Mañana muchas madres recibirán un corazón de cartulina torpemente recortado para colgar en el coche, unas flores compradas con la exigua paga de los domingos o el beso furtivo y vergonzante de unos labios con bigotillo en ciernes. El Corte Inglés y las películas de Disney dicen que las madres son esas señoras estupendas y eternamente jóvenes, siempre sonrientes, que quedan fenomenal al lado de unos niños perfectos en hogares de revista donde los problemas ni están ni se les espera. ¿Es eso ser madre? ¿Parir hijos sanos y preciosos? ¿Cuidarlos desde pequeños? ¿Estar ahí las 24 horas para hacerles tartas y curarles las rodillas?¿Verlos crecer hasta que son personas autónomas? No siempre. Hemos reunido cuatro historias que no son cuentos de hadas: historias de mujeres reales que se han peleado con el mundo para tener hijos o que luchan a brazo partido por criaturas que nunca saldrán en un anuncio. Estas cuatro madres nos golpean con su relato de un amor incondicional que no responde a los estereotipos. Porque la vida se sale de los moldes y madres hay más de una.
Elena Álvarez, madre de Lucía (12 años), con síndrome de Angelman
«Suena terrible, pero espero que muera antes que yo»
Elena Álvarez (San Sebastián, 1967) es una de esas personas que iluminan la habitación en la que están y la vida de quienes tienen cerca. No pasa desapercibida porque es altísima, habla con todo el mundo y tiene la lágrima tan fácil como la risa. Estudió Derecho en San Sebastián, Florencia y Madrid, donde se instaló, se casó con Helmut, un abogado alemán, y hace 16 años dejó su puesto de profesora ayudante de Derecho Internacional en la Complutense para criar a su primer hijo. A los 15 meses llegó la segunda. Y 3 años después, la tercera. Esta era diferente. Aquel bebé pálido, rubio y de ojos azules no compartía los rasgos de los mayores –morenos como su madre, de mirada color miel como su padre– ni seguía sus pasos. El mazazo llegó envuelto en un nombre irónicamente poético: síndrome de Angelman. Esta afectación genética rara es el motivo de que Lucía tenga un retraso mental y motor severo. No habla ni camina. Y así será siempre.
«Todas tus expectativas se caen. Tienes miedo de cómo va a ser la niña y del futuro que le espera», recuerda. ‘Luli’ resultó ser un ángel y Elena, una especie de superheroína. Los primeros años fueron durísimos: la pequeña apenas comía ni dormía y sufría crisis epilépticas que obligaron a ponerle casco unos meses, «para que no se desnucara».
Aunque le costó tomar la decisión de escolarizarla a los 6 años en un centro de educación especial, porque estaba a menudo enferma, resultó un acierto. «No es receptiva a muchas cosas, pero le encanta el colegio. Le gustan los paseos y jugar con la hierba», explica Elena. Como muchos niños conAngelman, Lucía siempre sonríe. Parece feliz. «Cuando no está bien, protesta. Hay que interpretar lo que le pasa: no sabes si tiene un dolor de muelas o una peritonitis. Es alegre, tranquila y muy amorosa. Le encanta que la abracen y podría quedarse así horas».
Como cuidadora de una gran dependiente, la familia recibe 450 euros al mes, insuficientes para cubrir los múltiples gastos extra que provoca una discapacidad. Elena no puede ni imaginársela en un hogar mileurista. Se queja de la infradotación de los colegios y de las barreras arquitectónicas.
Ahora esta madrileña adoptiva tiene dos adolescentes, un chaval de 7 años –se animó con el cuarto– y un «bebé eterno». No renuncia a estar al día de lo que pasa en el mundo, escaparse a un concierto, salir de cervezas o hacer trechos del Camino de Santiago. Pero la idea de volver a la Universidad tras criar a sus hijos la desechó hace tiempo: Lucía exige una vigilancia constante –gatea por toda la casa y puede causar un desastre en menos de un minuto– y a una persona que conozca muy bien sus necesidades. Elena no quiere que sus hermanos carguen con esa responsabilidad. «Me preocupa qué pasará si no estoy. Suena terrible, pero espero que ella muera antes que yo», admite.
