transformar, sanar, reparar y dar luz a todos aquellos aspectos ocultos de la sombra, en el inconsciente.
Es momento de parar y analizar qué te está pasando, cómo te estás sintiendo y en qué medida te afecta todo lo que te sucede. Y desde ahí podrás aprender:
- a volver a ti y a descubrir cómo enraizarte y conectar con tu visión interior
- a ver tus síntomas como una guía a seguir, como un territorio a descubrir, en lugar de luchar contra ellos y creer que son tu mayor impedimento
- a ver el cuerpo como un amigo que te protege en lugar de un enemigo instalado en tu interior
- a aprovechar este momento como una oportunidad de curación
Según la Dra. Marian Rojas-Estapé, tres son las palabras que tocan el corazón del ser humano:
- Por favor, porque abre las puertas a otra persona
- Gracias, porque el agradecimiento es la memoria del corazón
- Perdón, porque es la clave para superar cualquier trauma del pasado
La felicidad es aprender a vivir el presente habiendo superado las heridas del pasado y mirando con ilusión el futuro.
Si estás dispuesta a crear este cambio en tu vida y crees que puedo acompañarte, contacta conmigo sin compromiso a info@annaferre.com
Una nueva investigación presentada en el congreso ‘Euroanaesthesia’ que se celebra en Copenhague, Dinamarca, muestra que darles a las mujeres diferentes tipos de sesiones de realidad virtual (VR, por sus siglas en inglés) antes de la sedación para el tratamiento de fecundación in vitro (FIV) reduce su ansiedad y puede mejorar la tasa de embarazo. El estudio fue realizado por el profesor Fabienne Roelants, del Hospital Saint-Luc, la Universidad Católica de Lovaina, en Bruselas, Bélgica, y colegas.
MADRID, 4 (EUROPA PRESS)
Junto con muchos otros procedimientos hospitalarios, someterse a un tratamiento de fertilidad puede causar estrés y ansiedad en las mujeres. En este estudio, los autores evaluaron los efectos de dos sesiones de RV diferentes sobre el nivel de ansiedad de las mujeres durante su visita al hospital.
Después del consentimiento informado por escrito, se incluyó en un estudio prospectivo aleatorizado a doble ciego a un total de 100 mujeres entre 18 y 42 años programadas para la recuperación de oocitos (OR: para la fertilización in vitro) bajo sedación. Se realizó una escala de ansiedad visual (VAS, por sus siglas en inglés) y un inventario Spielberger de la escala del rasgo de ansiedad (STAI, por sus siglas en inglés) antes (t1) y después de la sesión de VR (t2) y antes de abandonar el hospital (t3).
Para la OR, se usaron remifentanilo (0,1 microg/kg/min) y ketamina (0,15mg/kg) y se agregó propofol según fuera necesario. A las mujeres se les asignó al azar uno de los dos tipos de sesión de RV. En el grupo de distracción (n = 56), las mujeres recibieron una sesión de RV (una caminata subacuática desconectada de todo el ruido ambiental) y el grupo de hipnosis (n = 44) recibió una sesión de RV con hipnosis centrada en la respiración, disminuyendo el ritmo respiratorio, con sugerencias para repetir la técnica más tarde para encontrar el bienestar y la calma según fuera necesario (‘AQUA Oncomfort’).
No hubo diferencias estadísticamente significativas con respecto a las puntuaciones de ansiedad entre los grupos, pero en cada grupo disminuyeron las puntuaciones de ansiedad (ambos estadísticamente significativos): en el VAS de 100 puntos, la puntuación promedio de ansiedad de las mujeres del grupo de distracción bajó de 34 antes de la sesión de RV a 23. En el grupo de hipnosis, cayó de 40 a 26 puntos. En ambos grupos, las puntuaciones de ansiedad disminuyeron aún más antes de dejar el hospital, a 12 puntos en el grupo de distracción y 14 en el grupo de hipnosis.
HACE FALTA UN ESTUDIO CON MÁS PACIENTES
En el grupo de distracción, 48 de 55 mujeres tuvieron embriones transferidos con éxito, pero solo se confirmó el embarazo biológico en 10 de estas mujeres (22 por ciento) y solo siete de estas mujeres (15%) tuvieron un ultrasonido que confirmó un embarazo exitoso a las 12 semanas de gestación (denominado embarazo clínico).
En el grupo de hipnosis, 35 mujeres tuvieron embriones transferidos con éxito, con 16 de ellas (46 por ciento) confirmadas biológicamente como embarazadas, y ocho de ellas (23 por ciento) tuvieron un embarazo clínico confirmado por ultrasonido a las 12 semanas. Sin embargo, la diferencia entre el grupo de hipnosis y el grupo de distracción para el embarazo clínico no fue estadísticamente significativa.
