Desde este centro, dirigido por el investigador Jan Tesarik, destacan que España se ha convertido “en una potencia mundial de la fecundación in vitro, no sólo por número de tratamientos sino también por su innovación y liderazgo en el desarrollo de nuevas técnicas de fertilidad. El experto opina que el que España se mantenga a la cabeza en este campo dependerá de la inversión financiera e intelectual futura y de la simplificación de determinados trámites burocráticos a la hora de solicitar autorización para poner en práctica las nuevas técnicas, como es el caso del “hijo de tres padres”. Enfatizando que “sería una pena que, utilizando una técnica española, el Reino Unido nos adelante por la derecha en este campo”.
España es el país de Europa donde más tratamientos de reproducción asistida se realizan, por delante de Rusia y Francia. También es el destino preferido de “turismo reproductivo” para ciudadanos de varios países europeos y extraeuropeos.
Entre las razones de este éxito está una legislación que simplifica la donación de óvulos, pero no es la única ni la principal ya que, desde hace décadas, este país lidera la investigación e innovación en este campo.
Así, desde el inicio de los años 90 se han desarrollado varias técnicas revolucionarias con marca España. Las primeras permitieron ser padres a hombres con espermatozoides muy dañados, o incluso ausentes.
Fue desarrollada en 1994 en París por un equipo en el que la investigadora española Carmen Mendoza, de la Universidad de Granada, tuvo un papel clave ayudando al nacimiento de los primeros niños del mundo después de fecundar óvulos sin espermatozoides, utilizando sus células precursoras llamadas espermátides.
Dos años antes, el investigador principal de este trabajo, el doctor Jan Tesarik, y la doctora Mendoza, trasladaron esta técnica a España fundando la Clínica Margen (Molecular Assisted Reproduction and Genetics) con el objetivo de realizar diagnósticos y tratamientos pioneros de reproducción asistida, desarrollados en colaboración con la Universidad de Granada.
Los hitos siguientes de esta investigación fueron la técnica de cultivo de células precursoras de espermatozoides, para mejorar su capacidad reproductiva y prevenir el daño de su ADN, el perfeccionamiento del tratamiento de donantes de óvulos y de pacientes receptoras de estos óvulos, y el desarrollo de la técnica de micromanipulación, recientemente utilizada en México, para evitar la transmisión de una anomalía fatal del ADN mitocondrial.
Se trata de la técnica de origen español conocida popularmente como la del “hijo de 3 padres”. Actualmente la Clínica Margen está esperando la luz verde del Comité de Ética para utilizar esta técnica por vez primera en España y en Europa continental.
El uso de la hormona de crecimiento para mejorar la calidad de los óvulos y la receptividad uterina de mujeres de más de 40 años y el desarrollo de técnicas de endoscopia ginecológica virtual, precisas e indoloras, son otros avances con marca España, fruto de una estrecha colaboración entre la Clínica Margen y la Universidad de Granada.
Antonio Orozco puede preciarse de haber sido el único artista español –quizá también en el mundo– contratado para cantar ante 380 embriones humanos. La idea no fue suya sino de la doctora Marisa López-Teijón, del Institut Marquès de Barcelona, pionero en las más avanzadas técnicas de reproducción humana. Y cree la doctora que la música amansa a las fieras y beneficia el desarrollo del ser humano desde sus primeros estadios de vida. De hecho, según sus estudios, las vibraciones musicales aumentan un 5% la tasa de éxito de la fecundación in vitro y mejoran el desarrollo de los embriones. Desde entonces, Orozco y la doctora se hicieron muy amigos, tanto, que el músico acudió a cantar por un deber de amistad en la fiesta inaugural de la nueva sede del centro que López-Teijón dirige junto al doctor Leonardo Marquès.
Orozco y la Dra. López-Teijón se hicieron amigos en 2015, cuando él fue contratado para cantar ante 380 embriones. (Noah Siro)
Así recuerda Antonio aquel día de julio de 2015: “Yo fui el de Devuélveme la vida, luego el de la Voz. Hoy soy el que canta en la clínica de la Dra. López-Teijón . Aquel día me dijo mi mánager: “Mira, que ha llamado una doctora que quiere que cantes en un laboratorio”. Le contesté ‘Tío, que son las diez de la mañana’ (risas). Pero pensé, ¡la tengo que conocer! Así acabé en un laboratorio vestido de médico, con mi gorrito, que si me llega a haber visto mi madre le da algo, porque siempre quiso que estudiase. Me pusieron a cantar ante 380 embriones de Australia, China, Japón… La gente oyéndome cantar y mirando sus embriones. Y cuando vi cómo se movían mientras yo cantaba… No he vuelto a echar un polvo sin cantarle a la chica al oído . Naturalmente, esto es una broma. Aunque… ¡Menos mal que la doctora no tiene que pagar la pensión de todos los niños que ha traído al mundo, si no, el doctor Marqués no estaría hoy tan risueño! (risas)”.