Ainara Hernández, madre por gestación subrogada de Maren (1 año)
«En el parto lloramos las dos, pero la sangre era suya»
Ainara Hernández (Vitoria, 1978) un médico le dijo hace dos años que, a causa de su cardiopatía congénita, nunca podría ser madre. Se equivocaba: ahí está Maren, una niña preciosa de 15 meses, para demostrarlo.
Ella y su marido se plantearon la adopción, pero la desecharon enseguida. Querían tener un hijo de los dos, genéticamente suyo, y la gestación subrogada –ilegal en España pero admitida en otros países– se lo permitía. Eligieron Ucrania porque su legislación se ajustaba a su situación: pareja heterosexual y contraindicación médica del embarazo.
La pareja volvió de Ucrania con su bebé y un certificado de nacimiento en cirílico que los reconocía como padres. Pero aquí Ainara no era ‘nada’ de su hija. «La ley española es discriminatoria con las mujeres», lamenta esta profesora de educación especial. Para que un hombre sea padre basta su palabra –por ejemplo, al inscribir a un recién nacido en el registro– o una prueba de ADN; las mujeres tienen que parir. Tras meses de papeleo, hace poco Ainara pudo adoptar a su hija. Ahora exige ante la Justicia su derecho a la prestación de la baja maternal.
La pareja forma parte de la asociación Son Nuestros Hijos, que reclama la regulación de la gestación subrogada en España. «No quiero que esto sea una explotación para la mujer. Pero sí una ley para que las mujeres que quieran hacerlo puedan», asegura.
La vitoriana prefiere no decir cuánto dinero recibió la gestante por los gastos, riesgos y molestias del embarazo. «Cuando voy a tomar café a casa de una amiga llevo las pastas. Imagínate esto», afirma Ainara, que solo tiene palabras de agradecimiento para la mujer que llevó en el vientre a su bebé durante nueve meses. «En la sala de partos, las lágrimas eran de las dos, pero tengo muy claro de quién era la sangre». Por eso le espanta la expresión ‘vientre de alquiler’. «Yo no necesitaba un vientre; necesitaba una mujer entera, una mujer sensible que mimase a Maren, que le cantase, que le hablase… Lo que yo no podía hacer. Cada vez que veo a mi hija, la veo a ella», explica. La joven ucraniana está al día de los progresos de la pequeña, que aprende a andar y a comer sola y ha «redecorado» las paredes de la cocina con su cucharita. «Fuimos a Ucrania a por un hijo y ampliamos la familia en dos personas». Algún día quieren viajar al país del Este para que la niña conozca a la mujer que convirtió el sueño en realidad. «En casa celebramos el cumpleaños de Maren, el de la gestante, el cambio de apellidos, la fecha de la adopción… También habrá que celebrar el Día de la Madre», admite.
Sara García, madre de Leo (1 año), emprendedora
«No quería perderme nada. Ahora soy más productiva»
Sara García (Granada, 1982) se ha diseñado una vida a su medida y la de su hijo Leo, de 16 meses. Se formó en Londres y creó en Madrid junto a su hermana, ingeniera de Telecomunicaciones, una pequeña empresa de diseño web y desarrollo multimedia. La vida le dio un vuelco cuando se quedó embarazada y decidió volver a la ciudad de la Alhambra para formar una familia sin abandonar su proyecto profesional. Su idea de la maternidad no pasaba por separarse del bebé ocho horas diarias. «No quería perderme nada. Pero en casa con un bebé me costaba sacar adelante el trabajo», reconoce.
Hace cuatro meses descubrió el ‘coworking’ CoFamily, un modelo de espacio de trabajo compartido ‘children friendly’ que empieza a aparecer en todo el mundo como alternativa a la crianza en casa y a las guarderías. «Me ha cambiado la vida», admite la joven granadina.
