La Fecundación in Vitro es una técnica enfocada a lograr la unión del óvulo con el espermatozoide en el laboratorio, para obtener embriones que puedan transferirse al útero materno. La fecundación de los óvulos puede llevarse a cabo mediante técnica de FIV convencional o Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides (ICSI).
¿EN QUÉ CONSISTE?
1. Estimulación ovárica
La estimulación ovárica controlada consiste en la administración de unas inyecciones para lograr que los ovarios, en vez de producir un único ovocito – como hacen de forma natural cada mes-, produzcan más ovocitos, aptos para fertilización, para poder llegar a obtener un mayor número de embriones.
El tratamiento dura entre 10 y 20 días, según el protocolo empleado. Durante su transcurso se realizan controles clínicos, consistentes en la valoración de los niveles sanguíneos hormonales y el control ecográfico del desarrollo folicular, para comprobar que el crecimiento y la evolución de los folículos es el adecuado.
2. Captación ovocitaria
Cuando confirmamos que la mayoría de los folículos ováricos tienen un tamaño entre 19 y 21 mm se concluye la fase de inducción y se administra una inyección por vía subcutánea para inducir la maduración ovocitaria, aproximadamente 36 horas antes de la captación ovocitaria.
Para la punción, la paciente ingresa ambulatoriamente sin necesidad de dormir en el hospital. La punción o captación se realiza en quirófano y bajo sedación, para que la paciente no sienta ningún tipo de molestia.
El embriólogo identificará a través del microscopio los ovocitos obtenidos en la punción, después se aislarán y clasificarán en su estadio madurativo. Por otro lado, en esta segunda fase será necesario una muestra de semen (de pareja o de donante) para su capacitación posterior
3. Fecundación
Una vez disponemos de los óvulos y de los espermatozoides, se lleva a cabo la unión de ambos para que se produzca la fecundación.
Este proceso puede realizarse por la técnica de FIV convencional, que consiste en colocar en la placa de cultivo un óvulo junto a una elevada cantidad de espermatozoides capacitados (aprox. 250.000/ml) o por ICSI, microinyección intracitoplasmática, que consiste en introducir un espermatozoide vivo dentro del óvulo. Posteriormente se almacenan en una incubadora biológica a temperatura de 37°C y concentración de gases y grado de humedad semejante al cuerpo humano.
Los embriones resultantes son controlados a diario y clasificados según su morfología y capacidad de división.
4. Transferencia embrionaria
Consiste en la introducción de embriones viables, a través del cuello uterino para depositarlos aproximadamente a 1,5 cm. del fondo uterino. Para ello se utiliza un catéter específico de transferencia embrionaria. El número de embriones a transferir dependerá de la edad de la paciente, del número de intentos realizados previamente sin conseguir la gestación, y del criterio médico.
La paciente no necesita analgesia alguna en este proceso, ya que el procedimiento es rápido e indoloro, pero se realizará en área quirúrgica próxima al Laboratorio de Reproducción.
La paciente y el equipo médico acordarán si el reposo posterior es adecuado en su caso concreto.
Durante los días posteriores suele ser preciso recibir tratamiento con progesterona vaginal o subcutánea, y en algunos casos con estrógenos orales, vaginales o transdérmicos.
El test de embarazo se realiza a los 12 a 14 días desde la transferencia. El realizar pruebas de embarazo en orina permite vivir en la intimidad el momento del resultado y sus implicaciones emocionales.
5. Vitrificación de embriones
Tras realizar la transferencia embrionaria, se lleva a cabo la vitrificación de los embriones de calidad no transferidos, con el fin de poder ser utilizados en un ciclo posterior sin necesidad de una nueva estimulación ovárica.
El 25 de septiembre, con 29 semanas de embarazo, Claudia Dubé sufrió un desprendimiento de placenta. Aunque es de Mataró la derivaron al Hospital Vall d’Hebron, en Barcelona. Allí, por medio de cesárea, nació Jordi. Y allí lleva desde entonces ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de neonatología. Ya ha salido de la incubadora y pesa, cuenta su madre, 1.700 gramos, trescientos más que cuando nació. Aunque Claudia asegura que están “encantados” con la atención del hospital, las circunstancias no son sencillas. Por el momento, ella acompaña y cuida cada día a su pequeño desde primera hora de la mañana hasta las cuatro y media de la tarde y su pareja intenta pasar allí las noches.