A la fiesta inaugural, presentada por el periodista Albert Castillón, asistió también Telma Ortiz. La hermana de doña Letizia acudió de la mano de su hija, Amanda, y consiguió acceder a la clínica sorteando a los paparazzi.Telma lleva en Barcelona un vida absolutamente anónima y ha conseguido dejar de aparecer en las revistas.
Antonio Orozco interpretó dos temas. Acudió a la inauguración sin cobrar un céntimo. (Noah Siro)
Orozco, que estuvo digno del Club de la Comedia, tuvo también un momento especialmente sensible, cuando recordó cómo la doctora López-Teijón lo reconfortó en el peor momento de su vida. Hace algo más de cuatro meses falleció su expareja y madre de su hijo, Jan, a quien el músico se sentía muy unido; Orozco canceló conciertos y despareció de la vida pública para retirarse a llorar. Así se explicó en el Institut Marqués: “Voy a contarles lo más bonito que me ha pasado en mucho tiempo: hace cuatro meses perdí a la persona más importante de mi vida. Nunca he hablado de esto pero no hay mejor sitio para hablar de la muerte que uno donde se hace la vida. Recibí muchos mensajes; algunos de ellos me emocionaron, otros me conmovieron y otros… hablaban del odio por esta vida que a veces nos golpea fuerte. Recibí un mensaje de la doctora López Teijón que me aventuro a contar sin permiso y que después intentaré cantarlo. Es el más bonito que he recibido nunca”.
“Antonio, sé el dolor que sientes en estos momentos y me siento unida a ti. Poco a poco, este sentimiento dará paso a la ternura y seguramente a la satisfacción por tanto amor que habéis compartido y al agradecimiento porque te ha dado a tu hijo
La doctora le dio su asentimiento y Orozco, desde el escenario, continuó de memoria: “Antonio, sé el dolor que sientes en estos momentos y me siento unida a ti. Poco a poco, este sentimiento dará paso a la ternura y seguramente a la satisfacción por tanto amor que habéis compartido y al agradecimiento porque te ha dado a tu hijo. La genialidad incluye pasión y disciplina. La gente a veces cree que es suerte o casualidad. No entienden ni suponen el esfuerzo de controlar mentes obsesionadas con una sola idea: intentar quitarles los problemas mediocres al día a día y buscar espacios alegres y serenos para que así puedan expresarse. Hoy voy a rezar por ti, para que consigas muy pronto volver a sacar lo mejor de ti’. La única forma de combatir la muerte es la vida. Y eso lo único que ha conseguido que hoy yo, y tan pronto, esté cantando para ustedes”.
El artista trató de definir lo que para él supuso descubrir una clínica donde parejas con dificultades, a veces desesperadas, acuden para poder ser padres. “Cuando me reuní con la doctora descubrí algo que es como una cuarta dimensión de la vida, como darle forma a algo imposible. Quizá desde este lado de la Diagonal todo se ve más fácil pero la emoción es la misma. Y hay que estar un poco loca como Marisa ¡ojalá el mundo estuviese lleno de locas como tú!”, terminó para abrazarse con ella.
Entre las últimas novedades del Institut Marquès figura el Bosque de los Embriones y el Embryoscope, que permite seguir la evolución del embrión desde una aplicación en el móvil
El Institut Marquès tiene 90 años de historia y pacientes de más de 50 países, con tres sedes fuera de España. Entre sus últimas novedades, figura el Embryoscope, que permite seguir la evolución del embrión desde una aplicación en el móvil y el Bosque de los Embriones, un proyecto de Responsabilidad Social Corporativa en compromiso con la preservación del medio ambiente: la doctora explicó que cada niño nacido se identifica con uno de los árboles plantados en Mont-roig del Camp (Tarragona). El proyecto ha contado con el beneplácito y satisfacción de ecologistas y la corporación municipal.
Investigadores de la Fundación del Instituto Valenciano de Infertilidad (FIVI) han demostrado, por primera vez en la historia de la genética, la ‘comunicación’ entre gestante y embrión, suficiente para modificar el genoma del futuro bebé.