Sara se levanta a las 6.30 de la mañana con su pareja y se sienta frente al ordenador. Leo hace su despertar natural y madre e hijo desayunan, juegan un rato y se preparan para ir al tajo; ella, caminando y él, en la mochila. Pero el lugar donde esta mamá se gana la vida no tiene nada que ver con una oficina al uso. Hay un parking de sillitas en la entrada. El local, decorado en madera y con flores, dispone de mesas redondas con conexión eléctrica, wifi, impresora y una sala para recibir a clientes o socios. También hay un sofá para desconectar, café y galletas.
menores españoles sufren discapacidad física, mental, intelectual o sensorial a largo plazo, según un informe de Unicef. La agencia de Naciones Unidas afirma que la crisis económica y los recortes en sanidad, educación y dependencia perjudican «claramente y de forma muy importante» los derechos de estos niños.
Lo especial de este ‘coworking’ es que, en un espacio propio, media docena de niños de hasta 3 años juegan entre sí o con su educadora. «En una guardería hay horarios; te dicen que el niño está bien, pero no le ves. Aquí lo tengo al lado y lo atiendo si me necesita», explica Sara, que aún amamanta al pequeño. El servicio cuesta entre 160 y 230 euros al mes, tres o cinco días por semana. «Cuando trabajo, lo hago con ganas, porque no estoy pensando en cómo estará mi hijo. Ser madre te vuelve muy productiva».
La diseñadora también valora el aspecto social: «Me permite salir de casa y relacionarme con gente muy interesante. Y a Leo, estar con otros niños».
Arantza González, madre de acogida de Yaiza (17 años), Irati (15) y María (1)
«A su madre biológica la llaman ‘mamá’; a mí, ‘ama’»
Arantza González (Bilbao, 1974) y su marido llevan juntos toda la vida y no han descartado ser padres biológicos, pero en su casa viven dos adolescentes y un bebé, y ninguna es suya. Los dos tenían experiencia con críos –ella, como educadora social y él, como monitor de tiempo libre– y antecedentes de acogimiento informal en la familia. Varios veranos abrieron su casa de Santander a chavales saharauis. Hacer el curso de idoneidad y ofrecerse como familia de acogida a los servicios sociales fue un paso natural.
Hace 13 años llegó a sus vidas Yaiza, una pequeña de 4 años a la que acogieron de forma temporal porque su madre no podía ocuparse de ella. La situación cambió y el acogimiento se convirtió en permanente. Más tarde se sumó a la familia su sobrina Irati. Por circunstancias de la vida, la hermana de Arantza tenía problemas para hacerse cargo de ella y consideró que estaría mejor con un familiar. La pequeña María aterrizó de urgencia a finales de 2016. Solo tiene 15 meses. «Con la chiquitina nos estamos preparando para el momento en que tenga que marcharse. Lo pasaremos mal, pero lo mejor para ella es estar con su familia», argumenta.
¿Es distinto ser madre de acogida? «Creo que actuaría igual con mis hijas biológicas. También chillo y castigo. El amor es poner normas y límites», resalta. Hay que cuidar su relación con las familias biológicas y hay más complicaciones burocráticas, porque el tutor de un menor acogido es la administración. «Me faltan horas en el día, pero eso se lo oigo decir a todas las madres del mundo», resume. El apoyo de su entorno y de la Asociación de Familias Acogedoras es clave. «Siempre hay alguien que ha pasado por lo mismo», explica.
SARA GARCÍA, ARANTZA GONZÁLEZ Y AINARA HERNÁNDEZ
«Hay gente que te pone en un pedestal o te mira raro, pero no hace falta ser especial para ser familia acogedora –asegura–. Es verdad que muchos vienen con problemas, maltratados o no bien cuidados, pero para eso está el apoyo de los profesionales».
Las propias niñas han ido creándose su espacio: «Si no soy tu hija, ¿qué soy?», le preguntó hace años Yaiza. Ahora, Arantza es su ‘ama’ y su madre biológica, ‘mamá’. «El Día de la Madre nos felicita a las dos y nosotras nos felicitamos mutuamente: somos dos madres de una misma hija».
Menos volumen de esperma tiene el semen del hombre, entre los 30 y los 50 años
“El reloj biológico no se detiene” es una frase que comúnmente se asocia con la mujer. Sin embargo, el de los hombres tampoco se frena ante el paso del tiempo y la fertilidad masculina también se ve afectada por la edad.
