Un 10% de la población femenina mundial sufre endometriosis, una enfermedad mucho más común de lo que pensamos pero que muchas mujeres todavía viven en silencio
La endometriosis es mucho más común de lo que podemos llegar a imaginar. De hecho, aproximadamente el 10% de la población femenina mundial la sufre.
El Ministerio de Sanidad define la endometriosis como “la implantación y crecimiento benigno de tejido endometrial fuera del útero”, sobre todo en la cavidad pélvica (ovarios, trompas de Falopio, ligamentos uterinos, intestino…) aunque, en casos extremos, también puede extenderse a otras partes.
Calificada como una enfermedad crónica, puede provocar dismenorrea (dolor durante los días de menstruación), dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales), infertilidad (que puede afectar al 30-40% de las mujeres con endometriosis) y dolor pélvico crónico. Otros síntomas no ginecológicos son dolor abdominal o de espalda, dolor al orinar o defecar, o hemorragias.
Es importante conocer la endometriosis porque, a pesar de ser tan habitual, aún hoy en día es una enfermedad que muchas veces se vive en silencio. Entre otras cosas, porque muchas mujeres no saben que la padecen porque se ha normalizado el dolor de la menstruación. “Sufrir no es el destino de la mujer, aunque nos hayan criado con este pensamiento”, declaraba en 2011 Susan Sarandon durante el baile de la Endometriosis Foundation of America. Y añadía: “no está bien perder parte de tu vida por culpa del dolor y el sangrado excesivo. No está bien tener que estar en cama 2 o 3 días al mes. No está bien sentir dolor durante el sexo”.
Mayor visibilidad
Al igual que la actriz, de un tiempo a esta parte han sido varias las celebrities que han compartido públicamente su experiencia y lucha contra la endometriosis. Un hecho que ha contribuido a dar visibilidad a esta dolencia tan extendida.
La última en hacerlo ha sido Lena Dunham, quien acaba de someterse a una histerectomía. Y lo ha compartido públicamente escribiendo un artículo en Vogue para dar a conocer la dolencia y, además, demostrar a las mujeres que sufren endometriosis que no están solas.
Ya hace unos años, la protagonista de Girls publicó en su web Lenny Letter una detallada declaración sobre cómo es su vida desde que, cuando era adolescente, descubrió que padece endometriosis.
La nueva heroína de Star Wars, Daisy Ridley, en 2016 también compartió con quién quisiera leerlo su experiencia con la enfermedad, que ocho años después de una laparoscopia y muchas visitas al médico, le trajo dolores de nuevo.
La actriz Whoopy Goldberg hace ya más de 30 años que sabe que padece endometriosis y se ha mostrado en varias ocasiones sorprendida por la falta de conocimiento que hay de la enfermedad. En el discurso que en 2009 pronunció en el baile anual de la Endometriosis Foundation of America, afirmó que nunca hubiera pensado que haya tantas mujeres que no lo saben. Y es que aunque hay síntomas, como los que hemos comentado anteriormente, también es cierto que en el 15-30% de los casos la endometriosis es asintomática.
Causas desconocidas
Actualmente se desconocen las causas que provocan la endometriosis. Se barajan diferentes hipótesis que van desde problemas en el sistema inmunológico a causas ambientales o genéticas. La medicina no ha conseguido prevenirla ni erradicarla, pero sí permite facilitar la vida a las personas que la sufren aplacando sus dolores.
Por ello, nos quedamos con las palabras de Susan Sarandon: “Sufrir no debería definirte como mujer”.
Un embarazo ectópico o extrauterino puede poner en riesgo la salud de la madre y por eso es de vital importancia interrumpirlo (si no se produce un aborto natural que es lo más normal en estos casos). Este tipo de embarazo se produce cuando el óvulofecundado no consigue alcanzar el útero para poder desarrollarse dentro y comienza a hacerlo en otra parte del cuerpo.