La tasa de éxito clínico del 23 por ciento en el grupo de hipnosis es similar a la tasa observada en mujeres sin sesión de RV en la clínica de los autores: en 2016, su año más completo en cuanto a datos, alrededor de 1 en 4 (25 por ciento) de 1000 tratamientos dado dio lugar a un embarazo exitoso, aunque hacen hincapié en que la tasa de embarazo exitoso puede variar de un año a otro.
El profesor Roelants dice: “Los resultados preliminares de este estudio muestran que las sesiones de RV antes de la sedación para el tratamiento de fertilidad reducen significativamente la ansiedad de las mujeres. El tipo de sugerencias utilizadas durante la sesión de hipnosis RV podría mostrar un impacto positivo significativo en la tasa de embarazo biológico, pero no tasa de embarazo a las 12 semanas. El pequeño número de pacientes incluidas en este momento no permite ninguna conclusión definitiva. Necesitamos repetir el estudio con alrededor de 300 pacientes en cada grupo para llegar a conclusiones definitivas”.
Este experto agrega: “La eficacia de la distracción de la realidad virtual ha sido objeto de una revisión sistemática. La distracción de la realidad virtual ha demostrado ser efectiva para reducir el dolor experimental y las molestias asociadas con la atención de las lesiones por quemaduras. La tecnología se usa cada vez más en medicina, especialmente en psiquiatría para tratar fobias”.
La Audiencia Provincial de Murcia ha desestimado el recurso presentado por un matrimonio que reclamó la devolución de los 5.000 euros entregados a un instituto de fertilidad de Cartagena por haber fracasado el proceso de fecundación in vitro al que se sometieron.
La sentencia confirma así la dictada por el Juzgado de Primera Instancia de Cartagena al que correspondió su demanda, aunque retira de la misma al condena en costas por las dudas de hecho que el caso presentaba.
En su reclamación, los esposos indicaron que la publicad del centro aseguraba el cien por cien de éxito, por lo que al haber fracasado su proceso consideraban que tenían derecho a que se les devolviera la suma entregada.
Para los ahora apelantes, estaba claro que había existido un incumplimiento del contrato, ya que el nivel de éxito no había sido el que se les había indicado.
Además, expusieron que en varias páginas del presupuesto de fecundación aparecía un sello en el que se leía: “una clínica única que garantiza tu embarazo o te devuelve el importe”.
El centro se opuso a la estimación del recurso y reiteró que en ningún momento se les aseguró que la fecundación in vitro a la que se sometieron terminaría de forma positiva, sino que, como se recogía en el consentimiento informado que suscribieron, las posibilidades de embarazo se situaban entre un veinte y un sesenta por ciento.
Al desestimar el recurso, la sala dice que lo hace porque los razonamientos recogidos en la sentencia recurrida no resultan ilógicos, arbitrarios o contrarios a las normas de la experiencia jurídica.
Y añade que aunque existe un contrasentido entre el contenido firmado del presupuesto y el sello en cuestión, de la valoración conjunta de la prueba aportada al proceso se deduce que el índice de satisfacción del cien por cien no se garantizaba.
Para ello se remite al contenido del consentimiento informado, en el que claramente se indicaba que “de acuerdo con las estadísticas generales, las posibilidades de embarazo de la técnica escogida se sitúa entre un veinte y un sesenta por ciento, según las características propias del caso”.
Existen varios factores que favorecen el incremento en las tasas de infertilidad en la sociedad como, por ejemplo, el aumento de la edad media en el que la mujer se plantea tener su primer embarazo y factores ambientales que provocan una disminución de la calidad de los gametos (tanto óvulos como espermatozoides) y, por tanto, una peor calidad de embriones que perderán su capacidad de desarrollo para llegar a un recién nacido.
Según el último registro de datos de la Sociedad Española de Fertilidad pertenecientes a 2015 (este año se presentarán los de 2016) Informe estadístico de Técnicas de Reproducción Asistida 2015, España registra un aumento de los tratamientos, en concreto, en lo referente a fecundación in vitro (FIV), el número total de ciclos recogidos del año 2.015 ha sido 127.809. El procedimiento más frecuente fue el correspondiente a embriones FIV/ICSI (el 42% de los ciclos) y en el caso de inseminación artificial (IA) 38.903.