Ambos tienen permiso de visita sin restricción las 24 horas; el resto de los familiares, horario restringido. Cuentan con una ducha, pero comparten box con otros seis bebés y sus familias y tienen que marcharse para comer, por lo que “no acabas de estar del todo cómodo”, lamenta Claudia. En sus propias palabras: “Esta situación siempre viene con un shock, de una manera muy inesperada, tienes que adaptarte rápidamente y aprender a ser madre muy rápido. Ayudaría mucho a que los padres se pudieran quedar más tiempo, poder optar a un espacio más cómodo, con más intimidad y más relajado”.
Para tratar de humanizar estas situaciones, el Hospital Vall d’Hebron presentaba una campaña de crowdfunding con el objetivo de recaudar 888.000 euros para crear un Centro de Neonatología Avanzada. Como detalla Josep Perapoch, Jefe de la Sección de Cuidados Centrados en el Desarrollo y la Familia del Servicio de Neonatología del hospital y uno de los responsables del proyecto, esta remodelación, que afectaría al área de Semicríticos, pretende “crear un espacio basado en habitaciones familiares exclusivas para que toda la familia pueda estar unida y en privacidad el máximo tiempo posible del ingreso”. Todo ello, en una unidad en la que, afirma, ingresan cada año alrededor de 650 bebés de los que unos 150 son prematuros y necesitan atenciones especiales.
El proyecto, que esperan esté en marcha en dos años, pone el foco en el papel de cuidadores de los padres como “factor más importante para el desarrollo del bebé y en intentar cubrir el máximo de sus necesidades para que estos puedan desarrollarse como tales” en un proceso que puede alargarse semanas o meses.
Perapoch es claro en cuanto a los beneficios que este ingreso conjunto tendría para los bebés: “Se reduce su nivel de estrés y se recupera una estimulación más adecuada y más normalizada, lo que favorece el correcto desarrollo a nivel cerebral”. Desde el punto de vista de la familia, “ayuda a adquirir seguridad, a reducir la ansiedad y el miedo, y permite entrenarse para darle al bebé la respuesta más adecuada”. Y añade otro argumento: “Se ha comprobado que no solo mejora el pronóstico sino que reduce los costos porque el tiempo de ingreso se acorta, las complicaciones disminuyen y, por tanto, los tratamientos”.
¿Por qué un crowdfunding? Perapoch admite que sería deseable más apoyo público a este tipo de iniciativas. Para él, la campaña es una manera de “avanzar en la cola” de estas prioridades y que, poco a poco, proyectos como el suyo “sean la norma”. Un buen objetivo, afirma, sería además “poder demostrar que esto va bien, que el modelo funciona, y que se incorporen al sistema de salud más experiencias de este tipo”.
Una foto viral
La experiencia personal ha llevado a Laura Corbeto a hacer de esta causa la suya. En febrero de 2016 dio a luz en el Hospital de Igualada y poco después la foto de su saco de dormir en el suelo junto a una cuna de hospital corrió como la pólvora en las redes sociales. Al día y medio de que Laura diera a luz su hija tuvo que ser ingresada en la unidad de neonatos para que se le suministrara suero por vía intravenosa.
Al tercer día, como es habitual, fue Laura la que recibió el alta del hospital; dejó de ser una paciente para acompañar a su bebé ingresado. Pidió entonces una silla reclinable para poder dar el pecho a su hija y estar más cómoda. El hospital se la negó y ella no dudó en pasar tres noches durmiendo en el suelo en pleno posparto. Sobre por qué lo hizo, asegura: “Separarme de mi hija, para mí, era extremadamente doloroso. Que me pidieran que me fuera y la dejara allí lo vivía como maltrato psicológico. No podía ser. No me iba a ir”, y añade: “Con la carga hormonal y el instinto de protección a flor de piel sólo entendería la separación en casos extremadamente graves”.
La campaña que inició Corbeto ha hecho que el Consorcio Sanitario de L’Anoia, al que corresponde el Hospital de Igualada, vaya a habilitar un espacio adecuado para padres en su Unidad de Neonatos.