El hallazgo, publicado en la revista Development, sostiene que la madre puede variar la información genética del hijo, incluso si el óvulo es de una donante o si se recurre a un vientre de alquiler (gestante subrogada).
En palabras de Vilella a Sinc, “con esto se rompe el rechazo inicial de aquellas madres que tienen que recurrir a la donación ovocitaria para cumplir sus deseos reproductivos. Los genes no van a ser los suyos, eso es imposible, pero sí que podrán modularlos con su carga genética”.
Un hijo gestado en óvulo donado puede “parecerse” a su madre gestante
Un estudio del IVI demuestra que mujeres con un óvulo donado pueden transmitir al feto sus rasgos físicos o sus enfermedades
Además, este estudio alerta a aquellas personas que optan por un vientre de alquiler (en los países en los que está legalmente permitido) sobre la importancia de la madre de sustitución y el papel que desempeña en dicho vínculo con el embrión.
“Este hallazgo muestra un intercambio entre endometrio y embrión, algo que ya sospechábamos por la coincidencia de algunos rasgos físicos entre madres e hijos de ovodonación, así como por la incidencia de enfermedades en los niños relacionados con patologías maternas durante la gestación, como obesidad o tabaquismo”, añade.
“Eso, según reveló la investigación, sucede porque las moléculas micro ARN (ácido ribonucleico) que navegan dentro de una especie de ‘saquitos’ llamados ‘exosomas’ por el líquido endometrial entran en contacto con el núcleo del embrión, que es donde está el ADN”, explicó.
Ese intercambio entre las moléculas de la madre gestante y el ADN (ácido disóxidoribonucleico) del embrión -cuyo óvulo provino de otra mujer- va a regular la expresión de algunos genes y otros no, gracias a un mecanismo que se llama epigenética, que es el que permite que del código genético que tiene el embrión, unos genes se expresen y otros no lo hagan”, precisó Fernández Piri, médica y ginecóloga.
“Esa es la influencia de la madre gestante: la capacidad de modular la expresión genética de su embrión”, completó la especialista en reproducción asistida.
Después de este hallazgo también se sabe que cuando “una mujer se embaraza en su casa -sin pasar por la fertilización asistida- lo que le transmite a su embrión tampoco es sólo su carga genética sino la regulación de ese ADN”.
Por esa razón, la madre -aún gestando a su hijo por ovodonación- “seguirá aportando esa capacidad que es la regulación de lo que expresará el ADN del embrión”, afirmó la médica de IVI.
A manera de ejemplo: si el bebé tenía mayor probabilidad de tener ojos verdes y pelo enrulado por la carga genética de la mujer donante, esa posibilidad aumentará o no de acuerdo a la regulación que hizo la madre a través de ese intercambio que sucede a nivel del endometrio, antes de la implantación del embrión.
Eva M. Deiros es la autora de Nadie dijo que fuera fácil (diario de una infértil). Ella sabía que tener hijos no iba a ser fácil; al menos no tan fácil como parece para la mayoría de las parejas. La regla le bajó muy tarde y desde bien jovencita tenía diagnosticado Síndrome del Ovario Poliquístico (SOP). Como consecuencia de esta patología, Eva sufría desequilibrios hormonales, su ovulación era muy irregular y su menstruación aparecía cuando quería. “No obstante, en ningún momento nadie me dijo que tendría que recurrir a la reproducción asistida”, rememora.
Por ese motivo, cuando en agosto de 2013 le plantearon que la reproducción asistida era su única opción de lograr un embarazo tras muchos meses intentándolo el mundo se le vino encima. “En cuanto llegué a casa cometí el error de buscar en Google y lloré amargamente porque al ver los porcentajes de éxito, las estadísticas… fui plenamente consciente, por primera vez, de que mi sueño a lo peor no podía ser. Hasta ese momento estaba convencida de que con un poco de ayuda lograría ser madre, pero en ese instante leí negro sobre blanco que hay gente que no lo logra”, relata.
A partir de ese momento, y animada por el hecho de que su reserva ovárica era muy alta, Eva se sumergió en una vorágine de pruebas, analíticas y ciclos de reproducción asistida de manera ininterrumpida. Es más, se trató en paralelo en la Seguridad Social y en una clínica privada, donde le sugirieron ir afecundación in vitro directamente, dado el fracaso de los intentos anteriores, basados en Omifin (un estimulador de la ovulación), relaciones sexuales programadas y cuatro inseminaciones artificiales, en una de las cuales tuvo un aborto.