“No podemos usar de forma rígida protocolos de tratamiento sin tener en cuenta estas particularidades. En reproducción trabajamos mucho con hormonas que tienen el objetivo de conseguir un número de folículos que no debe ser ni muy pequeño ni excesivo. Para lograr esa cantidad de folículos y, por tanto, de óvulos, debemos ir ajustando la dosis de medicación acorde a las características de la paciente. La individualización de los tratamientos consigue que sean más eficaces y seguros”, ha añadido el experto.
Todos los tratamientos precisan de la estimulación ovárica previa para favorecer su éxito, si bien actualmente los expertos recuren al menos a tres indicadores: edad de la paciente, recuento de folículos antrales y la hormona antimulleriana, una hormona secretada por los ovarios y que en Medicina de la Reproducción sirve para conocer la reserva ovárica de la paciente.
“Es decir, conocer si los depósitos de óvulos que tiene la paciente son los adecuados acorde a su edad. Esto nos sirve para poder dar un diagnóstico en caso de anomalías en los niveles de esta hormona y para poder ajustar el tratamiento que pautemos acorde a los valores de la hormona antimulleriana”, ha apostillado el doctor.
Este biomarcador es, a juicio del especialista, “ideal” porque no oscila con los días del ciclo y es una herramienta consistente, basada en la evidencia, que permite personalizar el tratamiento de estimulación. De hecho, la folitropina delta favorece personalizar la estimulación ovárica controlada para el desarrollo folicular múltiple en mujeres que se someten a técnicas de reproducción asistida como fertilización ‘in vitro’ (FIV) o inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) en ciclos con antagonista de la GnRH empleando el valor de AMH y peso de cada paciente.
La seguridad de los tratamientos ha aumentado en los últimos años con una disminución muy importante de los efectos secundarios lo que permite cada vez mejores tasas de gestación en los centros. “Podemos decir sin equivocación que en España los tratamientos son cada vez más seguros y eficaces. Tendemos a una medicina personalizada en al que debemos ajustar el tratamiento (tanto en tipo como en dosis) a la paciente que vamos a estimular. En este sentido, el poder contar con fármacos que nos facilite este ajuste e individualización es algo muy positivo”, ha zanjado el experto.
¿Qué es la Inseminación Artificial?
La inseminación artificial es una de las técnicas más sencillas de reproducción asistida, donde se prepara la muestra de semen (de la pareja o de un donante anónimo) y se introduce en el útero de la mujer a través de una fina cánula, con el objetivo de que contacten con los óvulos y se formen embriones para dar lugar a un futuro embarazo. Este tratamiento de fertilidad intenta imitar la reproducción natural (ya que deben ser los espermatozoides los encargados de llegar hasta el óvulo y fecundarlo), pero sustituyendo el coito por una técnica artificial.
¿Qué es la Fecundación in Vitro (FIV)?
La FIV, en cambio, es un tratamiento de fertilidad más complejo, en el que la fecundación (es decir, la unión del óvulo y el espermatozoide) se produce en el laboratorio, fuera del cuerpo de la mujer. Antes de empezar con el tratamiento, se estimula hormonalmente a la mujer para extraer sus ovocitos (a través de una aspiración folicular) y se prepara una muestra de semen (de la pareja o de un donante anónimo). Es en el laboratorio donde se ponen en contacto los óvulos con los espermatozoides para formar embriones, y éstos son introducidos en el útero de la mujer con una fina cánula, esperando que den lugar a un embarazo.
Diferencias principales entre la Inseminación Artificial y la Fecundación in Vitro (FIV)
Aunque tanto la Inseminación Artificial como la FIV son tratamientos de fertilidad muy utilizados y efectivos en la reproducción asistida, existen muchas diferencias entre ellos que debemos tener en cuenta y que son muy importantes para decidir qué tratamiento es el más adecuado para cada mujer.
1.- El proceso de fecundación:
La diferencia más evidente entre la Inseminación Artificial y la FIV es el proceso de fecundación. En la Inseminación Artificial, la fecundación del óvulo ocurre dentro de la mujer. En la FIV, en cambio, la fecundación ocurre en el laboratorio. De esta forma podemos concluir que en la Inseminación artificial solo se requiere preparar la muestra de semen, mientras que en la FIV, además de preparar la muestra de semen, también debemos preparar el endometrio de la mujer, para extraer los óvulos y poder fecundarlos en el laboratorio.
2.- Complejidad del tratamiento de fertilidad:
Otra gran diferencia es la complejidad que supone un tratamiento de fertilidad u otro. Cuando hablamos de complejidad podemos afirmar que un tratamiento de FIV conlleva un proceso más complejo que la Inseminación Artificial, ya que en la Inseminación no extraemos los óvulos de la mujer. Sin embargo, en la FIV sí, hecho que conlleva utilizar un proceso de laboratorio para juntar los óvulos con los espermatozoides. También debemos destacar que, en una FIV, la mujer debe preparar su cuerpo con medicación hormonal, para formar suficientes ovocitos que puedan ser extraídos, mientras que en la Inseminación Artificial la estimulación ovárica es mínima.