Y es que a pesar de que el hombre produce esperma durante toda su vida, un nuevo estudio reveló que la fertilidad masculina va disminuyendo con el paso de los años. El esperma de los hombres mayores batalla más en fecundar e inclusive –aunque haya fecundación– puede aumentar el riesgo de que haya un aborto natural.
Así lo determinaron expertos del Beth Israel Deaconess Medical Center y la Harvard Medical School, quienes indicaron que el esperma no solo pierde movilidad y fuerza con el paso de la edad del hombre, ya que a medida que envejece también aumenta el daño que puede haber en el ADN, incrementando la probabilidad de que el niño desarrolle autismo o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
“Mientras los óvulos de las mujeres disminuyen en número y viabilidad, la calidad del esperma también parece disminuir con la edad. Básicamente es una advertencia de que ambos sexos necesitan prestar atención a sus relojes biológicos”, señaló Barbara Ellen de The Guardian.
De hecho, Ellen agregó que son los hombres los que deberían prestar más atención, particularmente aquellos que creen erróneamente que su fertilidad no tiene límite de tiempo y que, incluso cuando son de mediana edad, tienen la opción de tener hijos porque están con mujeres más jóvenes y fértiles”.
De acuerdo a la revista científica Fertility and Sterility, el volumen del esperma sí se ve deteriorado con la edad, pues entre los 30 y los 50 años éste puede disminuir hasta en un 30 por ciento. Esto aunado a que el esperma nada un 37 por ciento más lento y tiene cinco veces más posibilidades de malograrse.
Un estudio publicado en ‘Plos One’ ha encontrado que un miembro poco conocido de la familia de los herpesvirus humanos llamado HHV-6A infecta el revestimiento del útero en el 43 por ciento de las mujeres con infertilidad inexplicada, pero no se puede detectar en el de las mujeres fértiles, según informa Europa Press.
El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Ferrara, Italia, también revela que la infección se ve agravada por la hormona estradiol, que fluctúa con el ciclo menstrual. Niveles altos de esta hormona pueden provocar una infección activa localizada en el útero, sin síntomas notorios o evidencia del virus en el torrente sanguíneo.
Los autores también hallaron altos niveles de estradiol y niveles de citoquinas anormales en las mujeres infértiles con infecciones de HHV-6 en comparación con los controles sanos o mujeres infértiles que no estaban infectadas. Las citoquinas son pequeñas proteínas de señalización que facilitan las interacciones entre las células y juegan un papel importante en la creación de un ambiente que permita la implantación exitosa del óvulo fecundado y el desarrollo del feto durante el embarazo posterior.
La infertilidad afecta a aproximadamente el 6 por ciento de las mujeres de 15 a 44 años de edad o 1,5 millones de mujeres en Estados Unidos, según datos de los Centros para el Control de la Enfermedad y la Prevención. Aproximadamente, el 25 por ciento de los casos de infertilidad femenina son inexplicables, dejando a las mujeres con pocas opciones que no sean caros tratamientos de fertilidad. «Este es un descubrimiento sorprendente –afirma Anthony Komaroff, profesor de la Escuela de Medicina de Harvard que ha estudiado el HHV-6–. Si se confirma, el descubrimiento tiene el potencial de mejorar el resultado de un gran subconjunto de mujeres infértiles».
Se sabe poco sobre el HHV-6A, que fue descubierto en 1986 y es uno de los nueve herpesvirus humanos. Otros incluyen virus de Epstein Barr, el virus de la varicela-zoster, el citomegalovirus y los herpes simple tipos 1 y 2. Puesto que HHV-6A no es típicamente detectable en la sangre o saliva, su verdadera prevalencia se desconoce. El estrechamente relacionado HHV-6B es adquirido por casi el cien por cien de la población en la primera infancia y se propaga a través de la exposición a la saliva.
El HHV-6B causa roséola y convulsiones febriles en los niños y puede provocar encefalitis y enfermedades de órganos en pacientes que tienen deficiencias inmunológicas o que están bajo medicamentos inmunosupresores. Actualmente, no hay medicamentos aprobados por la agencia norteamericana del medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) para HHV-6A o HHV-6B, pero los especialistas en enfermedades infecciosas suelen usar valganciclovir, foscarnet y cidofovir para tratar HHV-6B la reactivación en pacientes trasplantados. Estos fármacos se desarrollaron para tratar el herpesvirus-5 humano (HHV-5), conocido como citomegalovirus.