El más común es el embarazo tubárico, el que se produce en las trompas de Falopio. Si no se interrumpe, puede provocar una rotura en las trompas con la consecuente hemorragia interna, poniendo en peligro la salud de la madre y su fertilidad.
En algunos casos, la mujer puede continuar buscando el embarazo sin ningún problema pero, existen otros casos en los que es de vital importancia extirpar todo el órgano reproductor femenino para evitar males mayores.
Esto es lo que le pasó a la bloguera de viajes Olive Cooke, la cual se ha atrevido a contar su historia a través de Instagram con el fin de ayudar a otras mujeres que estén pasando por lo mismo que pasó ella en un momento de su vida. Aunque nos tiene acostumbrados a fotografías dignas de cualquier blog de viajes, hace unos días compartió algunas de su vida privada junto a un texto que ya ha hecho reflexionar a todo internet. En las mismas se la puede ver en el hospital, con una gran venda en el vientre fruto de la operación de emergencia a la que tuvo que ser sometida en México después de que le dieran media hora de vida debido a un embarazo ectópico.
Su embarazo fue uno de los casos en los que se llegó a romper la trompa y provocó en Olive varios coágulos de sangre que tuvieron que extirpar, además de sus trompas de Falopio, para poder salvar su vida, tal y como ella misma comenta en el post.
Con su publicación no pretende que la gente conozca su historia, sino ayudar a las mujeres que están pasando por lo mismo que ella. “Cuando salí de la cirugía me sentí muy sola y pensé que nadie entendería lo frágil que me sentía. Con la ayuda de mis amigos y familiares, me levanté, cuando pensaba que sería más fácil colapsar en un montón de miedo y ansiedad”. Además, comenta que esta experiencia cambió su vida por completo a mejor y que le hizo valorar mucho más lo que tiene en la vida, así como todo lo que se ama a sí misma y a los que la rodean.
“¡Un día para celebrar y darnos apoyo unos a otros! El año pasado tuve un embarazo ectópico, me dieron media hora de vida. Me sometieron a una cirugía de emergencia en México para extirparme la trompa de Falopio y los coágulos de sangre. Saliendo de la cirugía me sentí tan sola, que pensé que la vida no sería la misma y que nadie entendería todo lo frágil que me sentía. Pero, una y otra vez, con la ayuda de mis hermosos amigos y mis familiares, cuando pensaba que lo más fácil sería colapsar entre tanto miedo y ansiedad, me levanté. Esta experiencia cambió mi vida tanto y a mejor que que me mostró todo lo que valoro y lo mucho que me amo a mí y a los que me rodean. Todavía estoy procesando lo que sucedió y, en ocasiones, la cosas siguen siendo difíciles, pero ahora quiero compartir y ayudar ya que muchas personas me ayudaron a mí. Para alguien que esté pasando por algo similar, que sepa que tiene fuerza y que no está sola. Esto nos hace amarnos y apoyarnos, así como amar a nuestro cuerpo, con cicatrices y todo. A medida que vaya mejorando, prometo que crearé conciencia y amor en la salud y en la confianza de las mujeres. ¡Feliz Día Internacional de la Mujer!”.
La maternidad deseada, ansiada y esperada es todo un evento para una mujer. ¿Por qué? porque llena su mundo de color, enciende chispas, y porque, en resumen, le permite explorar lo mejor de sí y darlo al mundo. En este sentido, la maternidad se convierte en un elemento potenciador además de una fortaleza.
A pesar de ello, no todas las mujeres experimentan la maternidad de la misma manera. En algunos casos, la diferencia es más evidente y abrupta que en otras. Aún así el deseo de la mayoría de las mujeres es lograr una gestación sana que pueda llegar a su culmen exitosamente.
Pero hay algo que debemos tener en cuenta: aunque nuestro deseo sea llevar un embarazo normal, no podemos controlarlo todo. Cuando los misteriosos designios del destino intervienen en nuestras vidas, muchas veces pueden sorprendernos con una maternidad distinta a la que imaginábamos.
