Difícilmente habrá un punto medio en una discusión en la que los bandos enfrentados ni siquiera están de acuerdo en los términos del debate. Para unos, la gestación subrogada es un medio de que una mujer lleve a término el embarazo que otras personas no pueden lograr. Para otros, esa idea es un eufemismo. Prefieren seguir usando la expresión vientre de alquiler y considerando que recurrir a esa práctica atenta contra la libertad de la mujer y comercializa su cuerpo. La intensidad de la controversia ha aumentado en los últimos meses. Los artículos al respecto se han incrementado en los medios de comunicación y el asunto ha dado el salto a la agenda política. El PSOE se declaró contrario a la subrogación en su reciente congreso y Ciudadanos ha presentado esta semana una propuesta en el Congreso de los Diputados para legalizarla, lo que ha causado reacciones en contra de Izquierda Unida y Podemos. En Asturias, por el momento, la polémica no ha prendido en la sociedad por falta de voces declaradas a favor de derogar la prohibición.
«Se necesita un debate mucho mayor para llegar a conclusiones. Nos falta mucha información y gran parte de la que circula está sesgada», considera Yosune Álvarez, coordinadora de Xega, el colectivo asturiano de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales. Para empezar, cree que hace falta despejar un error de percepción que, magnificado a veces por la presentación del debate en los medios, presenta la legalización de la gestación subrogada como un objetivo ligado al movimiento LGBT+. «Hay mucha visibilización, quizá porque se habla más de los casos de artistas famosos, y parece que todo el colectivo va detrás. Pero lo cierto es que el 98% de las gestaciones subrogadas se llevan a cabo por petición de parejas heterosexuales. En Asturias, desde luego, no lo movemos. Para nosotros no es una prioridad. No nos vamos a enfrentar con los grupos feministas por ello», apunta.
Las cifras son difíciles de ponderar. Como la gestación subrogada es ilegal en España, ningún organismo público elabora estadísticas oficiales, de manera que los únicos números disponibles son las estimaciones de los defensores de su regulación y de las asociaciones de familias que han recurrido a ella en el extranjero. Según sus cálculos, cada año nacen entre 800 y 1.000 niños de padres españoles gracias a esa técnica.
Estados Unidos, México (en ambos países, la gestación subrogada es legal en algunos estados, aunque no en todo su territorio), Ucrania e India (hasta que su gobierno prohibió a los extranjeros contratar a mujeres indias) son y han sido los destinos a los que recurren la mayoría de los españoles que, en pareja o en solitario, optan por una práctica que puede llegar a ser muy cara. Lo que busca la propuesta de Ciudadanos es que España admita la subrogación altruista, en la que la mujer gestante solo recibe dinero para cubrir la atención médica y los gastos extra causados por el embarazo. El partido también aboga por fijar una renta mínima para evitar que las candidatas se ofrezcan por causas de necesidad económica.
Ese plan lleva camino de estrellarse en el Congreso por falta de apoyos. El PSOE dudó y debatió su postura, pero finalmente se impuso la tesis contraria a la legalización para alegría de su principal defensora, la catedrática asturiana de Filosofía, y miembro del Consejo de Estado, Amelia Valcárcel, que ha estado muy activa en su campaña. «Tras meses de empeño, hemos vencido. El Psoe se declara abolicionista y los vientres de alquiler no pasan», escribió en un tweet el 17 de junio. Esta misma semana, ha vuelto a opinar en su perfil de la misma red social: «El altruismo no consiste en comprar niños ni en alquilar madres, sino en adoptarlos y cuidarlos».