“Enloquecí un poco”, admite Eva. “Perder un mes después de tantos fracasos me parecía una barbaridad. Tenía la sensación de que el tiempo volaba y de que los días que pasaban eran trenes que perdía. Por eso recurrí a todo lo que tenía a mi alcance”.
Aunque en la clínica de Barcelona tuvo la suerte de encontrar un equipo humano que “me hizo sentir querida y arropada”, Eva no pudo evitar llegar a fecundación in vitro “destrozada física y anímicamente. Solo quien lo pasa es consciente de lo que machacan 12 pinchazos por ciclo y 14 betaesperas, un periodo [el que transcurre entre el último paso del ciclo de reproducción asistida y la realización de la prueba de embarazo para ver si da positivo] que se hace especialmente duro”.
Después de tres años de ardua búsqueda y de lidiar con la angustia, Eva se quedó embarazada de dos preciosos mellizos (niño y niña) que han hecho que el camino haya merecido la pena.
Pero, al contrario de lo que sucede con otros pacientes que han necesitado recurrir a la reproducción asistida para tener hijos, Eva no hizo suyo el mantra “Colorín, colorado, este cuento se ha acabado”. Todo lo contrario. Eva ha reconvertido toda esa experiencia y la ha incorporado a su vida diaria. Ha escrito un libro al respecto de su infertilidad, otro sobre lactancia y ha incorporado a su trabajo (es abogada experta en nuevas tecnologías), la especialización en legislación y normativa referente a reproducción asistida.
El germen del libro Nadie dijo que fuera fácil (Diario de una infértil) fue un blog que le abrió su marido cuando llevaban un año en tratamiento. “No he querido editar mucho esta parte porque era un desahogo personal que creo que refleja la esencia de lo que es tu vida en reproducción asistida”, explica Eva que refiere cómo todo acaba girando en torno a este proceso.
“Todos te dicen que trates de desconectar, pero es imposible. Las relaciones sexuales acaban por ser una obligación que no asocias al placer, al amor o a la pareja, sino al objetivo de conseguir el embarazo. La vida social se restringe porque no puedes hacer ciertos planes. Hay que programar cada pinchazo, visitar la clínica cada pocos días, hacerte pruebas… sientes que tu vida se para mientras la de tu entorno avanza y marca una diferencia muy clara en cuanto a ocio, viajes, círculo de amigos, dinero…”, resume Eva sin rastro de reproche.
El libro, que finaliza con el alumbramiento de los pequeños, está siendo muy útil para otras mujeres que están pasando por lo mismo. “Hay momentos en que todo lo ves oscuro, te sientes culpable por no alcanzar eso que para otros resulta tan sencillo y te angustias mucho por si a pesar de todo no consigues tener a tu hijo”.
También está pensado para las parejas de las pacientes. “A nosotros, el proceso nos ha hecho mucho más fuertes como pareja, pero hay algunas que no lo superan. Mi marido siempre ha estado ahí ayudándome a levantarme en los peores momentos, pero es un proceso que a nivel emocional desgasta mucho a ambos”.
Finalmente, algunos especialistas del entorno de Eva que han leído el libro, consideran que es una herramienta muy válida para desarrollar algo fundamental en Medicina en general y en reproducción asistida en particular: la empatía con el paciente. “Yo no tengo queja ninguna en ese sentido porque me han tratado de fábula en todo momento, pero lamentablemente no siempre ocurre de esta manera”, relata Eva.
Gracias a libros como este, buena parte de la sociedad puede aprender que la infertilidad es una enfermedad que no está relacionada ni con la hombría, ni con la virilidad, ni con la femineidad ni con el instinto maternal. No eres ni menos hombre ni menos mujer por ser infértil y la infertilidad no es un estigma de la naturaleza que te invalida como padre o madre.
Nadie pasa por el proceso de reproducción asistida por capricho. Está demostrado que el diagnóstico de la infertilidad acarrea un nivel de estrés, angustia y estados depresivos similares a los que provoca el cáncer o la patología cardiaca grave. Además, los pacientes con problemas de fertilidad presentan un deterioro considerable de su calidad de vida, según ha podido acreditar nuestra psicóloga, Vicenta Giménez, en varios trabajos. Finalmente, se trata de un proceso casi siempre largo, muy complejo y con un coste económico considerable.
Por este motivo, no hay que banalizarla con actitudes y comentarios del tipo: “Tener hijos no es tan importante; tú lo que tienes que hacer es relajarte; yo me quedé a la primera; peor es una enfermedad, etcétera”. Aunque se hagan de manera inconsciente o con intención de ayudar, minan el ánimo de las personas que están en reproducción asistida.