A veces la vida nos puede llegar a sorprender con una maternidad distinta, independientemente de nuestros deseos.
¿De qué se trata este tipo de maternidad?
”Maternidad diferente”, ”bebé estrella” y ”bebé arcoíris”. Estos conceptos son relativamente nuevos en la sociedad, por tanto, es perfectamente comprensible que no los reconozcamos a la primera. Para ayudarte a identificarlos, a continuación vamos a brindarte algunas pistas esclarecedoras al respecto.
La maternidad diferente se trata de aquella que no sigue los caminos convencionales y que no coincide con nuestros deseos. En otras palabras, es aquella maternidad que llega a nuestras vidas de la forma en que menos lo esperábamos. Ahora, dentro de este tipo de maternidad, se encuentran los que se conocen como bebés ”estrella” y/o ”arcoíris”.
Los conceptos
En primer lugar, un bebé estrella es aquel que logró vivir en el vientre materno, pero que nunca llega a este mundo debido a complicaciones que, a menudo, escapan de nuestras manos. Esta bebé ha sentido el cariño de sus padres y los ha llenado de ilusión pero se fue antes de lo previsto, como una estrella fugaz.
Afrontar las circunstancias del bebé estrella es complicado. El bebé fallecido durante el periodo gestacional, implica que la maternidad de un vuelco drástico y es inevitable que el duelo se instale en nuestra vida. La ilusión se opaca, parece desvanecerse y el mundo pierde ese brillo especial que nos habíamos acostumbrado a encontrar en él. Con ello, la depresión nos asalta.
El bebé que partió antes de lo esperado, forma parte de nosotros y de la familia. A pesar de su partida, su recuerdo se valora y se le ama, aún en la distancia del tiempo y el espacio. Su recuerdo puede ser agridulce al principio, pero luego, cuando el dolor se atenúa, podemos aprender a sentirlo más dulce que amargo.
Cuando logramos continuar, seguir adelante y superar el dolor, estamos aptos para volvernos a ilusionar con la maternidad.
En este nuevo embarazo, post-duelo, es cuando llega a nuestras vidas el bebé arcoíris. Este bebé es aquel que nace tras aquella estrella fugaz y que viene cargado de luz y color para iluminar nuestras vidas y devolvernos la alegría de vivir ilusionados con ese brillo especial que tiene el mundo cuando experimentamos la maternidad.
La estrella fugaz
La estrella es un cuerpo físico que podemos apreciar en el cielo. La estrella, es un fenómeno natural, real, aunque distante. Sin embargo, no por eso deja de ser hermoso ni mágico. Lo mismo pasa con ese bebé que esperábamos. No llega directamente a nuestras manos, pero toca nuestras vidas con su estela. Su dulzura permanece en lo celestial.
Esta pérdida es irreparable, se puede decir que las madres nunca se recuperan del todo de ella, pero de alguna manera se aprende a vivir con esto y sí es posible salir adelante. Afortunadamente, si hay algo que brinda la maternidad (sea del tipo que sea) es la capacidad infinita de amar una y otra vez.
La experiencia de haber tenido un bebé estrella, es un primer contacto con la maternidad que nos enseña a amar y esto, no se puede olvidar. Esa pequeña vida que creció dentro de nuestro vientre, nos hizo mamás.
La lluvia se va, tarde o temprano, y el sol vuelve a salir. La vida se abre camino y en sus giros, vuelve a sonreírnos con una nueva maternidad y con un embarazo que se cumple tal y como lo deseábamos (incluso a pesar de nuestros temores), con lo cual llega a nuestras vidas un precioso bebé arcoíris.
¡Nace el bebé arcoíris!
No todo es bueno en la llegada del arcoíris, porque el primer requisito para que aparezca, es que haya habido tormenta. Si tomamos en cuenta que esta tormenta se refiere al dolor de los padres por una pérdida, nos encontramos con un contexto difícil para el nacimiento de esta criatura.