Algo está cambiando
Aunque no son la mayoría, algunos hospitales ya han iniciado un camino en este sentido. Irene Teruel Méndez, supervisora del equipo de enfermería de la Unidad de Neonatología del Hospital de Santa Lucía, en Cartagena, explica que dicha unidad cuenta desde hace tiempo con seis habitaciones familiares para cuidados básicos; de los bebés que “precisan vigilancia pero no atención constante”.
Se trata, detalla, de habitaciones similares a las del resto de las plantas de hospitalización, con todo lo necesario para la atención de los bebés, así como un aseo con ducha, una cama y un sillón para los padres, que pueden permanecer junto a su hijo todo el tiempo necesario. Además, añade Teruel, en caso de estancias prolongadas, existe la posibilidad de que “de manera puntual sean otros familiares los que se queden con el bebé”.
Por su parte, la Comunidad de Madrid también está trabajando en este sentido. Así lo explica Carmen Pallás, jefa de servicio de Neonatología del Hospital 12 de octubre de Madri y presidenta del Comité Nacional de la Iniciativa para la Humanización del Nacimiento y la Lactancia (IHAN) impulsada por Unicef y la OMS: “Somos un servicio de puertas abiertas a los padres, pero, como ocurre en la mayoría de las unidades neonatales de España, en este momento no se dispone de unos espacios adecuados si ellos quieren pasar el día entero”.
“Una noche o dos uno la pasa de cualquier manera, pero tres meses no puedes estar durmiendo en una silla”, asegura Pallás. Por eso, el 12 de Octubre y el Hospital de La Paz, también en Madrid, cuentan ya con un proyecto financiado con dinero público. La idea, en el caso del 12 de octubre, donde está previsto que las obras empiecen a final de año, es habilitar once habitaciones familiares para cuidados intensivos, que complementarían a las dos con que ya cuenta la unidad para cuidados intermedios. Según Pallás: “Los únicos pacientes que no se hospitalizan de forma individual o por lo menos con un espacio para la familia son los neonatales, algo que los profesionales y los familiares tenemos que reivindicar”.
Reivindicaciones pendientes
Aunque estas iniciativas suponen un claro avance, existen todavía reivindicaciones pendientes. En diciembre de 2016 la asociación El Parto es Nuestro lanzó una campaña apoyada por 72 entidades para reclamar el derecho de todos los menores ingresados, ya no solo neonatos, a estar acompañados de sus padres en todo momento y unas condiciones adecuadas que así lo faciliten.
Además, va más allá y reclama que madre e hijo no sean separados tampoco cuando es la madre la que tiene que ser ingresada y, como aclara Elena Gil, representante de la asociación, “siempre que la patología de la madre sea compatible con la salud del bebé”. “Que se haga por sistema, sobre todo si la madre está con lactancia exclusiva, no solo para mantenerla, sino para evitar posibles problemáticas que afecten al bebé y a la madre”.
Carmen Pallás comparte esta visión: “En esto nos queda algo de camino por recorrer”. Aún así, es optimista: “Cada vez estamos más concienciados todos de la importancia de la lactancia materna. Supuestos como este hace unos años eran impensables, ahora por lo menos ya nadie piensa que son una cosa de locos”.
La mitad de los niños nacen en parejas que no están casadas.
No hace mucho que Paula y Joaquín se fueron a vivir juntos. No es su primera convivencia en pareja ni tampoco tienen en mente casarse. En su nueva casa hay dos habitaciones: la que usarán ellos y otra en la que jugarán y dormirán sus hijos. Sus hijos que no son sus hijos en común, sino los que cada uno tuvo con su anterior pareja. Paula llevaba un tiempo separada, Joaquín decidió dejar a su pareja para embarcarse de lleno en su nueva relación. “Es raro porque cuando tienes un hijo tus decisiones tienen otra trascendencia, ya no estás tú solo. Pero apostamos por esto y ahora somos una especie de nueva familia aunque los niños tienen a su padre y a su madre biológica y también convivirán con ellos, no sabría bien cómo llamarlo”, duda Joaquín.