3.- La calidad del semen:
En el caso del hombre, la calidad del semen es muy importante tanto en la Inseminación Artificial como en la FIV. Aun así, en una inseminación artificial debemos preparar y utilizar una muestra de semen que tenga al menos 2 millones de espermatozoides móviles en el eyaculado. En una FIV no es un requisito que haya una gran cantidad de espermatozoides, ya que podríamos seleccionar los que tienen mejor movilidad para facilitar la fecundación.
4.- La calidad embrionaria y de las trompas:
En el caso de la mujer, la calidad de las trompas también es muy relevante para decidir realizarse un tratamiento de fertilidad u otro. Cuando hablamos de Inseminación Artificial, las trompas deben ser permeables para poder realizar el tratamiento, debido a que los óvulos y espermatozoides aún tienen que fecundarse. Sin embargo, para hacer una FIV no es necesario, ya que los óvulos se extraen previamente y se vuelven a introducir en forma de embriones, realizando el proceso fuera del cuerpo de la mujer.
Lo mismo sucede con la calidad embrionaria: para someterse a un tratamiento de Inseminación Artificial, la mujer debe tener una buena calidad embrionaria para que los espermatozoides lleguen a fecundar alguno de los óvulos. En la FIV no es necesario, ya que es el embriólogo quien seleccionará el mejor embrión ya fecundado para ser implantado en el útero de la mujer.
5.- La información sobre el proceso:
Con un tratamiento de FIV, podemos conocer más información sobre el estado fértil de la mujer. Al extraer los óvulos y realizar todo el proceso de fecundación en el laboratorio, podemos evaluar factores como la calidad y cantidad de los óvulos, la tasa de fecundación, la respuesta de la mujer a la estimulación ovárica, e incluso la evolución de los embriones. En la Inseminación artificial no podemos obtener tanta información y debemos esperar a realizar la prueba de embarazo para conocer cómo ha funcionado el tratamiento.
6.- La rapidez del tratamiento de fertilidad:
La inseminación artificial es mucho más rápida y sencilla que la FIV: Se prepara la muestra de semen y cuando llega el período de ovulación, realizamos la introducción de los espermatozoides en el útero de la mujer, que puede durar unos 5 minutos. En la FIV se necesita mucho más tiempo: se debe realizar la punción folicular con sedación, la identificación de los óvulos, la fecundación en el laboratorio, el cultivo embrionario y la transferencia de los embriones al útero, un proceso que puede durar unos 5 días aproximadamente (sin incluir el proceso previo de estimulación ovárica).
7.- Las variantes de cada tratamiento de fertilidad:
La Inseminación Artificial se puede realizar de dos formas: con el semen de la pareja o con el de un donante anónimo compatible con la mujer que se realizará el tratamiento, utilizando siempre los óvulos propios. La FIV, en cambio, tiene distintas variedades para poder ser realizada por todo tipo de mujeres y parejas. Podemos realizar la FIV con óvulos propios, tanto con semen de la pareja como con semen un donante anónimo. Pero también podemos realizar una FIV con óvulos de una donante anónima, con el semen de la pareja o con semen de un donante anónimo.
La FIV también puede ser realizada por una pareja de mujeres homosexuales, utilizando los óvulos de una mujer de la pareja y el semen de un donante anónimo, pero implantando los embriones en el útero de la otra mujer de la pareja. (A este tratamiento se le llama Método ROPA).
En aquellos casos de infertilidad más graves o cuando la Fecundación in Vitro convencional no ha dado resultado, se puede realizar una FIV con Microinyección Intracitoplasmática de espermatozoides (FIV + ICSI). La FIV con ICSI es el mismo tratamiento que una FIV convencional, pero seleccionando el espermatozoide que mejores características morfológicas y de movilidad presenta, para depositarlo posteriormente en el interior del ovocito.
Por último, también podemos encontrar la Mini FIV, donde se utiliza el mismo procedimiento que en una FIV convencional pero utilizando el mínimo de medicación hormonal posible, haciendo este tratamiento mucho más natural.
8.- Las indicaciones para cada tratamiento de fertilidad:
Como ya hemos comentado, la FIV es un tratamiento más complejo que la Inseminación Artificial y por este mismo motivo cada uno de los tratamientos se aconseja en mujeres distintas. La inseminación artificial, por ejemplo, se indica principalmente en mujeres jóvenes, normalmente menores de 35 años, que aparentemente no tienen ningún problema de fertilidad o tienen problemas leves, pero que no consiguen quedar embarazadas de forma natural. La FIV, en cambio, se aconseja sobretodo en mujeres con problemas diagnosticados de fertilidad y en parejas y mujeres de más de 35 años que no consiguen quedar embarazadas.
