El consumo de nueces mejora la movilidad y la morfología del esperma y ayuda a desarrollar y mantener las células reproductoras masculinas, según una investigación publicada en la revista holandesa Heliyon. Por tanto, este fruto seco podría contribuir a la mejora de la salud reproductiva de los varones.
La ingesta de 75 gramos de nueces al día reduce la peroxidación lipídica, un daño celular que perjudica la membrana plasmática de los espermatozoides. Esta está compuesta principalmente por ácidos grasos poliinsaturados (PUFA’s), contenidos en las nueces.
La investigación, realizada con ratones, mostró que los que eran fértiles experimentaron una mejora significativa en la movilidad y morfología de sus espermatozoides si comían nueces, mientras que los infértiles tuvieron una mejora significativa en la morfología del esperma.
Otro estudio que demuestra los beneficios de este fruto seco para la salud masculina se publicó en 2014 en la revista Journal of Medicinal Food, y revelaba que una dieta con nueces ayudaba a ralentizar el crecimiento del cáncer de próstata.
Las nueces contienen una poderosa fuente de nutrientes substanciales que aportan muchos beneficios para la salud. Además de ser el único fruto seco con una cantidad significativa de ácidos grasos Omega-3 AAL de origen vegetal, un puñado, o 30 gramos al día, proporcionan otros nutrientes esenciales, tales como magnesio, calcio, proteína y fibra alimentaria.
La Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Quirónsalud Málaga [Este enlace se abrirá en una ventana nueva] ha incorporado el nuevo incubador “Geri”, que representa la tecnología más avanzada en los laboratorios de reproducción asistida con el objetivo de aumentar la tasa de éxito de los procesos de fecundación in vitro.
Beneficios del incubador Geri
Este novedoso instrumento incorpora el sistema “Time-Lapse”, que permite la sucesión de fotografías, tomadas en intervalos de tiempo, por lo que, al reproducirlas de forma continuada, da lugar a una película acelerada de la vida embrionaria. Gracias a ello, los especialistas obtienen la información más detallada y completa de cada embrión, lo que permite aumentar las posibilidades de éxito a la hora de elegir el más adecuado. De esta forma se favorece la transferencia de un solo embrión, lo que reduce partos gemelares o múltiples.
Además, con esta técnica se pueden conocer con más precisión qué embriones crecen según los parámetros que garantizan el éxito de la implantación, la forma en que se multiplican sus células, el tiempo que tardan en hacerlo y así determinar los que tienen más probabilidades de ser transferidos con éxito.
¿Qué es un incubador de embriones?
Los incubadores son un elemento esencial para el cultivo de los embriones, ya que “tratan de reproducir las condiciones fisiológicas naturales para que se desarrollen antes de su transferencia al útero de la paciente”, explica el doctor Enrique Pérez de la Blanca, jefe de la Unidad de Reproducción Asistida del Hospital Quirónsalud Málaga [dr.enrique_perez_de_la_blanca_rv]
Anteriormente a estos incubadores de embriones cinematográficos, era necesario extraer los embriones de las incubadoras al menos una vez al día para que los embriólogos pudieran valorarlos y clasificarlos. Ello generaba en el embrión una alteración en sus condiciones ambientales (temperatura y gases). Ahora, gracias a estas modernas incubadoras que mantienen al embrión en un ambiente estable por más tiempo, se consigue mayor viabilidad embrionaria y aumentan las tasas de embarazo.
Nuevos sistemas de clasificación
Por otra parte, han empezado a aparecer sistemas de análisis automatizado, capaces de revisar de forma simultánea múltiples variables del embrión, lo cual facilita una clasificación más objetiva de la que hasta ahora se ha venido utilizando. “El sistema Eeva (Early Embryo Viability Assessment) disponible en nuestro laboratorio es un claro ejemplo de ello”, comenta el doctor de Quirónsalud Málaga. Dicho sistema es el primero acreditado como sistema objetivo de análisis de la viabilidad embrionaria por parte de la exigente FDA americana.
