Nadya Suleman se volvió mundialmente conocida en enero de 2009 por ser la orgullosa madre de octillizos, que nacieron sanos y fuertes en un hospital de California. Cuatro años más tarde, la mujer todavía no consiguió lo que le faltaba en ese entonces: un medio de sustento para su extensa familia, que tiene 14 hijos contando a la camada más reciente.
En su momento, Suleman recibió el apodo de “Octomamá” y se volvió tan conocida que hasta un productor de cine para adultos le ofreció un millón de dólares para protagonizar una de sus cintas. Pero la mujer rechazó la oferta porque tenía la mirada puesta en el vasto universo de los reality shows estrambóticos, que nunca llegó a protagonizar.
Por esos días, Suleman vivía de subsidios estatales porque no tenía trabajo y necesitaba ayuda para mantener a sus 14 hijos, todos concebidos por inseminación artificial. Pero a principios de este año, la mujer se encontró en aprietos a la hora de pagar el alquiler de una casa para su familia, por lo que aceptó hacer lo que nunca: posó casi desnuda para una revista.
Suleman recibió 10 mil dólares de parte de la europea “Closer”, una cifra mucho menor a la del millón que le ofrecieron para hacer porno en 2009. Pero la morocha no se desmoralizó: después de participar en la producción cobró su cheque y así pudo financiar un techo para sus hijos después de que le ejecutaran la hipoteca de la casa que tenía, según informó el sitio TMZ.
Las adopciones internacionales no atraviesan por el mejor momento. Y es que el tiempo de espera ha aumentado y el número de solicitudes ha disminuido notoriamente en los últimos años en el territorio. En el primero de los casos, la dilación en el proceso se debe fundamentalmente a las moratorias que los países se ven obligados a aplicar mientras adaptan su legislación de adopción a lo establecido en la norma internacional de 2007 conforme a lo establecido en la Convención de La Haya. Una regla que permite establecer unos requisitos más garantistas para las familias y los menores y con el que se evitan posibles casos de trata de niños, extorsiones y compra-ventas ilegales vulnerando los derechos fundamentales de infancia y familia. Sin embargo, no es el único factor que influye en estos retrasos. Y es que las modificaciones introducidas por China, uno de los países donde más adopciones se solicitaban, que implican tener desde 2007 un determinado nivel formativo, acortar las diferencias de edad entre adoptantes y adoptados y limitar las adopciones monoporentales, han desembocado en un incremento significativo del tiempo de espera por la burocracia y el estudio de cumplimiento de todos los requisitos exigidos.
Así las cosas, mientras que hace 15 años el proceso de adopción no se dilataba más de un año después de obtener el certificado de idoneidad, que no tarda más de seis meses en ser expedido por la Diputación, en la actualidad se alcanzan tiempos medios de espera de dos o tres años y, en los casos referentes a China, hasta cinco o seis. Una eternidad para aquellas familias que esperan ansiosas a su hijo y muchos días perdidos para los menores de tener una vida mejor en un entorno adecuado.
De esta forma, en los últimos cinco años se ha observado cómo el número de menores llegados al territorio ha disminuido levemente. Una tendencia que también se ha observado de manera más evidente en el Estado español, donde el número total de adopciones ha ido cayendo en los últimos ejercicios al pasar de las 4.472 de 2006 a las 2.800 en 2011. Las cifras en Álava siempre han rondado la treintena de menores cada año, con excepción de 2008 cuando hasta 53 chavales se reunieron con sus familias adoptivas. Según datos de la Diputación alavesa, el año pasado, sin embargo, fueron 27 menores los que llegaron a Álava de forma definitiva de hasta una docena de países entre los que destacaban los más habituales. Es decir, siete de ellos eran rusos, seis etíopes, tres filipinos, dos chinos y otros dos panameños. También se recibió a niños de Vietnam, República Dominicana, Kazajtan, Hungría, El Salvador, Colombia y Mali. A mitad de este ejercicio tan sólo tres menores, -dos chinos y un etíope- se han reunido ya con sus familias adoptivas.
Este ligero pero progresivo descenso en el territorio es una circunstancia que también está íntimamente ligada al otro factor que ha sufrido un retroceso en el último lustro. Y es que las peticiones de adopción internacional se han visto reducidas un 65% en este periodo de tiempo. Atendiendo al registro de peticiones de la Diputación alavesa, en 2007 se recibieron 77 peticiones de adopción internacional, mientras que el pasado ejercicio esta cifra se quedó en 26 y, en lo que va del presente curso, sólo se ha contabilizado una docena.