De forma más elaborada, Valcárcel ha expresado su postura en un artículo reciente publicado en El País. En ese texto, la filósofa comparaba el movimiento a favor de la gestación subrogada con el que defiende la prostitución voluntaria. A su juicio, son intentos los sectores de la sociedad con pretensiones patriarcales de explotar en contra de las mujeres los avances del siglo XX en materia de libertad sexual y de control de la reproducción. «Adquiridos por fin los derechos de filiación, custodia y patria potestad, ser madre se convirtió en algo diferente. Y cuando a ello se añadió la libre elección, en algo radicalmente diferente. Sin embargo en el momento presente se pretender comprar y alquilar los cuerpos de las mujeres para que unos terceros tengan hijos, criaturas que a ellas no les pertenezcan. Naturalmente la sacrosanta palabra libertad va a ser de nuevo asociada a esta práctica inmemorial de dominio. Los hijos e hijas siempre han sido del padre o del amo», ha escrito Valcárcel.
La pensadora asturiana y otras portavoces destacadas del feminismo han tomado partido en contra de los vientres de alquiler. Y algunas de las firmas que han respaldado la legalización proceden del activismo gay, aunque en asociaciones como Son Nuestros Hijos, una de las más movilizadas a favor de la gestación subrogada, hay familias de todo tipo. Por eso Yosune Álvarez asegura que Xega no quiere convertir el asunto en una fuente de discrepancias con las organizaciones feministas, como a veces se ha presentado el debate en algunos medios.
Otra voz asturiana, ajena tanto al colectivo LGTB+ como al movimiento feminista, considera apresurada la legalización. El presidente de la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI), el doctor Marcelo Palacios, tampoco ve razones para el cambio. El médico gijonés, que fue diputado socialista, presidió la comisión del Congreso que, entre 1984 y 1986, elaboró el informe en que más adelante se basó la primera ley española sobre fecundación in vitro y técnicas de reproducción asistida, aprobada en 1988 y reformada ya en el nuevo siglo. Aquel texto, conocido como informe Palacios, aún se cita hoy por su exhaustividad. Los diputados de la comisión entrevistaron a más de 200 expertos entre médicos, abogados y defensoras de la mujer para redactar unas conclusiones que, al publicarse en forma de libro, ocupaban 175 páginas. «Será nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna en favor del contratante o de un tercero», dice aún el artículo 10 de la ley. La filiación, además, solo se reconoce en el parto, lo que significa que se adjudica a la mujer que da a luz.
«Mucha gente cree que es una explotación del cuerpo de la mujer con fines comerciales, y es un argumento sólido», recapitula en el 2017 el doctor Palacios. En sus más de 30 años de experiencia y de recopilación de información sobre la materia, asegura que no se ha encontrado con más de dos casos de altruismo indudable en la gestación subrogada: el de una mujer sudafricana que llevó a cabo el embarazo que no podía conseguir su hija y otro de una mujer británica.
Que el nombre del artículo no os lleve a engaño, no voy a hablar de la ropa (esas prendas que llevamos a diario), ni de la ropa vieja (ese exquisito plato cubano). Voy a hablar de la técnica ROPA, un tratamiento de reproducción asistida diseñado para parejas de mujeres lesbianas.
ROPA son las siglas de “recepcion de óvulos de pareja” y consiste en que a una mujer de la pareja se le extraen los óvulos, y tras ser fecundados con un semen de donante, se le transfieren los embriones generados a la otra mujer de la pareja. A efectos prácticos, sería una Fecundación In Vitro (FIV) con donación de óvulos en la que una mujer se los dona a su pareja.
La ley de reproducción asistida prohíbe la donación de óvulos no anónima, como sería este caso, pero hace una excepción legal para este supuesto. La condición legal necesaria para poder hacerlo es que la pareja de mujeres estén casadas.
Esto nos permite la maternidad compartida entre 2 mujeres, donde una es la madre biológica y la otra es la madre genética. Lo que hace más atractiva esta técnica sobre la IAD (inseminación artificial con semen de donante), que era el tratamiento más utilizado previamente por las parejas de lesbianas.