Se necesita más investigación para confirmar estos hallazgos y para determinar si el tratamiento antiviral podría ayudar a las mujeres con esta infección uterina. Actualmente, las pruebas sobre HHV-6A sólo se puede realizar en las células de la mucosa uterina, un tipo de procedimiento estándar realizado por ginecólogos sin anestesia utilizando un dispositivo de succión pequeño.
La Guardia Civil ha detenido a cinco personas, dos en Barcelona (la responsable de la farmacia y el trabajador del CAP), dos en Sevilla (presuntos distribuidores de los medicamentos) y una en Palma de Mallorca (responsable de la clínica de reproducción asistida) por pertenecer a una red que presuntamente habría falsificado recetas médicas de jubilados para obtener fármacos usados en tratamientos de reproducción ‘in vitro’.
Estos medicamentos eran ofertados a mitad de su precio real para su venta y distribución por toda España. A todos ellos se les imputa la presunta comisión de los delitos de robo con fuerza, falsificación de documentos, revelación de secretos, estafa, contra la salud pública y pertenecía a organización criminal.
Los agentes han intervenido 450 recetas falsificadas que ya habían sido utilizadas, con las que se han dispensado 775 envases. Han sido decomisadas otras 200, también falsificadas y sin utilizar, lo que ha evitado la puesta en el mercado ilegal de más medicamentos de este tipo. La estafa a la Seguridad Social se estima en unos 230.000 euros.
Una farmacia en Barcelona dispensaba grandes cantidades de estos medicamentos
El pasado mes de abril responsables de la Subdirección General de Evaluación e Inspecciones Sanitarias y Farmacéuticas, dependientes de la Dirección General de Ordenación Profesional y Regulación Sanitaria del Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña, interpusieron una denuncia ante la Guardia Civil al haber detectado que una farmacia de la zona metropolitana de Barcelona se estaba dispensando una gran cantidad de medicación relacionada con tratamientos para la reproducción asistida, mediante la presentación de recetas para personas jubiladas, por lo tanto, plenamente subvencionadas.
Las primeras indagaciones de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Barcelona, encargada de la investigación, indicaban que estos medicamentos eran remitidos a una localidad de la periferia de Sevilla, desde donde eran vendidos a cualquier punto de España, aunque muchos de ellos eran remitidos a una clínica de reproducción asistida de Palma de Mallorca.
El responsable de la clínica, además de comprar medicamentos a un precio muy inferior al real, también facilitaba el contacto directo entre sus clientes y el ‘proveedor’ ubicado en Sevilla. La oferta de los medicamentos se realizaba desde una página web a precios ostensiblemente más bajos que el valor real del producto.
Robo de recetas
Las recetas médicas destinadas a personas jubiladas que se usaban para obtener los fármacos eran robadas en un Centro de Asistencia Primaria (CAP) de la provincia de Barcelona por un trabajador con funciones de limpieza de las instalaciones y que también se hacía con otros elementos necesarios: pegatinas de pacientes, pegatinas de validación del producto por el inspector médico y sellos de doctores.
Tras falsificar las recetas se presentaban en una única farmacia de Barcelona donde eran dispensados los medicamentos que luego, utilizando diversas empresas de transporte, eran remitidos a una población de la provincia de Sevilla, desde donde se producía la oferta, venta y distribución.
Estos productos tienen un coste en el mercado legal que ronda los 300 euros por caja de medicamento, por lo que un tratamiento de este tipo puede alcanzar los 2.000 euros. Fruto de la maquinaria orquestada por los detenidos, las personas que adquirían los fármacos que ofertaban por Internet podían reducir en la mitad el precio del tratamiento completo.
Conservación inadecuada
A los detenidos también se les ha imputado la presunta comisión de un delito contra la salud pública, dado que para el transporte y conservación de este tipo de medicamentos son imprescindibles unas condiciones especiales (baja temperatura, determinada humedad, etc). Estos requisitos no eran tenidos en cuenta en el transporte de los medicamentos que, además, deberían haber sido administrados bajo supervisión médica.