Entre estos expedientes de adopción, apenas si se ha observado una leve variación en los países de procedencia de los menores. En los últimos tres años, Rusia y Colombia han copado las solicitudes con una alternancia en el podio entre Filipinas, Etiopía y Mali. Una tónica que se repetía años atrás con la incorporación de algún otro país debido también al mayor número de solicitudes. En cualquier caso, las instituciones recomiendan que las familias se dirijan siempre a los países donde las transparencia sea mayor a pesar de que eso implique un tiempo de espera superior porque, de esta forma, las garantías de adoptabilidad son mayores.
Probablemente esta tendencia esté relacionada también con la actual coyuntura económica que frene a las familias a la hora de iniciar un trámite que no sólo es costoso temporalmente, sino también económicamente y que requiere de cierta estabilidad.
Los doctores Luigi Devoto, del Centro de Estudios Moleculares de la Célula -CEMC–, y Reinaldo González, ginecólogo del IDIMI –Instituto de Investigaciones Materno Infantil-, realizaron importantes hallazgos sobre la endometriosis, enfermedad que afecta entre el 5% y 10% de las mujeres a partir de la edad fértil, ocasionando fuertes dolores pélvicos, que llegan a ser invalidantes, y en casi la mitad de las pacientes, infertilidad.
Ante este flagelo, los expertos desarrollan estudios sobre proteína involucrada en el daño inflamatorio, con la finalidad de avanzar en la creación de una terapia que permita inhibir su presencia en el endometrio. Al mismo tiempo, estudios en ratones ya han demostrado cómo su inactivación ayuda a disminuir los daños de esta enfermedad.
Las investigaciones son realizadas a nivel molecular y también clínico, con el apoyo de pacientes que ingresan al IDIMI del Hospital San Borja Arriarán. En este centro además, los expertos disponen de una serie de tratamientos para las mujeres que sufren esta afección, y que van desde la toma de anticonceptivos, hasta cirugías y terapias de fertilidad.
La endometriosis
El endometrio es la capa interna del útero, una mucosa que recubre éste órgano de vital importancia para la mujer. Y es que alojado ahí, ocurre la implantación del embrión durante el embarazo. Sin embargo, cuando esto no sucede, todos los meses se genera un desprendimiento de esta capa, que es eliminada durante el período menstrual, para luego volver a regenerarse.
Por su parte, la endometriosis es una afección crónica donde la aparición y crecimiento del tejido endometrial ocurre fuera del útero o en la superficie de otros órganos. Esto puede ser: en la cavidad pélvica, los ovarios, detrás del útero, en la vejiga urinaria o el intestino. “Dicha alteración genera una distorsión anatómica y entonces, pueden desarrollarse quistes en los ovarios, adherencias dentro de la pelvis, entre otros problemas. Además, en cada período menstrual ocurre sangramiento, pero dentro de la pelvis de la persona, y esto provoca en algunos casos que se adhiera el ovario con el útero, o el ovario con la trompa”, explica el Dr. Devoto.
Además de los intensos dolores pélvicos durante la menstruación, la enfermedad puede provocar molestias para defecar y orinar, así como en las relaciones sexuales, lo que interfiere en la calidad de vida, el ámbito afectivo y en aspectos cotidianos, que a su vez pueden llevar al ausentismo o discapacidad laboral. No obstante, lo más complejo se asocia a los trastornos de infertilidad, que afectan a aproximadamente un 50% de las pacientes.
“En ocasiones cuando la mujer con endometriosis ovula, la trompa no es capaz de captar el huevo, porque la fecundación –es decir, el encuentro entre el huevo y el ovocito- se produce dentro de la trompa. Y obviamente si eso está impedido, hay alteraciones en la fertilidad. Por otro lado, la ovulación no es muy eficaz en este tipo de pacientes, lo cual también se convierte en un factor de riesgo”, señala Luigi Devoto. Respecto a la infertilidad, se habla de ésta cuando una pareja lleva más de un año intentando el embarazo, sin el uso de anticonceptivos y manteniendo relaciones sexuales de forma continua.