A pesar de los prejuicios sociales que este tratamiento genera en muchas sociedades, España es uno de los primeros países que lo ha permitido, equiparando así a las parejas de lesbianas con las parejas de heterosexuales. Pero como dijo Einstein: “Es más fácil destruir un átomo que un prejuicio” y estos prejuicios, también en España, impiden que las parejas de hombres homosexuales puedan compartir la paternidad en igualdad de condiciones al resto. Esto solo sería posible gracias a la maternidad subrogada (vientre de alquiler), pero eso ya es otra historia.
Daniel García
Embriólogo
Centro Médico Manzanera
Gracias al desarrollo de las técnicas de vitrificación y congelación, hoy en día es muy habitual la criopreservación de gametos, tanto de óvulos como de espermatozoides, en tratamientos de preservación de la fertilidad o de Reproducción Asistida; así como de los embriones generados tras un proceso de fecundación in vitro, ya sea de embriones sobrantes tras la transferencia de embriones en fresco como de transferencias diferidas por elección médica.
Los gametos o embriones quedan congelados en el centro donde se realizó la técnica, pero hay veces que hay que trasladarlas, por decisión del paciente o por otros motivos, a otros centros. Este traslado es posible, siempre y cuando se realice de forma que cumpla con los requisitos de seguridad biológica y de trazabilidad adecuados definidos en la ley.
Requisitos de seguridad biológica y trazabilidad para el transporte de gametos y embriones
Estos requisitos vienen dictados por el Real Decreto-ley 9/2014, de 4 de julio, por el que se establecen las normas de calidad y seguridad para la donación, la obtención, la evaluación, el procesamiento, la preservación, el almacenamiento y la distribución de células y tejidos humanos. Según el decreto, el transporte debe hacerse desde el centro de origen al de destino directamente, y a través de una empresa autorizada y certificada o de personal cualificado de los propios centros, por lo que nunca se puede llevar a cabo por los propios pacientes.
Además debe existir un consentimiento informado, en el que se deben definir las condiciones y el tiempo máximo de transporte, para que se mantengan las propiedades biológicas y funcionales de las muestras criopreservadas. Estos traslados deben realizarse en contenedores de nitrógeno especiales que mantengan la temperatura por debajo de los -190º, durante el transporte y que garanticen las condiciones adecuadas de seguridad en el transporte.
Por último, si el envío se realiza fuera de territorio de la Unión Europea será necesario solicitar al Ministerio de Sanidad una autorización de exportación que suele resolverse en el plazo de unas 2-3 semanas.
En FIV Recoletos contamos con asesoramiento para pacientes que deseen trasladar sus gametos o embriones garantizando la máxima seguridad y condiciones óptimas del proceso.
En los últimos años he visto cómo el motivo de consulta: «Tengo problemas para ser mamá/papá», «No consigo quedarme embarazada, no se cómo gestionarlo», «Me produce mucha ansiedad ver que no podré ser mama» ha incrementado de forma desmesurada.
Los casos de infertilidad aumentan de manera increíble debido a varios factores: el aumento de la edad de las mujeres para quedarse embarazadas, el estrés, la contaminación ambiental y el consumo de sustancias tóxicas.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 80 millones de personas en el mundo están afectadas por la infertilidad.
El primer impacto emocional es el diagnóstico de infertilidad. Es importante que los equipos de medicina reproductiva dispongan de un buen equipo psicológico
Existen dos tipos de esterilidad:
- – Esterilidad primaria: es la que presenta una pareja que nunca ha podido lograr un embarazo después de intentarlo durante al menos un año de relaciones sexuales sin métodos anticonceptivos.
- – Esterilidad secundaria: son las parejas que sí pudieron tener un primer embarazo pero no consiguen el siguiente después de transcurrir más de 12 meses.
Ambas afectan al 15% de los países industrializados, teniendo un gran impacto en la pareja y la sociedad.
José Benítez, director médico de Boston Medical Grup, asegura que los hombres con cargos de mucha responsabilidad y elevados niveles de estrés tienen mayor prevalencia a sufrir alteraciones que afecten a la fecundidad, así como disfunción erectil.
