Son los que sobran tras los tratamientos de reproducción asistida. La ley establece que la pareja tiene que pronunciarse sobre su destino.Los expertos piden que se flexibilice la adopción de estos embriones. La ley prohíbe donarlos si tienen material de mujeres de más de 35 años.

En España hay 500.000 embriones congelados que no han sido transferidos para provocar una gestación y que permanecen en un “limbo legislativo” a la espera de que se tome una decisión sobre su posible destrucción, su donación a parejas con problemas de fertilidad o su uso para la investigación.