Hallazgos de proteína
Con el fin de comprender los mecanismos celulares de esta enfermedad, y avanzar en la búsqueda de nuevas y mejores alternativas de tratamientos, científicos del IDIMI y el CEMC, Universidad de Chile, con apoyo de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) y el Dr. Jacques Donnez, comparten varios descubrimientos y proyectos, que ya han sido publicados en las principales revistas internacionales sobre reproducción. Algunos de ellos, abordan el estudio de una proteína llamada factor nuclear-kappa B, que según los expertos, estaría involucrada en el origen de la afección, o bien, en el desarrollo de las lesiones. Esto, al descubrir cómo ésta se activaba con mayor recurrencia en tejidos y células con endometriosis, a diferencia de lo que sucedía en el endometrio de personas sanas.
Uno de los trabajos, dirigidos por Reinaldo González –quien además es Dr. en Medicina Reproductiva, de la Universidad Católica de Lovaina-, se centró en la endometriosis peritoneal, donde se observaron dos tipos de lesiones: negras y rojas. En estas últimas, se comprobó una mayor activación de factor nuclear-kappa B, lo que a su vez se vinculaba a una mayor inflamación y sobrevida de las células endometriósicas, implicando también más crecimiento y permanencia de las mismas en la cavidad endometrial. Algo, que de acuerdo al Dr. González no tendría que ocurrir, ya que estas células debieran ser eliminadas por el organismo. Paralelamente, observaron que en las mujeres sin endometriosis, había una tendencia a que en la segunda fase del ciclo menstrual esta activación disminuyera. Complementando este hallazgo, el ginecólogo señala que la principal teoría sobre el origen de la patología y que se vincula a esta investigación, es el “flujo menstrual retrógrado”, es decir, cuando un porcentaje del flujo no es eliminado vía vaginal, devolviéndose a través de las trompas de Falopio y al peritoneo pélvico (cavidad pélvica, cavidad peritoneal son sinónimos), donde las células endometriales son capaces de sobrevivir e implantarse originando las lesiones endometriósicas.
Otro descubrimiento esencial, se realizó en ratonas a las que se les indujo endometriosis. Luego, se les aplicó un tratamiento especial para inhibir la proteína, tras lo cual se observó menor proliferación de las células y menos inflamación. “Por eso pensamos que puede ser un factor importante en el desarrollo de la enfermedad”, indica el Dr. González.
Finalmente, otro estudio arrojó resultados interesantes, respecto a la relación entre la endometriosis y la sobrecarga de fierro. “Descubrimos que este fenómeno tiene que ver con el mayor reflujo menstrual. Y hay antecedentes que señalan que la sobrecarga de fierro en macrófagos -células encargadas de la limpieza peritoneal- ayudaría a la mayor activación de la proteína, haciendo que la endometriosis permanezca”, comenta.
Respecto a una posible terapia en humanos, el médico señala que estos hallazgos son un paso fundamental para ello. Sin embargo, aún no constituyen una cura, debido a que la proteína factor nuclear-kappa B también cumple un rol vital en otras zonas del organismo, motivo por el cual ésta no puede ser inhibida por completo. En ese sentido, la tarea se proyecta en buscar nuevas herramientas para frenar su activación de manera precisa y a nivel localizado.
Por su parte, éste y otros temas relativos a medicina reproductiva, serán tratados en el “Simposio Internacional de Cirugía Laparoscópica y Medicina Reproductiva” que está organizando el IDIMI en conjunto con el Profesor Jacques Donnez de la Universidad Católica de Lovaina y que se llevará a cabo los días 23 y 24 de noviembre del presente año (mayor información prontamente en cursosidimi.cl).
Detección y tratamientos
A pesar de los avances realizados en el laboratorio, ya existen alternativas que pueden ser efectivas para detectar y tratar la enfermedad. Respecto a lo primero, el Dr. Reinaldo González explica que los fuertes dolores –dismenorrea- son un primer e importante indicador, por lo cual la paciente debe consultar a un ginecólogo. Esto, si bien existe un pequeño porcentaje de mujeres que no presenta síntoma alguno. “No obstante, el diagnóstico definitivo muchas veces se hace con una cirugía laparoscópica, donde se ingresa una pequeña cámara de video para observar el interior. Así ocurre con la endometriosis peritoneal. En otros casos, el diagnóstico se hace antes, porque hay lesiones en los ovarios, quistes, o nódulos recto-vaginales, que se pueden testear por un tacto vaginal, una ecografía u otros exámenes de imágenes”, explica el experto.