Concepción Alonso Cerezo, médico y cirujana del Área de Genética Clínica del Hospital de La Princesa de Madrid, recuerda que la fertilidad de una pareja depende de ambos cónyuges, no sólo de la mujer. Tanto las funciones reproductivas del hombre como de la mujer deben estar coordinadas y preservadas, puesto que cualquier defecto producirá alteraciones en la reproducción.
En esta problemática un factor muy importante es el control emocional. Por ejemplo, la ovulación y la menstruación son reguladas por la secreción hormonal, por lo tanto, es lógico que se vean afectadas por nuestros estados emocionales. En situaciones de estrés muchas mujeres no ovulan y dejan de menstruar, este problema se denomina «amenorrea hipotalámica». La doctora Sara L. Berga, en el Magee Women´s Hospital de Pittsburgh, llegó a la conclusión de que la tensión emocional es uno de los principales factores que generan una reducción de la secreción hipotalámica de la hormona liberadora de gonadotrofina, reduciendo la secreción pituitaria de hormonas, lo que conduce a una estimulación ovárica insuficiente como para concretar la menstruación. Por ello es importante atender a los miedos o conflictos emocionales.
El primer impacto emocional es el diagnóstico de infertilidad, éste suele producir una crisis dentro del núcleo de la pareja y se traduce en un gran desgaste emocional, por su carácter cíclico. Se repite una y otra vez la vivencia de esperanza (al inicio del ciclo) y fracaso (cuando llega la menstruación). Además de este problema emocional, tenemos el añadido del importante costo económico que supone el tratamiento, los procesos médicos y la invasión de la privacidad sexual de la pareja.
En la mayor parte de parejas que pasan este proceso se superponen sentimientos de inadecuación, desesperación, pena, envidia de otros papas, celos hacia la mujer embarazada, miedo, pérdida de la lívido, culpa, ansiedad, depresión y pérdida de autoestima. Principalmente estos cuadros últimos son los que más incapacitan.
Por todo esto, es muy importante aprender a gestionar bien estas situaciones de estrés, que los equipos de medicina reproductiva dispongan de un buen equipo psicológico y pedir ayuda profesional.
El Colegio Oficial de Biólogos valencianos ha exigido al Ministerio de Sanidad la creación de la especialidad de Reproducción Humana Asistida, con el fin de que se reconozca oficialmente su categoría profesional.
En un comunicado, los biólogos indican que llevan más de treinta años trabajando en “el limbo profesional” en las unidades de reproducción humana asistida y de diagnóstico genético preimplantacional de los hospitales públicos valencianos.
Se da “una paradoja absurda” por el hecho de que el Ministerio de Sanidad no regula la especialidad de Reproducción Humana Asistida, pero al mismo tiempo sí reconoce la competencia profesional de los dos biólogos de Reproducción Asistida que forman parte de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida (CNRHA) desde su creación el año 1998.
Señalan que en el año 1987 empezó a funcionar la Unidad de Reproducción Humana Asistida del Hospital la Fe de Valencia y fueron contratados como facultativos especialistas.
Una de sus fundadoras y miembro de la CNRHA, Inmaculada Molina, lamenta que cuando entró en vigor la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias en 2003 pasaron a ser titulados superiores no sanitarios del área de gestión.
El colectivo de biólogos, a través de una sociedad científica llamada ASEBIR (Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción), crearon el título de biólogo especialista en reproducción asistida, pero el Ministerio de Sanidad no le dio validez, según las fuentes.
Poco después, y a través de la European Society of Human Reproduction and Embriology (ESHRE), crearon una acreditación para que los embriólogos de reproducción asistida pudiesen trabajar en los distintos países de la Unión Europea, con validez también en los EEUU, pero el Ministerio “tampoco la reconoció” y poco después aprobó la creación de la especialidad de Análisis Clínicos.
Entonces, de acuerdo con el Consejo de Colegios de Biólogos de España, solicitaron esa especialidad pero la comisión de análisis clínicos no la reconoció “porque no estábamos cualificados”, ha comentado.