Continua evolución en la reproducción asistida
Cada vez se acometen [ELENA DEL MAR MARTIN, EMBRIOLOGA CLINICA] más esfuerzos en el laboratorio del servicio de reproducción asistida con el objetivo de optimizar la selección embrionaria, intentando conseguir la correcta selección del embrión que se va a transferir, aumentando las posibilidades de éxito en las técnicas disponibles.
Según el doctor Pérez de la Blanca, “la innovación en reproducción asistida es una obligación de los profesionales, siempre con el fin de obtener los mejores resultados en menos tiempo y con el menor coste para los pacientes”.
Además de conseguir el fin último de que nazca un niño sano, “se trata de implementar sistemas menos invasivos, más objetivos y que nos aporten la mayor información posible sobre los embriones”.
El aceite de oliva virgen protege los testículos de daños celulares, según ha revelado un estudio que constata que su consumo contribuye a prevenir la disfunción testicular y podría ser un agente colaborador de la fertilidad masculina.
Científicos del grupo Neuroendocrinología y Nutrición de la Universidad de Jaén, en colaboración con el Departamento de Biomedicina, Biotecnología y Salud Pública de la Universidad de Cádiz, han elaborado este estudio que confirma que una alimentación rica en aceite de oliva virgen protege de daños oxidativos las células de los testículos.
Los científicos han comparado los efectos en el funcionamiento de los testículos de una dieta rica en aceite de oliva y otra a base de mantequilla con pruebas realizadas con ratas machos.
Los investigadores han observado en sus experimentos los parámetros que determinan la capacidad funcional del testículo, analizado el túbulo seminífero, zona donde se forman los espermatozoides, y el epidídimo, órgano en el que maduran y se almacenan durante un predeterminado tiempo.
Las conclusiones de este estudio, publicadas en la revista “International Journal of Molecular Science”, demuestran una relación directa entre la modificación de los lípidos y la actividad de enzimas implicadas en el mantenimiento del proceso de formación de las células sexuales masculinas.
Así, se ha corroborado que ciertos componentes del aceite de oliva virgen, como los polifenoles, tienen un efecto protector en el desarrollo de la función testicular.
“El aceite de oliva virgen contiene sustancias que previenen la oxidación celular, como el hidroxitirosol. Además, presenta una capacidad inmunoprotectora en los testículos, con lo que contribuye a reducir anomalías que desembocan en una deteriorada fertilidad o infertilidad masculina”, explica el investigador de la Universidad de Cádiz, Germán Domínguez-Vías, responsable de este estudio, en una nota de prensa difundida por la Fundación Descubre.
Se confirmó también que el grupo de ratas al que se le suministró aceite de oliva no tuvo ningún incremento del peso corporal.
El estudio, financiado por la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía y Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y Plan Propio de la Universidad de Jaén, pretende también analizar las propiedades del aceite de oliva virgen extra con el fin de considerarlo un agente colaborador de la fertilidad masculina.
Aunque los científicos todavía no han podido confirmar que tenga capacidad de mejorar la fecundidad, sí han evidenciado que mejora “algunos de los parámetros testiculares que determinan un correcto funcionamiento inmunitario en el desarrollo de espermatozoos”, advierte este experto.
Hay niños que llegan al mundo para jugar, para pelearse, para compartir confidencias con sus hermanos. Y otros que, además, llegan para curarles, y se convierten en auténticos ‘hermanos de sangre’. Es el caso de la bebé nacida el pasado miércoles en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla: la aplicación del Diagnóstico genético preimplantatorio (DGP) ha permitido no solo que nazca libre de una grave enfermedad genética hereditaria, sino que además sea compatible al cien por cien hematológicamente con su hermano mayor, por lo que podrá ayudar a sanarle con un trasplante de sangre del cordón umbilical.
El niño, de 10 años y cuya familia no quiere ser identificada, sufre una rara enfermedad hematológica, el síndrome Shwachman-Diamond, de la que solo consta un precedente descrito en la bibliografía científica internacional. Una dolencia hereditaria que afecta a las células madre de la sangre que con el tiempo generan un fallo de los componentes de la sangre, glóbulos rojos, blancos y plaquetas, y en la que el trasplante de células madre se plantea como la mejor opción terapéutica.
