Aparece con más frecuencia a finales del invierno y en primavera. Se trata de una enfermedad infecciosa que normalmente es benigna, sobre todo para los niños. No obstante, cuando afecta a personas adultas o adolescentes puede dar lugar a complicaciones que, aunque poco habituales, pueden ser graves.
Paperas es el nombre coloquial con el que se conoce a la parotiditis.
Esta enfermedad está producida por un virus “que tiene especial predilección por las glándulas salivares, entre las que se encuentra la parótida”, explica Salvador Tranche, vicesecretario de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria.
Dicha patología suele presentarse con una sensación general de malestar, dolor de cabeza y fiebre. A continuación surge dolor e inflamación en la zona de la glándula parótida, que se ubica a los dos lados de la cara, muy cerca del lóbulo de la oreja, señala el facultativo.
Habitualmente afecta un lado de la cara y este se hincha, aunque en algunos casos puede incidir sobre ambos lados. La zona suele estar dolorosa al tacto y también ante ciertos alimentos como vinagre o limón.
“Hasta el 20 o 30% de los casos puede presentar síntomas muy inespecíficos. Incluso se puede haber pasado la enfermedad de forma asintomática”, aclara Tranche.
La parotiditis aparece con más frecuencia a finales del invierno y en primavera.
El especialista apunta que esta patología se transmite a través de la saliva de una persona infectada. Puede ocurrir por contacto directo o bien al hablar, toser o estornudar. También puede contagiarse, aunque en menor medida, por la orina.
“La infección se puede trasmitir de una persona a otra desde tres días después de la aparición de la enfermedad hasta una semana más tarde”, comenta.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que la tasa de letalidad de la parotiditis es de sólo un caso por cada 10,000.
“Habitualmente se trata de una enfermedad benigna, sobre todo entre los niños; sin embargo, en adolescentes o adultos puede dar lugar a complicaciones que, aunque infrecuentes, pueden ser importantes”, expresa Tranche.
La orquitis, la ooforitis y la meningoencefalitis son las consecuencias más habituales de la enfermedad.
Entre el 20-30% de los adolescentes y adultos con paperas padecen orquitis (inflamación de los testículos), que normalmente se presenta durante la primera semana de la enfermedad con dolor brusco en la parte baja del abdomen acompañado de malestar general, fiebre, hinchazón y dolor intenso de un testículo. No obstante, en algunos casos es posible que se vean afectados los dos.
“Aunque puede dar lugar a una disminución de la fertilidad, es excepcional que ocasione esterilidad”, subraya el médico.
Otras infecciones
La ooforitis o inflamación de los ovarios es menos frecuente y, en general, no tiene consecuencias sobre la fertilidad, según apunta el experto.
Por su parte, la meningoencefalitis suele ser de carácter leve, si bien en pacientes adultos puede presentar gravedad. Causa fiebre, dolor de cabeza, nauseas, vómitos, irritabilidad, disminución del nivel de conciencia y convulsiones. El doctor Tranche precisa que la evolución habitualmente es buena y el afectado se recupera sin secuelas en un plazo de entre siete y diez días.
Evitar la parotiditis pasa por una adecuada inmunización. El facultativo afirma que la vacunación en dos dosis induce una respuesta contra el virus en más del noventa y cinco por ciento de las personas y esta es prácticamente permanente. Para el especialista se trata de “la mejor medida preventiva” contra la enfermedad.
Pero existe otro más que no es mejor en lo que a reproducción asistida se refiere y es la producción de ovocitos. Las hormonas que se administran a las mujeres que se someten a estas terapias para conseguir que, en lugar de un ovocito por ciclo, los ovarios puedan producir más, tienen en ocasiones un grave efecto secundario denominado hiperestimulación ovárica.
Por esta razón, los avances farmacológicos en el campo de la reproducción se dirigen, hoy en día, “a conseguir que el porcentaje de entre 2% y 3% de los casos que padecen hiperestimulación ovárica, se reduzca al 0%”, como explica el especialista de la Clínica Dexeus Pere Barri, coordinador del simposio ‘Esteroidogénesis en estimulación ovárica controlada’, celebrado el jueves en el Congreso.
Barri comenta que, al contrario de lo que pueden pensar algunas pacientes, producir muchos ovocitos no es sinónimo de más posibilidades de embarazo. Cuando se da esta hiperestimulación ovárica, que se manifiesta en la producción de más de 20 ovocitos, “éstos son de peor calidad”, es decir, menos aptos para fecundar y formar embriones.