Los investigadores trabajan actualmente en tratar de localizar a los compradores (unas 200 personas) para comprobar si algún usuario de estos tratamientos hubiera podido sufrir algún tipo de malestar físico relacionado con la ingesta de estos medicamentos recibidos sin las garantías sanitarias adecuadas.
Cómo es el ciclo menstrual de la mujer
Se considera que una mujer tiene un ciclo menstrual regular cuando la mayoría de sus reglas se presentan entre los 28 y 30 días, incluyendo un día más o menos. Para saber si eres regular es muy importante apuntar siempre en un calendario o agenda el día en el que te viene la menstruación. Si al revisar los últimos cuatro períodos notas que tu menstruación siempre viene entre 27, 28, 30 o incluso 31 días de diferencia, pudiendo ser un período de 28, otro de 30 pero siempre cercanos, entonces eres una mujer regular. Para estas chicas calcular sus días fértiles es muy sencillo.
Aunque se suele decir que la mayor parte de las mujeres cuentan con un ciclo de entre 28 y 30 días, si tus reglas vienen entre 21 y 35 días siempre respetando un margen de días cercanos, por ejemplo un período te viene en 21 días, otro en 23 otro en 24, entonces eres una mujer con un ciclo normal.
En cambio si por cualquier razón (ovarios poliquísticos, desórdenes hormonales) tus reglas vienen siempre con frecuencias diferentes e incluso se ausentan en ocasiones, cuentas con un ciclo menstrual irregular. En este caso es fundamental que acudas a un ginecólogo para descubrir por qué tus reglas no son regulares y saber cómo calcular tus días fértiles.
Días de máxima fertilidad y días menos fértiles
Cuando ovulamos nuestro cuerpo cambia, y una de las señales más claras de ello es el estado de nuestro flujo vaginal. Durante los días fértiles nuestro flujo se hace mucho más abundante y pegajoso, con una apariencia y contextura similar a la de una clara de huevo. Su color es blanco espeso y si lo tomas con tus manos notarás que se trata de un moco cervical muy flexible. La presencia de este fluido indica claramente que estamos ovulando o en el día previo a la ovulación, y que nuestro cuerpo se prepara para recibir al espermatozoide y trasladarlo hasta el óvulo con mayor facilidad, ya que ésta es la función de este flujo.
Otros cambios corporales durante la ovulación pueden ser pinchazos en el vientre bajo y sensibilidad en los senos. Es habitual también sentir durante esos días un mayor deseo sexual producto de la generación de hormonas.
Para mujeres irregulares, aprender a detectar estos cambios resulta fundamental si se desea determinar los días fértiles.
Calcular los días fértiles si soy regular – ciclo de 28 a 30 días
Si tu ciclo menstrual es regular y siempre ocurre entre 28 y 30 días, para calcular tus días fértiles solo debes contar 14 días desde el primer día de tu regla.
Por ejemplo si tu regla te viene un día 16 el cálculo sería: 16+14 días = 30. Es probable que el día 30 de ese mes ovules.
Una vez que el óvulo se desprende, solo estará vivo en nuestro cuerpo entre 24 y 48 horas, mientras que el espermatozoide puede permanecer hasta 72 horas vivo en nuestro cuerpo. Por este motivo si no estas buscando un bebé es importante usar preservativo entre el día 11 y 16 de tu ciclo menstrual, así evitarás un embarazo no deseado.
Calcular los días fértiles si tengo un ciclo de 21 a 35 días
En mujeres con un ciclo menstrual entre 21 y 35 días, que se considera normal aunque no es perfectamente regular, existe otro cálculo para conocer los días de ovulación. Siempre es importante llevar un registro del primer día de nuestras reglas pasadas para hacer este cálculo.
En los casos de chicas con estos ciclos, se debe restar 14 días al primer día de la la regla para conocer el día de la próxima posible ovulación. Pongamos el mismo ejemplo anterior, en una mujer cuya regla viene el 16 el cálculo sería:
16-14= 2. Es posible que el día 2 del mes siguiente estés en tus días fértiles.
Calcular días fértiles de la mujer irregular
En el caso de las mujeres irregulares realizar estos cálculos resulta imposible, pues sus períodos no vienen con una frecuencia que sea posible determinar.