En este caso, la bebé recién nacida tiene el mismo grupo sanguíneo y el mismo sistema de defensas que su hermano mayor, lo que reduce al mínimo las posibilidades de un rechazo tras el trasplante, según los responsables de la Unidad de Genética, Reproducción y Medicina Fetal del hospital Virgen del Rocío, encabezado por el doctor Guillermo Antiñolo. “Si no son idénticos al 100 por 100, el trasplante en este tipo de dolencias no funciona”, subrayó. La sangre del cordón umbilical de la recién nacida ya está almacenada en el Banco público andaluz de Cordón Umbilical, ubicado en Málaga, donde permanecerá hasta que pueda requerirse para un trasplante de progenitores hematopoyéticos en el momento en que empeore el pronóstico de su hermano.
Si este trasplante tiene éxito, sería el segundo caso en el mundo en el que un paciente afectado por este síndrome se cura con un trasplante de cordón umbilical de un hermano compatible tras la aplicación del DGP.
Una ley que abrió puertas
Fue la aprobación en 2006 de la Ley de Reproducción Humana Asistida la que abrió paso para usar, tras la aprobación del comité de ética del centro, esta técnica del diagnóstico genético preimplantatorio con fines terapéuticos, es decir, para que familias con este problema pudieran gestar en la sanidad pública un nuevo bebé libre de enfermedad hereditaria que ayudara a salvar a un hermano enfermo.
La DGP es un procedimiento complejo consistente en la realización de un análisis genético a preembriones obtenidos por técnicas de fecundación in vitro antes de ser transferidos al útero de la madre, lo que permite seleccionar aquellos libres de la carga genética asociada a determinadas enfermedades. Mediante técnicas de análisis genético molecular se garantiza que el preembrión es compatible al cien por cien para un futuro trasplante, que de lo contrario no podría llevarse a cabo.
Desde la Consejería de Salud de Andalucía, que incorporó esta técnica ya en 2005, explican que en el sistema público de salud de la región son ya más de 72 los menores nacidos libres de enfermedades genéticas mediante la técnica del DGP, y hay otros ocho embarazos en curso. En el caso de los bebés medicamento, la sanidad andaluza trata a 10 parejas con problemas, de las cuales en solo tres casos se ha conseguido con éxito un embrión completamente compatible para poder sanar a un hermano. Este nuevo “bebé-medicamento” convierte al equipo de la sanidad pública andaluza en el que mejores resultados tiene en la aplicación del diagnóstico genético preimplantatorio con fines terapéuticos en España, una experiencia que se ha plasmando ya con diferentes artículos científicos en revistas de impacto a nivel internacional.
El objetivo de este artículo es el de ayudarles a conocer los sentimientos que habitualmente surgen en el proceso de búsqueda de un hijo cuando se recurre a tratamientos de reproducción asistida, y darles algunas pautas para intentar que este camino sea lo menos dificultoso posible.
¿Por qué me estreso?
El estrés está íntimamente relacionado con la experiencia de infertilidad, ya que se manifiesta como resultado de la dificultad para concebir un hijo, de no saber cuál es la causa de infertilidad, de no saber si se va a lograr una gestación algún día, y de la presión que se siente desde el mundo exterior.
Las parejas con problemas reproductivos suelen referirse a la infertilidad como la peor crisis de sus vidas y dado el elevado nivel de estrés que soportan, frases como “esto es lo peor que me ha pasado en la vida”, son muy frecuentes.
¿Qué hacer?
- El primer paso para afrontar esta situación es saber que nos encontramos frente a un proceso habitual en parejas con problemas reproductivos.
- El segundo paso es pedir ayuda. Recordar que habitualmente los centros de reproducción cuentan con psicólogos especialistas en psicología de la reproducción, que podrán guiarlos y acompañarlos en el proceso.
¿Reconozco en mí algunos de éstos estados de ánimo?
Ansiedad. Producto de la incertidumbre y de la imposibilidad de prever si finalmente se logrará una gestación, las parejas suelen pasar por fuertes estados de ansiedad, con una sintomatología muy característica: dificultad para respirar, cansancio, mareos, fuertes dolores de cabeza, etc.
Depresión. La depresión es muy frecuente en pacientes con problemas reproductivos. El propio concepto de infertilidad resulta en muchas ocasiones intolerable para quienes la padecen.