El especialista declara que la tendencia en farmacología de la reproducción asistida es administrar a la paciente “un protocolo suave” de hormonas “que no fuerce el ovario, que sea respetuoso”. De esta forma y combinándolo con la transferencia selectiva de embriones, se podrían conseguir mejores tasas de embarazo con menos riesgos para la mujer.
Respecto a la posibilidad de que se haga más cómodo el tratamiento hormonal necesario para someterse a unafecundación in vitro (actualmente la mujer ha de inyectarse un fármaco por vía subcutánea a diario durante 12 jornadas), Barri adelanta que ya existen ensayos clínicos en fase I y II con hormonas que se administrarían por vía oral.
El equipo de Institut Marquès presenta en el congreso de la SEF que se está celebrando en Granada entre los días 16 y 18 de mayo un caso clínico de especial interés: el embarazo conseguido por parte de una pareja irlandesa tras quince tratamientos fallidos realizados en otros países (siete ciclos de inseminación, cuatro ciclos de FIV con semen de donante y cuatro ciclos con donación de óvulos) y que finalmente ha sido posible con la ayuda del Embryoscope.
Este sistema ha sido desarrollado en exclusiva y por primera vez en el mundo por Institut Marquès con la colaboración de Jolle Networks y Jordi Morillo Sells.
“Los pacientes en ciclos de Fecundación in Vitro se preguntan constantemente cómo estarán sus embriones. Es fantástico que ahora ya puedan verlos ellos mismos y saber lo que ocurre en todo momento””, comenta la Dra. Marisa López-Teijón, Jefa de Reproducción Asistida de Institut Marquès.
Puedes ver un vídeo de cómo funciona el nuevo sistema aquí.
Sobre el Embryoscope y las novedades presentadas en el 29º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF 2012)
El Embryoscope es un incubador de última generación dotado con una cámara de video que permite observar durante 24 horas del día la evolución de los embriones obtenidos de una Fecundación in Vitro y aporta información a los embriólogos sobre los embriones más aptos y con más posibilidades de embarazo.
En el caso que se presenta en el congreso, el Embryoscope permitió observar que cuatro de los seis embriones de la pareja presentaban multinucleación, es decir, tenían más de un núcleo por célula y por ello pocas posibilidades de desarrollo. Esta anomalía se observó entre las 30 y las 36 horas después de la fecundación gracias al sistema de monitorización permanente durante las 24 horas del día que permite el Embryoscope y que no hubiera sido posible con los incubadores convencionales.
De esta forma, los embriones multinucleados se descartaron y solo los dos no multinucleados fueron transferidos a la mujer, dando lugar a un embarazo gemelar.
Según la Dra. Esther Velilla, Directora del Servicio de Biología de la Reproducción de Institut Marquès, “el Embryoscope aumenta las tasas de embarazo porque nos da información valiosa sobre el desarrollo de los embriones y evita sacarlos del incubador para observarlos en el microscopio. Hay que tener en cuenta que en condiciones naturales los embriones se encuentran dentro del útero en un entorno muy estable y el Embryoscope mantiene estas mismas condiciones, sin exponerlos a cambios bruscos”.
Te enseñamos en el siguiente vídeo la diferencia entre los embriones multinucleados que no se pueden transferir y los que sí son aptos por contar con un solo núcleo, en el siguiente enlace.
Diane Aulger se encontraba en las últimas semanas de embarazo cuando dijeron a su marido, Mark, que le quedaban pocos días de vida. Mark, de 52 años, llevaba muchos meses luchando contra un cáncer de colon y, tras una operación, se había sometido a una intensiva quimioterapia. Pocos días después, la decisión se puso en práctica: Diane provocaría su parto, Mark estaría presente en una cama de hospital, y conocería a su hija. Él fue la primera persona que tomó en brazos a la pequeña recién nacida, a la que llamaron Savannah: y así la tuvo, abrazándola, por espacio de tres cuartos de hora.
Aulger ha contado que cuando su marido entró en coma y le quedaban pocas horas de vida, ponía al bebé sobre su pecho, hasta que murió. Sin embargo, la familia sigue unida, y no tienen más que recuerdos buenos de su padre. Además, el ruido mediático que ha producido la historia ha hecho llover muestras de afecto del mundo entero sobre ellos. Savannah, la bebé, está sana y fuerte.
¿Qué os parece el gesto de la madre, forzar el nacimiento para poder mostrar el bebé a su progenitor? ¿Harías algo así por tu pareja?
Las técnicas de reproducción asistida, que en sus primeros años de desarrollo centraron sus esfuerzos en garantizar la eficacia de los procedimientos, se están reorientando ahora hacia estrategias que logren reducir el porcentaje de embarazos múltiples para evitar así riesgos en la madre y los fetos.