La suya es una de las llamadas “familias reconstituidas”, un término rimbombante que alude a la “gente que se ha separado o divorciado que se vuelve a unir y que tienen hijos de relaciones anteriores”, explica la profesora de antropología social de la Universidad Complutense de Madrid Ana María Rivas. Un fenómeno cada vez más común y que muestra hasta qué punto ha cambiado el relato familiar y afectivo de la sociedad: la historia de que un hombre y una mujer se casan, tienen sexo, nacen los hijos y forman una familia para siempre ya no sirve para explicar lo que pasa en los hogares.
“La familia tradicional, entendida como una unión conyugal heterosexual nuclear y biparental no ha desaparecido, sigue siendo el modelo de referencia, pero convive cada vez más con muchas otras fórmulas que se van normalizando. La diversidad es cada vez más normal y tiene más reconocimiento social”, apunta Rivas. En España, por ejemplo, prácticamente la mitad de los niños nacen ya de parejas que no están casadas, casi dos millones de hogares son monomarentales o monoparentales, es decir, un adulto solo convive con sus hijos, y cada año nacen más de 30.000 criaturas por técnicas de reproducción asistida.
Esas técnicas son las que permitirán a María ser madre. No tiene pareja estable o sí la tiene, ni siquiera se atreve a definirlo. Pero, más allá del hombre con el que mantiene una relación de idas y venidas, hay una cosa que tiene clara: quiere ser madre. Con 37 años y una menopausia precoz que le acecha ya ha congelado sus óvulos en una clínica privada a razón de 4.500 euros.
“Es algo que me gustaría hacer con pareja, siempre lo he imaginado así. Por la parte romántica y por la parte práctica, me parece algo maravilloso pero también una gran responsabilidad que prefiero compartir y que me apetece vivir con alguien”, explica. Fallo ovárico precoz, recuento de folículos, hormona antimulleriana. María maneja con soltura los términos que le están forzando a tomar una decisión: “Con o sin pareja lo intentaré”. Eso sí, en la sanidad privada para evitar esperas y sortear requisitos y con la ayuda económica de su familia.
De la Ley del Divorcio al semen por Internet
Las leyes del divorcio de 1981 y 2005, el matrimonio homosexual y el derecho a la adopción, los avances en reproducción asistida, el reconocimiento de las parejas de hecho, el acceso de las mujeres a la independencia económica, la equiparación en derechos de los hijos dentro y fuera del matrimonio… Los hitos que han favorecido esta explosión de nuevas formas de afrontar las relaciones y las familias se han sucedido en los últimos treinta años. “La familia ya no es el sujeto principal, ahora es el resultado de aquello que pactan los individuos, que además puede ir cambiando. Esos pactos van adoptando una enorme variedad de formas”, dice la catedrática de sociología de la Universidad Carlos III de Madrid Constanza Tobío, que recuerda que en España el proceso ha sido especialmente acelerado porque hasta los años 80 “pasó poco”.
Lo primero que el padre de Carmen le soltó cuando le contó que le gustaban las mujeres fue un estereotipo del pasado. “Ah, entonces me olvido de ser abuelo”, masculló. Estaba lejos de la realidad. “Para mí no era nada extravagante pensar en ser madre, desde niña quería serlo. Cuando conocí a Silvia ella estaba planteándose la maternidad y ese proyecto de vida me atrajo”, cuenta Carmen. Ahora, las dos buscan su primer bebé.
Cansadas del largo proceso de la sanidad pública y de la sucesión de pruebas médicas y protocolos “frustrantes”, decidieron probar un método casero: compraron semen por Internet a una empresa danesa por 650 euros. “Nos parecía una idea bonita que implicaba tanto a mi pareja como a mí y que nos permitía hacerlo en casa, en la intimidad, con un orgasmo”, relata Carmen. El embarazo no llegó y sus nombres siguen en la lista de espera de la pública. Eso sí, es probable que hagan otro intento casero. La adopción también está sobre la mesa. El tiempo dirá de qué forma llega su criatura.
Nuevas normas para nuevas familias
El matrimonio no es importante para Sonia y Jorge. Nueve años de relación y dos hijos después, siguen sin papeles que certifiquen su unión salvo el libro de familia. “No hemos tenido necesidad de hacerlo, de buscar un reconocimiento público de nuestra relación”, señala Jorge, que asegura estar rodeado de casos como el suyo. Ahora, sin embargo, se plantean inscribirse en el registro de parejas de hecho de su comunidad, más por seguridad que por convicción. “Hasta ahora donde trabajamos no nos han exigido papeles si a alguno le pasaba algo o queríamos acompañar al otro al médico, pero tengo amigos a los que sí les ha pasado. Estamos, además, pensando en inscribirnos por si a alguno de los dos le pasa algo tener más seguridad”, explica.