Los índices de depresión de los pacientes con problemas reproductivos son equiparables a aquellos pacientes con diagnóstico de cáncer, dolor crónico y enfermedades cardiovasculares.
Enfado. “¿Por qué a mí?” es una frase muy frecuente en aquellos que buscan una explicación a su infertilidad. Están enfadados, pero no saben explicar bien con quién, si con ellos mismos, con su pareja, con el médico que les ha dado el diagnóstico, o con algún ser superior que los está castigando.
Sensación de: “nada tiene sentido en mi vida si no tengo un hijo”. Es fundamental para la salud mental de los pacientes tener en marcha otros proyectos además del de tener un hijo.
Si el tratamiento fallara, tener en mente otras actividades que nos gustaría hacer y que las hemos dejado a un lado, nos ayudarán a pasar este momento difícil y recomenzar con ilusión un nuevo tratamiento.
Sensación de engaño. Habitualmente, llegan a la consulta después de haber recabado todo tipo de información en libros, internet, televisión, con amigos, conocidos, en otras consultas, etc.
Como es previsible, cada una de estas vías de información tiene sus propias fuentes, con mayor y menor rigor científico, por lo que no siempre coinciden y el paciente suele desconfiar de todo lo que se le dice por el propio exceso de información no siempre acertada.
Tristeza vs. Esperanza. La oscilación del humor es característica de los pacientes en reproducción. Un día pueden estar esperanzados con el tratamiento, deseosos de comenzar y otros días, deseando irse, sin querer escuchar y con poca receptividad.
¿Qué cosas podrían mejorar estas sensaciones?
- Vivir esta experiencia de a dos, como pareja, sentirse acompañado por el otro y si es una mujer sola, vivir la experiencia consigo misma. Aunque no siempre puedan acudir a consulta juntos, lo fundamental es sentir y saber que el otro está presente.
- Pedir ayuda cuando lo consideren necesario. Los psicólogos son muy útiles en estos momentos y les proporcionarán herramientas para ayudarles a sobrellevar las situaciones más difíciles.
- Preguntar todo lo que les viene a la mente, expresarle al médico, o a cualquier miembro del equipo lo que sienten, las preocupaciones que tienen.
- Es fundamental tener otros proyectos en marcha, además del de ser padres. Centrarse en un único objetivo que no depende totalmente de nosotros, no resulta beneficioso, sobre todo cuando no sabemos cuándo se logrará ese objetivo.
- No vivir el tratamiento como la última opción para ser padres, sino como un tratamiento que todos esperamos salga bien, pero al mismo tiempo puede que no sea el último.
¿Por qué mi pareja y yo no sentimos lo mismo ante la misma situación?
Las diferencias de género entre hombres y mujeres hacen que cada uno responda de forma diferente ante las diversas situaciones a las que se tienen que enfrentar.
Si a esto le sumamos que los tratamientos de reproducción incidirán físicamente más sobre la mujer, las diferencias de género en relación al estado de ánimo, la implicación con el tratamiento, los resultados de las pruebas de embarazo, etc. variarán sustancialmente.
Cuando una pareja se enfrenta a un problema reproductivo, la mujer tiende a expresar su tristeza llorando y refugiándose en sus seres queridos.
El hombre sin embargo, suele adoptar conductas de evasión, busca refugiarse en su trabajo, en salidas con amigos, etc. Esto no quiere decir que uno esté más angustiado e implicado con el proyecto que el otro, sino que cada uno expresa su malestar a su manera.
Ante éste contexto es importante:
- Saber que si bien dentro de la pareja se tienen diferentes reacciones, ambos están pasando un momento difícil.
- Tener un diálogo fluido entre la pareja con respecto a estas reacciones, y
- Respetar las manifestaciones de angustia de cada uno.
Dra. Giuliana Baccino
Coordinadora del Grupo de Interés en Psicología
Sociedad Española de Fertilidad
El ajetreo del mundo moderno y el deseo de superación personal, motivan a muchas mujeres a posponer la maternidad. Y es que traer hijos al mundo no sólo involucra una desmedida felicidad, sino que también genera gastos, atenciones y cambios de vida que no todas están dispuestas a asumir. El inconveniente, es que la fertilidad femenina va decreciendo año tras año, y hay estudios que así lo demuestran. Ante este planteamiento, surge la duda de ¿cuál es el mejor momento para tener hijos?