Así lo ha puesto de manifiesto Federico Pérez, presidente de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), que celebra desde hoy en Granada su congreso nacional con la participación de cerca de un millar de profesionales que hasta el próximo viernes intercambiarán experiencias en todos los ámbitos de la reproducción humana.
Reducir los embarazos múltiples en técnicas como la fecundación in vitro pasa por ajustar el número de embriones transferidos al útero “afinando los procedimientos de selección embrionaria” en cuanto a calidad y potencial de implantación, y el perfil de las pacientes, ha indicado el presidente de la SEF en rueda de prensa.
En la actualidad, el 25 % de los tratamientos de reproducción asistida termina en un embarazo gemelar -los de más de dos fetos son ya una “anécdota” en España-, y toda gestación múltiple comporta un riesgo para la salud de la madre y los niños derivado de la “prematuridad” propia del embarazo multifetal.
Por ello, los tratamientos de reproducción asistida están centrando sus esfuerzos en realizar transferencias selectivas de embriones con el objetivo de reducir las gestaciones múltiples y de que la tasa de embarazo se acerque a la que se da de forma natural.
La legislación española permite transferir un máximo de tres embriones en un ciclo, pero cada vez se realizan más transferencias selectivas de uno o dos embriones.
Luis Martínez, presidente del comité organizador, ha puesto de manifiesto la distinta percepción que sobre este asunto suelen tener las pacientes, que habitualmente consideran “bueno” el hecho de tener gemelos con un solo tratamiento de reproducción, cuando esa circunstancia, advierte el profesional, conlleva riesgos derivados de los nacimientos prematuros como el que alguno de los bebés sufra parálisis cerebral, riesgo siete veces mayor en estos casos.
El presidente de la SEF ha incidido por otra parte en la necesidad de que los tratamientos de reproducción asistida no se excluyan de las prestaciones del sistema nacional de salud, dado que la infertilidad es “una enfermedad” y como tal debe ser abordada.
En ello coinciden tanto los centros públicos como privados de reproducción asistida, según Pérez, para quien negar la reproducción asistida como medicina terapéutica sería colocar a esta rama sanitaria en la de la “medicina de lujo”, cuando su objetivo es el de evitar trastornos reproductivos como la infertilidad.
En España, la infertilidad afecta al 15% de las parejas en edad reproductiva -cerca de un millón de parejas necesitan asistencia para concebir-, de ahí que los profesionales entiendan como “un error” no considerar una enfermedad las alteraciones en la reproducción.
Según el presidente del comité organizador del congreso, el hecho de que de un tiempo a esta parte haya aumentado el índice de parejas con problemas de reproducción obedece a varias causas.
Fundamentalmente se debe, ha explicado, al hecho de que la mujer busca los niños a una edad más avanzada como consecuencia de su incorporación al trabajo, y a la aparición de nuevos modelos familiares como la madre soltera o las parejas de lesbianas. EFE
Vaya título extraño, ¿qué tendrán que ver los yogures de vainilla con la fertilidad masculina?
Pues parece ser que en algo si que pueden relacionar. Digamos que hay estudios científicos que llegan a conclusiones cada vez más sorprendentes y este, la verdad, me ha hecho sonreir.
Unos investigadores del Massachusetts Institute of Technology (el famoso MIT) encontraron, más bien por casualidad, la aparente relación entre una dieta con yogurt probiótico con sabor de vainilla y el tamaño de los testículos de sus ratas de laboratorio, su fertilidad y su comportamiento. Los que tomaban yogur eran más “machos” y eran más fértiles. ¿Tendrá el mismo efecto en los varones humanos?
El trabajo originariamente, realizado por la doctora Susan Erdman (bióloga)y el doctor Eric Alm (genetista) se enfocaba en descubrir si el tener una alimentación más sana y comer yogur probiótico a diario podía prevenir el aumento de peso relacionado con la edad.
Al final han conseguido un dato más que apunta a la enorme importancia que tiene seguir una dieta sana para la fertilidad masculina.
Trabajaron con 40 ratores macho y 40 ratones hembra. Y resultó que los ratones macho que comían yogur a diario no solo evitaban la obesidad, sino que eran más fértiles y sus testículos eran más grandes y pesados. Además, los ratones femeninos que comían yogur también tuvieron camadas mayores y con mayor supervivencia.
Por lo tanto, aunque solo se aplique a los ratones y no se pueda extrapolar a los humanos, los autores del estudio concluyeron que el comer yogur a diario hace a los machos más fértiles y, al estar más sanos y delgados, se aumenta su éxito reproductivo en general. Igual hay que empezar a comer más yogur cuando nos ponemos a buscar al bebé, pero desde luego, lo que si hay que hacer es comer sano.