La primera forma de tratar a una paciente que presenta mucho dolor, es con analgésicos. Sin embargo, el Dr. González explica que en primera instancia, el ginecólogo puede recetar la toma de anticonceptivos, ya sea de forma normal o continua, en este último caso, para suprimir la regla. Con este método, el 70% u 80% de las mujeres responden positivamente al tratamiento y los dolores se terminan.
Ahora bien, cuando las molestias persisten, y dependiendo del tipo de daño, otras fórmulas son cirugías para extraer los quistes, la quema de adherencias y lesiones, así como los tratamientos asociados a la fecundación. Estos últimos, se ejecutan cuando la distorsión anatómica es mucha y existe compromiso de las trompas, recurriendo a técnicas como la inducción de ovulación, a fin de promover la liberación de “huevitos” desde ambos ovarios y así, poder incrementar la posibilidad de embarazo, o bien, la inseminación intrauterina. No obstante, un porcentaje de mujeres no reacciona con éxito a estas terapias, tras lo cual, un paso a seguir es la fecundación in vitro, que es el “método más complejo y más caro, pero con mejores resultados”, con una tasa de efectividad cercana al 35-40%.
No obstante estas fórmulas, especialmente relativas a la fertilidad, el Dr. González enfatiza que junto con tener un alto costo, deben realizarse más temprano que tarde. Según explica, para planear un embarazo la mujer no debiera superar los 35 años de edad, ya que después, y en particular sobre los 38 años, las probabilidades de éxito en los tratamientos disminuyen considerablemente.
Cuando una mujer decide recurrir a técnicas de reproducción asistida y donación de óvulos, una de las dudas más frecuentes y angustiantes es si reconocerán a ese bebé como propio, como suyo, sabiendo que genéticamente tiene otro origen. Obviamente, esto es parte del duelo que previamente debe hacer esta mamá: el duelo de la imposibilidad de concebir un hijo con células propias. Los pensamientos negativos son muchos: ¿Lo voy a sentir como propio? ¿Lo voy a querer igual? ¿Me querrá igual? ¿Hará diferencias entre el padre y yo?
Vamos a empezar por el principio. Un óvulo inicia la vida, es cierto. Pero acaso… ¿no es la presencia de la madre la que sostiene esa vida para siempre?
Mucho de todo esto tiene que ver con la capacidad de aceptar, de comprender, de descubrir y de abrirse a otras alternativas. Cuando la mamá puede aceptar la pérdida de la capacidad de tener un hijo con óvulos propios, y acepta óvulos donados, también empieza a aceptar que el arte de ser madre no depende solamente de la materia prima con la que “se hace al bebé”. Es mucho, muchísimo más que eso.
Si sólo vemos en el futuro hijo, el óvulo que no podemos generar, nunca podremos focalizarnos en todo lo que sí le podemos brindar. ¿Y no es un desperdicio? Una vez que soltamos el peso emocional que le damos a la célula donada, cobran importancia otras cosas que son aún más trascendentales para la vida humana.
Es muy poco lo que se dice y se escribe sobre el futuro de la mamá y el bebé nacido gracias a estas técnicas. En este contexto, es muy poco lo que se habla de la construcción del vínculo de apego entre madre e hijo, y menos aún de la importancia que tiene la crianza en todos los aspectos, hasta los más biológicos como los maravillosos cambios que se producen en el cerebro del bebé con la estimulación de la mamá.
El apego es ese lazo invisible que une a la mamá y al bebé. Vínculo, lazo, energía, una cuerda invisible que nos une a nuestro hijo, no importa de qué manera haya sido concebido. Ese apego lo va a aportar sólo uno, nadie como uno, y me gusta explicarles a las pacientes que es como el “ADN psicológico” que uno impronta en su hijo.
Tus abrazos, tus besos, tus caricias, tus miradas, tu olor, tu voz, tu ritmo cardíaco, tu forma de cargarlo, tus expectativas con respecto a ese hijo… son absolutamente únicos y van a ser reconocidos por ese bebé como “la seguridad de su mamá”. Nadie más en el mundo tiene todo eso.
Nada de todo esto se dona, nada de todo esto se consigue en un centro de reproducción asistida. Quizás, por todo eso que no aportan, es que a las donantes las llamamos donantes, y no madres…
Personalmente, creo que donar no necesariamente es un acto de amor, pero que sí es un acto de generosidad. De generosidad de alguien que pone el cuerpo, se somete a estudios, a inyecciones, a procedimientos médicos… No creo que haya dinero suficiente que pueda pagar eso. Y la generosidad es siempre un buen comienzo.