Ciertas investigaciones apuntan que los 27 años es una edad perfectapara ello, especialmente si en los planes está tener dos hijos. No obstante, en España poco más del 30% de las damas postergan su maternidad hasta los 35 años, incrementando las posibilidades de desarrollar un embarazo de alto riesgo. De allí que si quieres formar una familia, es apropiado que sepas lo que dicen algunos expertos sobre la etapa idónea para comenzar a procrear.
Fertilidad desde los 19 hasta los 30 años
Investigaciones realizadas en la Universidad de Texas, Estados Unidos, indican que la fertilidad femenina está en pleno ascenso a los 19 años, por lo que hay altas probabilidades de gestar un bebé a esa edad, una edad en la que emocional, cultural y socialmente las chicas no están preparadas para asumir ese rol. Por ello, el ginecólogo, Tony Falconer, sugiere reforzar la educación sexual en menores.
Por su parte, la “Calculadora de Fertilidad” diseñada por el Centro Médico Universitario de Utrecht, aconseja que quien desee tener 3 bebes, debe comenzar la búsqueda a los 23 años, pero para algunos resulta muy pronto. Las féminas estadounidenses, por ejemplo, prefieren los 25 años para estrenarse como madres, mientras que la población masculina se inclina por comenzar a vivir su paternidad a los 27. Pese a estas preferencias, los médicos hacen sus propias sugerencias. La psicóloga británica Claire Halsey, insta primero a formar un núcleo familiar y a conseguir estabilidad laboral. Por ende, sitúa los 26 como una buena edad para enfrentarse a la dulce espera.
Entretanto, los participantes de un estudio realizado en Holanda, recomiendan a las parejas que se proyecten tener 2 bebés iniciar la “tarea” a los 27 años, algo que ha sido cuestionado por los galenos norteamericanos e italianos, quienes indican que la fecundidad de la mujer disminuye cumplidos los 28 años.
Sobre esto hay muchas hipótesis. El ginecólogo Geeta Nargund ha dicho que el límite para ser padres se ubica en los 29 años, ya que pasado ese tiempo la mujer comienza a perder su fertilidad. Estudios de la Universidad de Edimburgo lo certifican, al comprobar que a los 30 años las damas conservan apenas un 12% de la reserva de ovarios.
¿Qué sucede de los 30 en adelante?
Curiosamente, a partir de los 31 años la mujer alcanza la mayor autoestima sexual. Así lo reveló una encuesta en la que participaron 2 mil mujeres con edades comprendidas entre los 18 y los 60 años. Basados en este resultado, hay médicos que afirman que quienes quieran tener solo un hijo pueden hacerlo a los 32 años.
Estudios británicos realizados por el Instituto Nacional de Envejecimiento y Salud Mental le dan un enfoque distinto a la maternidad, puesto que aconsejan aventurarse a ella a los 34 años, pensando en la calidad de vida del niño. Se supone que a esa edad se tendrán los recursos suficientes para darle estabilidad y el acompañamiento de un padre que refuerce su educación.
Los galenos españoles tienen sus propias opiniones. Como medida de aseguramiento, abogan por congelar los óvulos a más tardar a los 35 años, aún cuando hay otros que ponen el “techo” de la maternidad en los 37 años.
Diversos testimonios han demostrado que fácilmente se puede quedar encinta a los 39 años, pero hay científicos que prefieren no arriesgarse. Pasados los 40 años la fertilidad alcanza el grado medio y la reserva de ovarios es de 5%, conforme datos proporcionados por la Universidad de Edimburgo.
En definitiva, la edad idónea para ser mamá varía según las condiciones orgánicas y la cantidad de hijos que se añoren tener. Aunque la decisión es tuya, ahora tienes un panorama más amplio sobre lo que sucede a tu reloj biológico y a tu fecundidad en cada etapa. La orientación clínica es vital en la programación de un embarazo.