Haciéndole honor a su nombre, el bebé arcoíris llena de luz y color el cielo otra vez. Aparece como ese rayo de esperanza e inspiración que tanto necesitábamos y que estamos listos para abrazar y disfrutar al 100%.
El bebé arcoíris nace tras la adversidad, pues sus padres han conocido un duelo que les hace sentir miedo por el nuevo proceso de gestación (y alumbramiento). Esta condición provoca que la maternidad sea diferente, que se exagere en los cuidados y que los padres sean cautos a cada paso. Pero este arcoíris se despliega con fuerza en nuestras vidas dispuesto a redimir nuestro dolor.
A pesar del temor y el duelo del bebé estrella. La esperanza aparece finalmente en todo su esplendor. La Luz se rompe en miles de colores y nos devuelve el calor y la alegría. Mejor dicho, nos brinda una nueva alegría, una maternidad renovada, radiante, de nuevas posibilidades y sonrisas.
Si ves que sangras un poco días antes de que te deba venir la regla, es normal que te preguntes si se trata del manchado por implantación. Este ligero sangrado es considerado uno de los síntomas tempranos del embarazo. Se da durante la ventana de implantación (6-12 días después de ovular), y dicen que aparece cuando el óvulo se implanta en la pared uterina. Pero visto que manchar durante la fase lútea es tan común hasta cuando la mujer no está embarazada, ¿cómo puedes diferenciar entre el manchado de una fase lútea normal y el verdadero síntoma de implantación? La realidad es que no puedes, y además, es posible que todo el concepto del sangrado por implantación sea un mito.
¿Qué provoca el manchado durante la fase lútea?
Manchar durante la fase lútea es algo normal en algunos ciclos menstruales. Hay mujeres que manchan todos los ciclos y otras que solo lo hacen rara vez. Normalmente, este viene provocado por el aumento de estrógeno que hay a mitad de la fase lútea, que hace que haya una pequeña caída del nivel de progesterona.
En sí mismo, manchar en la fase lútea no tiene ningún significado concluyente. Puede darse cuando los niveles de progesterona son muy bajos, pero también cuando son perfectamente normales. Puede darse cuando estás embarazada y también cuando no.
Puedes manchar también al principio del embarazo, antes de que te des cuenta siquiera de que tienes un retraso. Según un estudio, el nueve por ciento de las mujeres manchan al principio del embarazo, muy pronto, en los días en los que les iba a llegar la regla. Este manchado solía ser lo suficientemente suave como para no confundirlo con la regla. También solía no ocurrir el día de la implantación2.
¿El manchado es síntoma de embarazo?
Llamarlo sangrado por implantación es un poco un “ahora que lo pienso, seguro que era por eso”. Si se mancha en un ciclo sin embarazo, lo llamaríamos simplemente manchado. Pero si se mancha en un ciclo con embarazo, lo llamamos sangrado por implantación.
Dada la alta incidencia de manchado tanto en ciclos con como sin embarazo, es casi imposible determinar si el manchado tiene algo que ver con la implantación. Y hay una buena razón para pensar que no.
¿Cuál? Pues que, para empezar, se mancha con más frecuencia en los ciclos en los que la mujer no está embarazada. Y cuando lo piensas, tiene mucho sentido. Se suele manchar por una caída en los niveles de progesterona (porque la progesterona es la hormona que ayuda a mantener el revestimiento uterino). Si el óvulo se ha implantado con éxito, la secreción de hCG ayudaría a asegurarse de que no cayeran los niveles de progesterona. El estudio que mencionamos arriba “no halló la manera de apoyar la hipótesis de que la implantación puede producir sangrado vaginal”3.