9.- Las probabilidades de éxito del tratamiento de fertilidad:
Debido a que la Inseminación Artificial es una técnica mucho más sencilla que la FIV, el éxito de embarazo también varía. La inseminación artificial suele utilizarse en mujeres con un buen estado fértil y las posibilidades de éxito con este tratamiento llegan al 15-20%. En cambio, un tratamiento de FIV puede alcanzar el 50% de posibilidades de embarazo en mujeres con buen estado fértil. Aun así, no debemos fijarnos solo en las estadísticas, ya que el éxito del tratamiento de fertilidad dependerá siempre de la edad de la mujer y de las causas de infertilidad.
10.- El precio del tratamiento de fertilidad:
Con las diferencias que existen entre la Inseminación Artificial y la FIV, el precio de cada tratamiento de fertilidad también es muy diferencial. Una Inseminación Artificial suele costar entre 300€ y 700€ en la mayoría de clínicas de fertilidad. En cambio, los precios de FIV ascienden a los 2.300€ y hasta 6.000€, debido a que es un proceso mucho más complejo, donde se requiere utilizar el laboratorio y técnicas más avanzadas.
Si quieres más información sobre los precios de FIV, puedes consultar nuestro artículo del blog: “Precios de los tratamientos de fertilidad y los gastos que debo tener en cuenta”
Para concluir, queremos destacar que no hay un tratamiento de fertilidad mejor que otro. Cada mujer tiene unas necesidades distintas y por ello necesitará un tratamiento de fertilidad adecuado y personalizado a su caso. Y aunque son muchas las diferencias entre estos dos tratamientos de fertilidad, siempre tienen delante el mismo objetivo: ayudar a las mujeres y parejas a cumplir su sueño más natural de ser padres.
María Zurita está feliz: a sus 42 años ha cumplido su sueño de ser madre gracias a la fecundación in vitro. El proceso fue muy complicado y se coronó con un parto de urgencia y unas semanas muy angustiosas en las que el pequeño Carlos llegó a sufrir dos paradas cardiorrespiratorias. La hija de la infanta Margarita, que ya tiene a su hijo en brazos, ha contado su experiencia: “Sufrí una tremenda hemorragia por un desprendimiento de placenta. Me despertó mi perro Zeta, si no, habría muerto. Mi hijo nació lleno de moratones y no me lo querían enseñar porque su aspecto esa horroroso”, ha dicho a Hola.
María ha desvelado la angustia de los primeros días de vida de su hijo: “Estuvo estable cuatro días, pero el corazón y los pulmones no eran maduros y sufrió una parada cardiorrespiratoria y después otra. Si tenía otra crisis más grave no iban a poder nada por él y decidimos trasladarlo a La Paz”. La situación fue tan crítica que bautizaron al niño: “Lo bautizamos el primer día, se llama Agua de Socorro. Mi padre se mojó el dedo con agua del río Jordán y se la untó en la frente, dentro de la incubadora”, ha recordado.
Afortunadamente, el niño mejoró y, tal y como adelantó en exclusiva Informalia, su madre pudo por fin abrazarlo: “Lo cogí por primera vez a los 12 días de nacer, estaba lleno de cables y cuando me lo pusieron encima dejó de llorar. No ha parado de mejorar”. Desde entonces, María no se separa de él: “Me paso una media de seis horas al día con él encima, piel con piel. Yo le canto, lo hago fatal pero a él le tranquiliza mucho”.
Ahora, el pequeño Carlos ya pesa dos kilos y medio y sigue evolucionando en una habitación en planta, fuera ya de la UCI y de la incubadora: “Le darán el alta cuando aprenda a tomar biberón. No sabe succionar, tragar y respirar a la vez y puede encharcarse los pulmones”, ha dicho su madre.
María se ha mostrado emocionada por el apoyo y el cariño recibidos durante todo este tiempo, desde que decidió iniciar el proceso de fecundación in vitro, algo que sólo sabían unos pocos privilegiados: “Antes de empezar se lo dije a mis padres, mi hermano y al rey Juan Carlos y la reina Sofía. Les pareció muy bien y me animaron a hacerlo. Cuando empecé el tratamiento hablé con don Felipe, le pareció estupendo también y respetó mi idea, igual que la reina doña Letizia. Ellos eran de las pocas personas que lo sabía”.