El relato de Jorge da con una de las claves que rodean esta transformación social. La sociedad cambia, pero ¿lo hacen las normas al mismo ritmo? “La estructura no está reaccionando de la misma manera a los cambios personales”, responde Constanza Tobío. Las prestaciones sociales, los permisos o las pensiones aún siguen pensados para una familia tradicional de dos miembros que conviven.
Incluso el propio concepto de maternidad y paternidad, aún muy ligado a la biología, no casa con una sociedad donde muchas personas ejercen como padres sin tener lazos de sangre. “A veces las prácticas de la gente y el ordenamiento jurídico van por separado. Ese ordenamiento está aún muy impregnado de un modelo de la familia biogenético”, explica Ana María Rivas. ¿Qué pensiones de viudedad necesita una sociedad donde las mujeres ya tienen sus propios empleos y las parejas cambian a lo largo de la vida?, ¿quién debe tener derecho a permiso para cuidar de un menor cuando las familias reconstituidas son ya una realidad?, ¿qué medidas de conciliación hay que plantear para que en las familias monoparentales se pueda trabajar y cuidar?
La profesora Ana María Rivas subraya que otros países donde la diversidad está más avanzada ya cuentan con cambios estructurales que responden a los nuevos modelos de relaciones y familias. Es el caso de las bajas y permisos en Suecia. En Canadá o Francia, por ejemplo, debaten el concepto de “autoridad parental”: las personas que conviven con los hijos de sus parejas y que, de facto, ejercen como padres y madres también tendrían derecho a coger un permiso para cuidar de esos menores y a participar en la toma de decisiones que les afecten. Rivas lo tiene claro: “Las situaciones son cada vez más diversas y las normas tendrán que ir adaptándose”.
La reproducción asistida, entre el tabú y la normalidad
El perfil más convencional de esta historia lo ponen Julia y Alberto: tres años después de comenzar su relación se casaron por lo civil y se olvidaron de los anticonceptivos. “No estábamos pendientes de nada, de los días que ovulaba y esas cosas”, cuenta Julia. Los meses pasaron sin novedades y comenzaron a impacientarse: empezaron entonces a mirar el calendario, a utilizar test de ovulación, a hacerse los primeros análisis.
Dos años después tienen un diagnóstico –infertilidad de origen desconocido–, que no ha impedido que Julia esté embarazada. La inseminación artificial en una clínica privada, por la que han pagado unos 3.400 euros, ha conseguido que estén esperando su primer hijo. Aunque saben que su proceso es cada vez más frecuente ni siquiera su familia sabe que el embarazo es fruto de un tratamiento de reproducción asistida.
“Hay gente que habla de esto de forma muy natural, pero también hay mucho postureo, gente que te dice todo el rato que todo le ha ido fenomenal y que te hacen sentir rara. Es mentira porque las propias estadísticas dicen que hay muchísimas parejas con problemas para concebir, pero sentimos que aún hay tabú”, cuenta ella. Tanto Julia como Alberto son conscientes de que la llegada de su hijo será posible gracias a unas técnicas con las que sus abuelos ni siquiera soñaban. “Y lo volveremos a intentar porque queremos dos hijos. Esto no nos ha quitado las ganas”.
EL pasado martes 10 de octubre en el transcurso del workshop organizado por el Registro Nacional de Actividad y Resultados de Reproducción Humana Asisitida – Registro de la Sociedad Española de Fertilidad (RNA-Registro SEF), celebrado en la sede del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e igualdad (MSSSI) en Madrid, la Subdirectora General de Cartera Básica de Servicios del SNS y Fondo de Cohesión, Dra. Maravillas Izquierdo presentó las últimas novedades del Sistema de información en Reproducción Humana Asistida (SIRHA).
Este Sistema de información se engloba dentro del Plan de acción en RHA del MSSSI. Su objetivo es garantizar la calidad y seguridad de las prestaciones sanitarias en materia de RHA. Sus líneas estratégicas son:
- Salvaguardar el cumplimiento de la norma y definir las necesidades de actuación.