“La edad es el factor que más influye en la fertilidad”
Una mujer es fértil desde su primera menstruación y hasta el inicio de la menopausia. En números más concretos, podemos decir que la edad fértil de la mujer oscila entre los 14 años y hasta los 45, es decir, unos 30 años. Y aunque entre los 14 y los 45 años cualquier mujer puede quedarse embarazada, existen algunos períodos destacables donde la mujer tiene más posibilidades de concebir. Hoy vamos a diferenciar cada uno de éstos períodos y destacar las posibilidades y las complicaciones que puede tener buscar un embarazo en cada etapa.
1. Fertilidad temprana
Cuando a una chica le llega su primera menstruación, se puede decir que ya ha empezado a ovular y por tanto, puede llegar a quedarse embarazada. En esta etapa, una mujer tiene aproximadamente un 25% de posibilidades de quedarse embarazada durante el primer mes de intentarlo. Aun así, no es recomendable tener un hijo a una edad tan temprana, debido a que el cuerpo aún tiene que adaptarse a los cambios y no es suficientemente fuerte para aguantar de forma óptima un embarazo.
2. La edad más fértil
La mejor edad para quedar embarazada es entre los 21 y los 29 años. Para ser más concretos, la edad más fértil de una mujer se sitúa entre los 21 y los 27 años, cuando aún sigue con un 25% de posibilidades de concebir al primer mes de intentarlo. Aunque a partir de los 27 aproximadamente, las posibilidades de embarazo empiezan a verse reducidas, entre los 21 y los 29 años se considera como la mejor época para quedar embarazada, ya que es el período más fértil de una mujer y además, su cuerpo está física y psíquicamente preparado para someterse a un embarazo.
3. Fertilidad reducida sin complicaciones
A partir de los 30 años la fertilidad de la mujer empieza a verse reducida de forma gradual, y ese descenso se acentúa aún más a partir de los 35. A partir de los 30 años, a una mujer le puede llevar más tiempo lograr el embarazo, aunque las probabilidades de concebir siguen siendo buenas y no existe ningún riesgo significativo en el embarazo. Entre los 30 y los 35, una mujer tiene un 20% de posibilidades de quedar embarazada en el primer mes de intentarlo. A partir de los 35 años, las posibilidades de embarazo se ven reducidas significativamente, llegando a los 40 años con sólo un 5% de posibilidades de concebir.
4. Fertilidad tardía y descenso de la fertilidad
A partir de los 40 años una mujer sigue teniendo posibilidades de ser madre, aunque estas pueden verse muy reducidas. La menopausia suele llegar a los 50 años, aún así, la mayoría de mujeres suelen ser incapaces de concebir de forma natural a partir de los 45 años, cuando sólo tienen un 1% de posibilidades de quedar embarazadas durante el primer mes de intentarlo. Por supuesto sigue siendo posible quedar embarazada, más aún con la ayuda de los tratamientos de fertilidad, aunque se debe tener mucho cuidado durante el embarazo ya que este puede traer complicaciones debido a que el cuerpo, con 40 años, no está tan fuerte para aguantar un embarazo como a los 20.
Tratamientos en clínicas de fertilidad, edad y embarazo
Con los tratamientos de fertilidad una mujer tiene más posibilidades de quedar embarazada. Aún así, de la misma forma que en una concepción natural, el éxito de un tratamiento de fertilidad va ligada a la edad de la mujer. Desde EasyFIV recomendamos a todas las mujeres o parejas que quieran quedarse embarazadas, acudir a nuestras clínicas de fertilidad en una primera cita totalmente gratis. Allí estudiaremos vuestro estado de fertilidad, conoceréis las posibilidades de embarazo y os recomendaremos la solución o el tratamiento más adecuado para vuestro caso en concreto.
Nuestra misión en EasyFIV es ayudaros a conocer mejor vuestra fertilidad y las posibilidades de concebir, así que recuerda que puedes solicitar tu primera visita gratis y sin compromiso aquí, nosotros estaremos encantados de ayudarte a cumplir tu sueño.
