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Usan el esperma de un hombre donado hace 40 años y nacen mellizas



Tardaron 40 años en venir al mundo. Sí, 40. Y batieron todo un récord. Unas mellizas nacieron en agosto pasado, fruto de un proceso de fecundación in vitro realizado con el esperma de un hombre donado hace cuatro décadas.

Ocurrió en Estados Unidos y se trata de un nuevo récord del mundo ya que es la muestra más antigua utilizada hasta la fecha, según informó el laboratorio ReproTech.

La historia de las mellizas se remonta a 1971 cuando un héroe de guerra estadounidense, de origen japonés, decidió congelar su esperma. Fue toda una apuesta. La primera bebé de probeta, Louise Brown, nacería recién en 1978. Pero la cultura de sus ancestros japoneses marca que el linaje de sangre se transmite a través del primogénito. Pero el hombre no podía tener hijos con su esposa y aunque lo intentó todo no hubo caso. Angustiado por evitar que se perdiera la herencia familiar, el hombre buscó hasta una madre sustituta. Sin embargo, ni siquiera con un vientre de alquiler lo logró.

Su esperma quedó almacenado en Genetic Laboratories, uno de los primeros bancos de crio-preservación del mundo. Años más tarde, este laboratorio cerró y los tejidos y materiales genéticos que conservaba fueron transferidos a otra compañía, y a otra, y a otra, y a otra. La muestra se paseó por todo el país en tubos de nitrógeno líquido, hasta llegar a las instalaciones de Repro Tech, una empresa fundada por Russell Bierbaum, un joven pionero en el área que había trabajado para Genetic Laboratories.

En ese entonces no lo sabía, pero Bierbaum iba a jugar un papel clave en toda esta historia. Sin saberlo, acompañó a la muestra en su derrotero por los laboratorios hasta que él mismo fundó Repro Tech. Luego de rescatar el esperma donado en 1971, le ofreció a una pareja utilizarlo. Pusieron una condición: conocer al donante.

A finales del otoño de 2011 en Estados Unidos, la mujer quedó embarazada con aquel esperma donado más de 40 años atrás y las bebitas llegaron al mundo hace dos semanas por cesárea.

Bierbaum no puede ocultar su satisfacción: “Los criobiológos habían calculado que los tejidos humanos podrían congelarse por miles de años. El nacimiento de estas mellizas nos lleva un paso más cerca de la verdad”. La muestra más vieja usada hasta ahora tenía 28 años de antigüedad. 

“Lo que es gratificante para nosotros”, dice Bierbaum, “es que los sistemas y procesos que hemos construido durante más de 50 años ahora están probados. La muestra utilizada en este nacimiento fue recogida y conservada más de 40 años. Desde entonces, fue transferida por todo el país cuatro veces utilizando nuestros tanques y los procedimientos que hemos diseñado, así como nuestras instalaciones de almacenamiento. Aunque en mi mente, la ciencia del almacenamiento a largo plazo y su eficacia nunca estuvo en duda, la integridad y la seguridad de la muestra a través de múltiples envíos nunca había sido probada hasta ahora”.

“La mayor preocupación que escuchamos entre la gente es sobre el manejo y envío de las muestras. Estos nacimientos demuestran que nuestros sistemas han sido efectivos desde el principio”, se enorgullece.

Las mellizas recién nacidas no sólo son una muestra del éxito que se puede tener con la crio-preservación y la fecundación in vitro. También son una esperanza para pacientes que padecen cáncer y que temen perder su fertilidad. Bierbaum destacó que estas bebitas, cuya identidad se mantiene en reserva al igual que la de sus padres, demuestran “que un joven puede almacenar semen efectivamente y utilizarlo con confianza 20, 30, o 40 años más tarde para formar una familia”.