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Una Doctora embarazada de 35 semanas muere de “septicemia” después de salvar la vida a su marido por la misma enfermedad



Craig y Fiona residen en Edimburgo. Formaban una pareja perfecta. La visita al ginecólogo era algo rutinario en la 35 semana de gestación.

Cuenta Daily Mail que aunque la cita era para los dos Craig empezó a encontrarse mal y prefirió quedarse en casa con su otro hijo. “Me sentía terrible. Me había despertado esa mañana sintiéndose muy bien, pero a la hora del almuerzo estaba con fuertes temblores y me sentía enfermo”.

La fatalidad rodea la historia del matrimonio formado por la doctora Fiona Stobo y su marido Craig.

Esta pareja residente en Escocia, Reino Unido, tenía una cita con el ginecólogo para una revisión rutinaria.
Él no pudo asistir por encontrarse mal, prefirió quedarse en casa. Fiona, preocupada, siguió su instinto médico y le aconsejó lo más prudente, ir al hospital más cercano. Viendo los síntomas sugirió a los doctores del centro un posible caso de septicemia. Acertó y le salvó la vida. Pero horas más tarde fue incapaz de observar en ella las mismas evidencias que supo ver en su marido y murió.

Al terminar la consulta Fiona regreso a su trabajo pero en su cabeza le rondaba la preocupación por el estado de salud de su marido. Le llamó y Craig le comentó que no mejorajaba. No podía comer ni beber nada y su cabeza le ardía.

Su instinto le decía que algo no funcionaba y se fue a recogerle. Le metió en el coche y le llevó al Hospital Occidental de Edimburgo. Fiona estaba convencida de que sufría una septicemia, algo en lo que había coincidido con el médico de cabecera con el que había consultado previamente.

Tras dejarle en el centro, Fiona se fue para descansar un rato en casa de sus padres. Pero la tragedia amenazaba a este matrimonio.

Nada más ingresar en el hospital, y tras las pruebas médicas, a Craig le diagnosticaron septicemia con lo que se confirmaba lo apuntado por Fiona.

“Me sentía tan agradecido a mi esposa. Sin su rapidez de diagnóstico yo no estaría vivo. No habría llegado a tiempo al hospital”.

Pero ese mismo día, una enfermera le dio la noticia de que Fiona también había caído enferma por la misma infección y había sido ingresada allí mismo.

Tras regresar a la casa de sus padres, Fiona empezó a encontrase mal por lo que se tomó unos analgésicos para el dolor de cabeza. Pero en cuestión de horas empeoró rápidamente.

Lo primero que ocurrió en el centro médico es que los doctores no pudieron salvar la vida del bebé que esperaba. Y tras esta desgracia luchaban ahora en el quirófano por salvarle la vida a ella. Una hemorragia desangraba su cuerpo y nada parecía que se pudiera hacer.

Finalmente, un paro cardiaco terminó con la vida de Fiona escasas veinticuatro horas después de salvar la de su marido diagnosticando la misma dolencia que había acabado con su vida.

Ahora los médicos están investigando estos dos casos de infección aunque no creen que estén relacionados.

Por su parte, Craig y su entorno han puesto en marcha un programa con el que ya han recaudado 30.000 euros destinados a financiar un seminario para promover un mayor conocimiento de la infección y su tratamiento.