- Armonizar los procedimientos de autorización e inspección de centros y servicios de RHA.
- Desarrollar el Sistema Nacional de Biovigilancia de células reproductoras.
- Rol Asesor de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida.
- Agilizar el flujo de la información e integración de los registros obligatorios (de centros, donantes y actividad y resultados).
Registro Nacional de Donantes
Se anunció el inicio inmediato del pilotaje del Registro Nacional de Donantes en 21 centros nacionales de RHA, seleccionados por el MSSI y las Comunidades Autónomas. Para el inicio de este pilotaje se publicara una Orden Ministerial por la que se modifica la orden 21 de Julio de 1994 por la que se regulan los ficheros con datos de carácter personal gestionados por el MSSSI. En dicha Orden se incluirá el fichero denominado SIRHA y se designara a la Subdirección General de Cartera Básica de Servicios del SNS y Fondo de Cohesión del MSSI su gestión. La tramitación legislativa de esta orden está tan avanzada que permitirá el inicio del pilotaje del SIRHA en estos centros aunque su publicación no se haya realizado.Tras esta etapa de pilotaje del Registro Nacional deDonantes, esta previsto que en los próximos meses se vayan incorporando de manera gradual el resto de centros nacionales antes de que finalice 2017.
Al mismo tiempo se está desarrollando el Registro Nacional de Actividad y Resultados y módulo de Biovigilancia, Registro de Centros y Servicios de RHA y módulo de Movilidad (Distribución – IMP/EXP). Estos registros y módulos se pilotaran en 2018 y se prevé que el SIRHA estará en pleno funcionamiento en 2019.
Entre las últimas novedades del Registro Nacional de donantes se comentó que los donantes de gametos solo podrán donar en un único centro a la vez.
Definieron 4 perfiles de usuario:
- Banco de semen.
- Banco de ovocitos.
- Banco de embriones.
- Centro aplicador.
Los donantes podrán estar en 9 estados o situaciones: como registrado, en evaluación, inactivo, de baja, etc.
Por último, resaltar que el registro no permitirá donar ovocitos tras 6 donaciones y declarará de baja a cualquier donante que haya generado seis recién nacidos vivos, sea mediante reproducción asistida o natural.
El Registro Nacional de Donantes permitirá obtener el Código Único de donación que establecen las Directivas Europeas y facilitará a los centros la trazabilidad de las donaciones de gametos y embriones.
Cada año se diagnostican en España 26 mil nuevos casos de cáncer de mama, la primera causa de muerte entre la población femenina. Este tipo de cáncer es el más común en las mujeres y 1 de cada 8 sufrirá uno a lo largo de su vida. Un tipo de tumor que suele aparecer entre los 35 y los 80 años, aunque la franja de los 45-65 es la de mayor incidencia.
Los expertos insisten en la importancia de la prevención y recuerdan los factores en los que se puede incidir, como el embarazo. Así, las mujeres que han tenido hijos tienen menos riesgo de sufrir este tipo de tumor que las que no han sido madres. “El embarazo tiene un efecto protector ya que los niveles de estrógeno disminuyen para dar a paso a las hormonas que intervienen en la gestación, reduciendo así la exposición a los estrógenos y la posibilidad de que se produzca este crecimiento celular descontrolado; es decir, de un cáncer”, afirma el Dr. Raul Olivares, director médico de la Clínica Barcelona IVF.
La edad de la madre también está relacionada con esta incidencia, así, cuanto más joven sea la gestante más disminuye el riesgo y a medida que aumenta la edad el efecto protector es menor. Según The American Cancer Society, las mujeres que se quedan embarazadas antes de los 20 años tienen la mitad de posibilidades de padecer este tipo de tumor.
“Nosotros siempre recomendamos no retrasar, en la medida de lo posible, la maternidad por temas de fertilidad, que disminuye considerablemente a partir de los 35 años. Pero la maternidad temprana también es muy importante para reducir el riesgo de sufrir cáncer de mama en un futuro” explica el Dr. Olivares. El número de hijos también tiene un efecto protector contra esta enfermedad. Así, las mujeres que tienen 5 o más hijos ven reducidas las posibilidades de padecer un cáncer de mama a la mitad.
