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Parece que todas pueden ser madres, menos yo



Ser madre. Para algunas de nosotras significa todo.

A muchas nos ha tocado emprender una carrera de obstáculos, en la cual el peor enemigo es el tiempo. Hacemos todo lo posible para quedar embarazadas, sin embargo, a diferencia de otras mujeres, no lo logramos.

Nos parece que las hermanas, amigas, vecinas y parientes no han hecho ningún esfuerzo para tener un bebé. Frecuentemente miramos a nuestro alrededor, y parece que lo único que hay son cosas que nos recuerdan que nosotras no tenemos un bebé todavía . Obviamente, caemos en la trampa mental de creer que somos la única persona que no puede alcanzar la felicidad que conlleva el ser mamá, y por lo tanto, no encajamos en el grupo.

Hay momentos en que esa meta se nos hace imposible por diversos motivos. Nos sometemos a tratamientos condicionadas a nuestro propio deseo, y a la presión externa que ejercen nuestra pareja y parientes más cercanos. Y entonces, ocurre que nos sumergimos en una espiral de tristeza. No suficiente con todo esto, cada vez que nos encontramos en determinados lugares tales como un parque, una tienda, o tal vez en una fiesta de cumpleaños, nos topamos con parejas que están en la dulce espera. No podemos que sentirnos menos que el resto, al ver que a nuestro alrededor existen personas felices con un futuro por delante, mientras que nosotras seguimos ahí, a la espera, todavía . 

Evidentemente, se manifiestan cambios en nuestra conducta, y nos podemos volver irritables, celosas, resentidas y hostiles. También nos damos cuenta de que hay personas en nuestro entorno que no se colocan en nuestro lugar, y por lo tanto, no nos pueden comprender. En oportunidades nuestros conocidos hacen comentarios que nos pueden herir, porque no tienen idea por el momento que estamos atravesando y ni siquiera se imaginan cómo nos sentimos.

En los casos más preocupantes, es posible que nuestra mente nos haga una mala jugada, haciéndonos víctimas de un “efecto túnel”, que es una distorsión cognitiva. Dicha distorsión hace que nos enfoquemos solamente en un aspecto de nuestra realidad.
Cuando parece que lo único que hay son cosas que nos recuerdan que nosotras no tenemos un bebé, entramos en depresión. 

¿Cómo podemos sobrellevar ese momento de transición, mientras esperamos el milagro de quedar encinta? Existen actividades a las cuales le podemos dedicar nuestro tiempo para eliminar el ansia que nos genera la espera. Así mismo, podemos asumir actitudes constructivas, que no nos hagan pensar continuamente en nuestro problema.

El primer paso que debemos dar es analizar nuestra situación y preguntarnos cuáles son las cosas que nos generan estrés, a fin de evitarlas y poder superarlas. En segundo lugar, nunca nos comparemos con nuestras amigas y parientes, porque cada quien tiene una historia diferente. Ignoremos los comentarios que nos pueden hacer daño, tales como: “¿por qué no quedas encinta todavía?”. Dejemos de asistir a baby showers y demos una breve explicación de cómo nos hace sentir el ir.

Otra estrategia es cambiar la conversación sobre bebés por otros temas. También podemos formar parte de una comunidad de mujeres que comparten nuestra misma situación, y no menos importante y sano es aprovechar las cosas que podemos hacer mientras no tengamos hijos (dedicarnos a nuestros pasatiempos preferidos, viajar, etc). Si todo lo anterior no nos ayuda, entonces busquemos ayuda psicológica especializada.

lainfertilidad.com