Añade Molina que tanto los médicos como los biólogos con la especialidad de análisis clínicos han ido ocupando los puestos de trabajo de especialistas de reproducción asistida principalmente en la sanidad pública.
Si este reconocimiento no se lleva a cabo, según advierten, se convertirán en técnicos de laboratorio “trabajando a las órdenes” de facultativos especialistas en análisis clínicos “que no estarán formados en materia de reproducción”.
El colectivo de profesionales amparados por el Colegio de Biólogos de la Comunidad Valenciana (COBCV) solicitarán una nueva reunión con la Dirección General de Recursos Humanos de la Conselleria de Sanidad para conseguir el respaldo necesario que permita, con carácter urgente, el reconocimiento de la especialidad de Reproducción Asistida. EFE
¿Cuánto se debe esperar antes de ir al médico? Depende de la edad de la pareja. Que una mujer de 35 años no se quede embarazada después de tener relaciones sexuales sin protección durante dos años se considera raro. En una mujer de 40, sin embargo, es normal. Eso sí, cuanto mayor es la pareja, menos tiempo queda para concebir un hijo. Por eso, en parejas jóvenes se aconseja acudir al médico si no se consigue el embarazo en dos años. Cuando la mujer tiene entre 30 y 35 años, el tiempo de espera se reduce a un año y a partir de los 35 se recomienda empezar un estudio de esterilidad pasados seis meses.
¿Cómo funciona la inseminación artificial?
En realidad, lo que llamamos inseminación artificial no es realmente artificial. La fecundación in vitro ( FIV) se desarrolla igual que la inseminación natural, solo que dentro de una probeta. Espermatozoides y óvulos se unen en el tubo de ensayo exactamente igual que lo harían en las trompas. Una fecundación in vitro transcurre así :
- El análisis de los espermatozoides: Se observa la cantidad, movilidad, forma y posibles infecciones de los espermatozoides. Mediante el espermiograma se puede saber si el hombre es capaz de engendrar y en qué medida.
- La estimulación hormonal de la mujer: Primero, un medicamento bloquea la actividad natural de los ovarios. A continuación, una dosis diaria de hormonas hace madurar una gran cantidad de óvulos a la vez. Después de unas dos semanas, también por acción de las hormonas, estos óvulos estarán preparados para la ovulación y se habrán vuelto fértiles.
- La punción de los óvulos: El médico extrae a la mujer entre 5 y 15 óvulos, que son depositados en un líquido nutritivo.
- La fertilización: Se preparan los espermatozoides del hombre y se colocan en una probeta junto con los óvulos. Un máximo de tres óvulos fecundados podrán seguir madurando.
- La transferencia de embriones: Al cabo de dos o tres días los óvulos se han convertido en embriones de ocho células. Se depositan en el útero a través de un tubo, aproximadamente 48 horas después de la punción.
¿El tratamiento resulta molesto para la mujer?
Antiguamente la mujer tenía que ir al médico a diario a que le inyectaran hormonas a partir del sexto día del ciclo. Ahora existen también inyecciones individuales que contienen la dosis necesaria, pensadas para que la propia mujer se las administre.
Las hormonas estimulan a los ovarios a producir más de un óvulo con capacidad de ser fecundado. Un tercio de las mujeres se sienten hinchadas durante la fase de estimulación. Muchas sufren un aumento de sudoración. Pero solo en contadas ocasiones se tiene que interrumpir la terapia hormonal porque la mujer no la tolere.
Para hacer la extracción de los óvulos, se emplea anestesia local o sedación general (entre 10 y 15 minutos), porque así el proceso transcurre más fácilmente.
¿Qué porcentaje de éxito tiene una inseminación artificial?