La clave es trabajar la aceptación del problema, para dar lugar a la aceptación de lo que generosamente se nos da: un óvulo, una oportunidad…
Lic. María Cecilia Veiga
Staff de ProMamás
(Asistencia Psicológica a Pacientes en Tratamiento de Reproducción Asistida)
Son formas de ver el fenómeno: o bien las parejas consultan más tarde cuando tienen problemas de infertilidad, o bien cada vez son más las parejas que se animan a recurrir a un especialista para lograr tener hijos biológicos sobre el límite de la edad fértil de la mujer.
La edad de la mujer es clave a la hora de mejorar las probabilidades de concebir un hijo, con o sin ayuda de la fecundación asistida. Después de los 35 años, la tasa de fertilidad comienza a decrecer notoriamente. Sin embargo, los especialistas ven mujeres que en edades cada vez más tardías consultan por primera vez. Lo cual implica menos posibilidades de éxito en el tratamiento.
Según el Registro Argentino de Fertilización Asistida (RAFA), con datos de 15 centros de todo el país en el período 2004-2008, en 2004 los tratamientos en mujeres de 35 años eran el 47%. En 2008 la tasa descendió al 39%, en tanto que se elevó el porcentaje de tratamientos en mujeres mayores de 35 años.
El problema, según el especialista, es que “la mayoría no tiene una real información acerca del impacto que ello pueda ocasionar en su fertilidad. Más allá de los adelantos científicos, la edad de la mujer influye sobre la calidad de sus óvulos a partir de los 35 años, tanto con tratamientos de fertilización asistida de baja como de alta complejidad”.
Los datos del RAFA mostraron además que la tasa de embarazo promedio en menores de 35 años fue de 33%, mientras que en mujeres de 35 a 39 años fue de 28% y en mayores de 40 años descendió a 12%.
Una de cada seis parejas. La infertilidad está reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad, y afecta a una de cada seis parejas. La legislación argentina no lo considera de esa manera, lo que implica que la seguridad social no cubra los costos de los exámenes de diagnóstico, la medicación y los tratamientos para intentar tener un hijo. Sólo algunas provincias, como Buenos Aires, cuentan con una ley de fertilización asistida.
Un informe publicado por el Registro Latinoamericano de Reproducción Asistida (RLA) de la Red LARA recopiló datos de 22 centros argentinos entre 1990 y 2009. En esos 20 años, el número de procedimientos se multiplicó, pasando de 741 en 1990 a 9773 en 2009. El acceso de la población a estas técnicas también creció: mientras que en 2000 era de 100 ciclos por millón de habitantes, en 2009 el número de ciclos llegó a 242 por millón.
No obstante, es posible apreciar que a mayor edad de la mujer, menor es la tasa de embarazo. Al utilizar las técnicas de fertilización in vitro (FIV) e inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI), ambas técnicas de alta complejidad, se observa que si bien la tasa va mejorando año a año, en la mujer menor de 40 años la tasa de embarazo oscila entre el 32 y el 35 por ciento, mientras que para la mayor de 40 años la cifra se reduce a 18%.
Ante esta verdad cíentifica, también se ha añadido sugerencias con tres tipos principales de actividad física de la que deberías tomar parte:
1. Actividades que construyan y mantienen músculos esqueléticos. Algunas de ellas son las relacionadas a rutinas de resistencia, excursionismo, escalar y otras de la vida diaria que implican el levantamiento de pesas de acuerdo a tu constitución física.
2. Actividades que conserven tus vasos sanguíneos, corazón y pulmones bien acondicionados como lo consigues con el ejercicio aeróbico, yoga, footing ligero, pilates, tenis y natación.
3. Actividades que promuevan los músculos esqueléticos flexibles como el baile, yoga y pilates.
Sin embargo, tienes que abstenerte de seguir un plan vigoroso de ejercicio intenso, porque puedes interrumpir tu producción de la hormona gonadotropina. Y a su vez, un nivel hormonal bajo de la misma provoca que la glándula pituitaria disminuya la producción de la hormona luteinizante, necesaria para los huevos puedan madurar, e incluso, para que tu endometrio se prepare para la implantación de un óvulo fertilizado.