Cuando una clínica de reproducción asistida habla de tipos de embriones, se refiere a su calidad o, dicho de otra forma, a la probabilidad de que el embrión se implante. En casi la totalidad de los más de 200 centros de reproducción asistida de España, se utiliza una clasificación embrionaria creada por la sociedad científica ASEBIR (Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción). Esta clasificación asigna una categoría que va desde la letra “A” hasta la recientemente añadida letra “D”.
A continuación, te explicamos en qué se basa esta clasificación para determinar la calidad de los embriones y cuáles son los requisitos de un embrión de tipo A.
¿Qué criterios influyen en la calidad embrionaria?
Para realizar la clasificación embrionaria de ASEBIR, se utilizaron los datos disponibles de un estudio multicéntrico en el que se evaluaron los embriones que se implantaron y los que no. Se observó la morfología embrionaria y el ritmo de división de los embriones “buenos”, los que se implantaron, y de los “no tan buenos”, que no se implantaron. Además, se analizaron otros aspectos morfológicos de los embriones para ver si influían en la implantación.
Como resultado, estas son algunas de las características que se examinan a la hora de determinar la calidad embrionaria en la mayoría de los centros de reproducción asistida en nuestro país:
- Número de células y ritmo de división. En el día 1 y el día 5 de cultivo embrionario vamos observando el número de células y cómo este número de células va cambiando cada día.
- Porcentaje y tipo de fragmentación celular. La presencia de fragmentos celulares es común en los embriones humanos. Si este porcentaje de fragmentos celulares no supera el 20% del volumen del embrión, la implantación no se ve afectada. No solo se tiene en cuenta el porcentaje, sino también el tamaño de estos fragmentos y su distribución.
- Desigualdad en el tamaño de los blastómeros, o células del embrión. Cuando el zigoto empieza a dividirse, sus células no siempre se dividen de forma totalmente simétrica, a veces se muestran divisiones desiguales. La desigualdad en los tamaños celulares se relaciona con una disminución en la capacidad implantatoria.
- Visualización de núcleos y grado de multinucleación. La presencia de dos o más núcleos en un mismo blastómero tiene correlación directa con anomalías cromosómicas embrionarias, aunque se han descrito nacimientos de niños sanos procedentes de embriones con blastómeros multinucleados.
- Zonas citoplasmáticas. La presencia de zonas translúcidas con ausencia de citoplasma en las células embrionarias se correlaciona con degeneración celular.
- Presencia de vacuolas. Aunque, la presencia de estos sacos de fluidos intracelulares se asocia con una disminución de la viabilidad, las vacuolas pequeñas no comprometen la tasa de implantación.
- Zona pelúcida o cubierta del embrión. El hecho que esta capa sea más gruesa de lo normal se correlaciona con una baja tasa de implantación.
Estos criterios pueden influir en el porcentaje de embriones que llegan al estado de blastocisto (fase avanzada del embrión) y en el porcentaje de éxito de la Fecundación in Vitro.
Así es un embrión de tipo A
Según todos los aspectos analizados en la clasificación propuesta por la sociedad científica ASEBIR, un embrión tipo A en día tres de cultivo sería aquel que tenga 7 o 8 células, sin multinucleación, con un porcentaje de fragmentación menor o igual al 10%, sin vacuolas, con la zona pelúcida normal y con células simétricas según su estadio celular.
Pero ¿qué significa todo esto en la práctica? Un embrión de buena calidad es sinónimo de un mayor porcentaje de éxito de la implantación y, consecuentemente más probabilidades de embarazo.
No obstante, hay que recordar que no solo la calidad del embrión es importante para el buen resultado del embarazo. El estado de salud del endometrio, la salud de la madre y su edad, y las causas de la infertilidad, también influyen. Por eso, una excelente calidad de los embriones no siempre es garantía de embarazo. En cambio, en algunos casos hasta con embriones de tipo D es posible llevar a cabo una implantación con éxito.
Para conocer mayores detalles acerca de esta técnica, puedes ponerte en contacto con nosotros. Estamos a tu disposición para aclarar cualquier duda.