Para acabar nuestra interesante conversación, le preguntamos a Eva qué es lo que debemos mejorar los especialistas que nos dedicamos a la reproducción asistida.
“Yo no tengo queja alguna porque siempre he sentido al equipo médico muy cercano y preocupado por mí. Gestos como que te llamen por tu nombre o que te cojan la mano en algunas pruebas te reconforta como no imaginas. Por eso me atrevo a pedir a los profesionales que cuiden esos detalles y que no traten a los pacientes como clientes. Sabemos que esto tiene un alto coste y estamos dispuestos a pagarlo, pero no queremos sentirnos como mercancía. A los centros me gustaría aconsejarles que, por ejemplo, no junten a pacientes infértiles con mujeres embarazadas en la misma sala de espera, que no llenen la clínica de fotos de bebés… porque cuando estás en esa situación y piensas que igual no lo conseguirás, todo se te viene abajo”, comenta Eva.
La Organización Mundial de la Salud ha añadido una nueva nomenclatura para denominar a las personas solteras que quieran tener hijos. De esta manera, se considerará la soltería como una forma de infertilidad y se facilita el acceso a procesos de fecundación.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconocerá a aquellos que no tengan pareja sexual como “infértiles”. A pesar de la controversia que esta nueva decisión pueda crear, se trata de una medida para facilitar la fecundación in vitro a los solteros, un paso hacia la igualdad de oportunidades. En la actualidad, solo las parejas que han sido referidas como infértiles tienen prioridad en los tratamientos in vitro. La mayoría de los sistemas sanitarios solo someten a este tipo de tratamientos a las personas que, por razones biológicas, no pueden tener hijos —y que tras doce meses intentándolo no lo logran—. Sin embargo, a partir de ahora, las personas que no tengan ningún problema médico pero no hayan podido encontrar una pareja para procrear también serán consideradas “infértiles” y podrán recurrir a la fecundación in vitro si desean tener descendencia.
Según explicaba David Adamson, miembro de la OMS y uno de los impulsores de este cambio, en el diario británico ‘The Telegraph’: “La definición de infertilidad está ahora escrita de modo que incluye los derechos de todos los individuos para tener una familia, incluyendo a hombres solteros, mujeres solteras, hombres gay y mujeres gay. Traza una línea para dejar claro que un individuo tiene el derecho de reproducirse tenga o no un compañero sexual. Es un cambio enorme”.
Expertos legales advierten de que esta nueva definición obligará a los países a realizar cambios legales.
Tipo de paciente
Mujeres legalmente casadas en España con una buena situación psíquica y física.
Como funciona
Después de un periodo de estimulación ovárica y mediante la aspiración folicular se obtienen los ovocitos de la mujer donante de la pareja, sincronizando el endometrio de la receptora simultáneamente. Este proceso se realiza bajo el seguimiento ecográfico del ginecólogo que determina el mejor momento, justo antes de la ovulación.
Se obtiene una muestra de semen del banco que sea compatible con el grupo sanguíneo y fenotipo de la receptora. Las muestras son obtenidas de donantes anónimos, que son hombres sanos sometidos a un estricto control clínico, cromosómico y psíquico garantizando que no porta ninguna enfermedad detectable según la ley de reproducción asistida vigente.
Se seleccionan uno a uno los espermatozoides activos y sin anomalías. Posteriormente son introducidos en cada óvulo a fecundar mediante una microinyección (ICSI). La inyección intracitoplasmática, se desarrolla en el laboratorio y posteriormente se realiza un seguimiento e incubación para comprobar que el óvulo es fecundado correctamente, formando los embriones evolutivos.
El embrión obtenido es transferido al útero de la mujer mediante un procedimiento en consulta, indoloro, sin precisar anestesia, tras el cual se recomienda un periodo de reposo. El embrión es introducido por el ginecólogo mediante una fina cánula que es guiada por una ecografía.
A partir de los 10-12 días de la transferencia del embrión se puede realizar la prueba en sangre para identificar la presencia de la subunidad Beta-HCG, confirmando el diagnóstico de embarazo.
Si existen óvulos extraidos que no ha sido necesario utilizarlos en el proceso pueden ser conservados, bajo vitrificación si así se desea. Este proceso mantiene los óvulos correctamente conservados en custodia.
Si existieran embriones no transferidos se pueden conservar o donar, bajo un estricto protocolo legal al que las clínicas estamos obligadas a cumplir. Su conservación se realiza mediante vitrificación en custodia.