Bastante alto, comparado con el porcentaje de éxito en las relaciones sexuales normales. Cuando se practica sexo sin protección, la posibilidad de un embarazo es de un 15 a un 20 por ciento en cada ciclo. Una inseminación artificial eleva la probabilidad en un 10 por ciento aproximadamente. Uno de los motivos es que los expertos unen a los óvulos y espermatozoides en el momento óptimo.
La edad de la mujer juega un papel importante. El porcentaje de éxito de la inseminación artificial en una mujer de 30 años es de un 34 por ciento; en una mujer de 45 es de solo un 12 por ciento.
Óvulos y espermatozoides se juntan en el momento óptimo
¿Por qué se producen más embarazos múltiples en las FIV?
Para aumentar las posibilidades de éxito de la fecundación in vitro, se pueden transferir al útero hasta un máximo de tres embriones y, naturalmente, todos ellos pueden seguir desarrollándose. En mujeres por debajo de 38 años, hoy día los médicos suelen transferir un máximo de dos embriones.
¿Es mayor el riesgo de malformaciones fetales?
Detrás de esta pregunta se esconde un temor concreto a un método de inseminación artificial llamado ICSI ( inyección intracitoplasmática). Este procedimiento consiste en escoger un espermatozoide e inyectarlo directamente en el interior del óvulo, de forma que este no tiene posibilidad alguna de elegir el espermatozoide más adecuado. Es decir: los espermatozoides que de manera natural nunca habrían penetrado en el óvulo, con este método sí lo hacen.
Sin embargo, hasta ahora solo se ha podido demostrar un riesgo de malformaciones levemente superior respecto a un embarazo natural. Y se cree que esto no se debe al tipo de inseminación, sino más bien al trastorno de infertilidad que sufren los padres.
¿Qué ocurre cuando el hombre es estéril?
En España, existe la posibilidad de recurrir a un donante. El semen del donante es analizado rigurosamente (calidad, cantidad y aptitud para ser congelado). Los candidatos con enfermedades hereditarias, por ejemplo infartos frecuentes o antecedentes familiares de cáncer, son rechazados. En la práctica solo el 10 por ciento de los aspirantes cumplen todos los requisitos para donar. Las donaciones son anónimas, pero se selecciona, para cada pareja, a un donante con características físicas similares a las de los padres (color de pelo y de piel, altura, etc.).
¿Qué se hace con los embriones que no se utilizan?
En España, los embriones que no se transfieren pueden crioconservarse para su futura utilización por la propia mujer o su cónyuge. Si ellos no los utilizan, pueden donarse con fines reproductivos, con fines de investigación o, si transcurre el plazo máximo que prevé la ley para conservarlos sin que se haya optado por ninguna de las soluciones anteriores, puede cesar la conservación.
Cualquiera de estas opciones requiere el consentimiento informado de la mujer y, si está casada, también el de su marido, que debe firmarse antes de la generación de los preembriones.
La ley prevé que cada dos años, como mínimo, se solicite a la mujer o a la pareja progenitora la renovación o modificación de su consentimiento. Si no se obtiene respuesta durante durante dos renovaciones consecutivas, los preembriones quedan a disposición de los centros en los que están conservados, que pueden destinarlos a cualquiera de los fines citados.
¿Hay una edad máxima para someterse a una inseminación artificial?
La ley no establece un límite de edad, pero los centros privados españoles no practican tratamientos a mujeres de más de 50 años. En la sanidad pública, las restricciones de edad son muy superiores. Las mujeres de más de 40 años deben iniciar un tratamiento de esterilidad con expectativas realistas. Con o sin fecundación in vitro, cuanto mayor es la mujer, menor es la probabilidad de embarazo. Con la edad se reduce la cantidad de óvulos, y los ciclos sin ovulación son más frecuentes. La tasa de abortos también aumenta con el paso del tiempo.
¿Es posible adoptar embriones?
Sí. Es una opción para los miles de embriones conservados en las clínicas sobre los que los padres no toman una decisión, bien porque están ilocalizables, bien porque les cuesta elegir una de las opciones y dejan la decisión en manos del centro de reproducción asistida.