Es allí cuando la observación de los síntomas de ovulación resulta fundamental pues no existe otro mecanismo certero para saber cuándo se está en los días fértiles. Observar el flujo vaginal, determinar cuándo ha cambiado y si cuenta ya con la apariencia que se menciona en el apartado 2, y además observar si tenemos dolor en el vientre bajo o sensibilidad en los pechos, es muy importante para saber en qué momento es probable que se produzca un embarazo. Además, existen algunos productos en el mercado que ayudan a saber cuando se está en un período de ovulación.
Si por el contrario no estás buscando bebé pero eres irregular, es básico que te protejas con un método anticonceptivo para evitar accidentes y embarazos no deseados.
Calculadora fiable de días fértiles
Estas son las formas de calcular los días fértiles según el ciclo menstrual, pero vale la pena recordar que si tomas anticonceptivos hormonales y lo haces de forma correcta, tu cuerpo no ovulará y por tanto no contarás con días fértiles en ningún punto de tu ciclo menstrual. Ante cualquier duda es recomendable consultar a nuestro ginecólogo. Y si no acabas de aclararte y prefieres un método más automático, entonces te invitamos a revisar nuestra calculadora de días fértiles donde podrás ver claramente los días perfectos para concebir.
Pese a los avances de la sociedad actual, parece que todavía hay ciertos temas que permanecen como tabúes en la conversación general. Uno de ellos es el aborto natural o espontáneo. Lo malo que tiene no hablar de determinados temas es que, a menos información, menos capacidad de acción.
Por ello, en este artículo vamos a tratar el tema del aborto espontáneo (una circunstancia que se da con más frecuencia de lo que creemos), de por qué puede producirse y cuáles son las pautas que se pueden seguir para prevenirlo.
Qué es un aborto natural y por qué ocurre
En general, podría definirse el aborto como la interrupción del embarazo antes de que el feto sea capaz de sobrevivir fuera del útero, esto es, antes de las 20 semanas de gestación. El aborto puede ser provocado o espontáneo; es este último el que vamos a tratar, el que se produce por circunstancias ajenas a la voluntad de la madre.
El riesgo de aborto es mayor en el primer trimestre por dos razones. En primer lugar, como ya hemos indicado, el feto no puede sobrevivir antes fuera de su hogar, el útero, y posteriormente, sería complicado pues necesitaría mucha ayuda médica, aunque podría salir adelante. En segundo lugar, en los tres primeros meses de gestación, se producen una ingente cantidad de procesos muy complicados que tienen como objetivo que se produzca la fecundación, que comience la división celular, que el embrión se implante correctamente, que los órganos y la estructura del feto se desarrollen con normalidad… En definitiva, las primeras semanas son las más críticas.
A los fallos del propio proceso, se le pueden unir anomalías en el feto relacionadas con elementos genéticos, por ejemplo, o a problemas propios de la madre (enfermedades, infecciones, agresiones…). Realmente una interrupción involuntaria del embarazo puede tener muchas causas.
Cómo intentar prevenir un aborto espontáneo
Los dos síntomas más alarmantes y que pueden ser signos de una amenaza de aborto son el sangrado vaginal y los cólicos abdominales. El hecho de sangrar durante las primeras semanas de embarazo no debe alarmar a la madre, pues es algo normal; pero si el sangrado es excesivo o si tiene coágulos, la mejor opción es acudir al ginecólogo.
La primera pregunta que muchas madres se hacen al conocer estos riesgos es “¿qué puedo hacer para evitarlo?”. En general, la gran mayoría de estos abortos no se pueden prevenir ya que, como hemos dicho, pueden deberse a causas genéticas u otros factores que no se pueden controlar.
Igualmente, si tu voluntad es quedarte embarazada, puedes empezar a cuidarte antes de la gestación, evitando el alcohol, la cafeína o las drogas. Cuida (sin obsesiones) tu salud, no te expongas a rayos X, mantén una dieta sana siempre consensuada con el médico y no hagas ejercicio muy intenso que incluya cambios muy bruscos de ritmo, ya que a tu bebé le podría perjudicar.