La lactancia también reduce el riesgo de cáncer
Los expertos también han demostrado que la lactancia materna actúa de protector contra el cáncer de mama y ayuda a reducir este riesgo entre un 10 y un 20 %. (Según un estudio de la Escuela de Medicina y el Hospital Mount Sinai de Nueva York y la Universidad de Washington, que examino a más de 750 mil mujeres durante 30 años). Aunque cuanto más se prolonga la lactancia más se reduce el riesgo, alimentar al bebé solo unas semanas con leche materna ya tiene este efecto. La explicación se encuentra en una proteína, la alfafetoproteína, que es producida por las hormonas del embarazo como el estrógeno y que protege naturalmente al organismo contra el cáncer de mama.
Cáncer y embarazo
El cáncer de mama no impide a una mujer quedarse embarazada, pero el tratamiento para reducir el tumor sí que puede afectar a su fertilidad disminuyéndola. Por ello, los expertos en reproducción asistida recomiendan preservar la fertilidad antes de someterse a los procesos de radio o quimioterapia. “El tipo de cáncer es el que marca la urgencia del inicio del tratamiento y eso será lo que condicione la forma de plantear la preservación de la fertilidad”, asegura el Dr. Raul Olivares, director médico de la Clínica Barcelona IVF. Hoy en día existen diferentes opciones para este fin, como nuevas técnicas de preservación de tejido ovárico y testicular, así como vitrificación de óvulos, espermatozoides y también embriones.
La estabilidad laboral o el precio de la vida son solo algunos de los factores que determinan la edad a la que las mujeres deciden tener su primer hijo. En el caso de nuestro país, esa edad se retrasa cada vez más, encabezando casi las estadísticas europeas.
La edad media a la que las mujeres tienen su primer hijo en España es de 30,7 años, según datos de Eurostat correspondientes a 2015. De este modo, y según las cifras de la oficina estadística europea, el nuestro es el segundo país europeo con la edad media de primer embarazo más elevada. Solo le supera Italia, con una media de 30,8 años.
La nacionalidad de las residentes en España determina su primer embarazo
El contexto cultural de cada mujer también influye en este dato. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) relativas a 2016, las mujeres españolas tardan casi cuatro años más en concebir por primera vez que las extranjeras residentes en España. Así, las españolas tienen su primer hijo a los 31,3, frente a los 27,7 de las foráneas.
«Los expertos en fertilidad tenemos cada vez más pacientes con dificultades relacionadas con la edad. Debemos tener en cuenta que la franja comprendida entre los 20 y los 30 años es la más fértil de la mujer. Con los años, los óvulos útiles se van reduciendo y, a partir de los 35 años, las posibilidades de embarazo descienden notablemente», explica la doctora Isabel Santillán, ginecóloga experta en fertilidad de Ava, la primera pulsera capaz de detectar los días más fértiles de la mujer.
España supera la cifra de cesáreas recomendada por la OMS
La edad también afecta en el número de cesáreas. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, en 2014 el porcentaje de partos por cesárea fue del 18,9 por ciento entre los 20 y los 24 años; aumentó hasta el 26,3 por ciento entre los 30 y los 34; y alcanzó el 61 por ciento entre los 45 y los 49.
La ginecóloga de Ava explica que «esto se debe a que se trata de embarazos de mayor riesgo. Con la edad aumenta la frecuencia de diabetes gestacional, hipertensión y otras patologías para las que, en muchos casos, se recurre a la cesárea».
En palabras de la Organización Mundial de la Salud, «desde 1985, la comunidad sanitaria internacional ha considerado que la tasa ‘ideal’ de cesáreas se encuentra entre el 10 por ciento y el 15 por ciento». Sin embargo, de acuerdo con las estadísticas del INE, el 27,2 por ciento de los partos que tuvieron lugar en España en 2014 fueron por cesárea.
«La preocupación por la edad y las dificultades que esta carrea hacen que cada vez sean más las mujeres que recurren a técnicas de fertilidad y a dispositivos como la pulsera Ava para calcular sus días más fértiles. Y es que, si bien es cierto que el factor psicológico puede influir en la concepción, el cuerpo experimenta determinados cambios a lo largo de los años que debemos tener en cuenta si estamos deseando quedarnos embarazadas», concluye la doctora Santillán.
