Así se desprende de los resultados publicados en el último número de la revista ‘PLoS Genetics’, que detalla como este nuevo gen, llamado Katnal1, juega un papel crucial en la fertilidad masculina al permitir que el esperma madure en los testículos.
De este modo, si se consigue regular sus funciones en los testículos se podría evitar que el esperma madure completamente, lo que lo volvería inefectivo sin necesidad de modificar los niveles de las hormonas como hacen los tratamientos actuales basados en la testosterona.
Por otro lado, la investigación también ofrece información importante para la búsqueda de tratamientos para la infertilidad masculina cuando ésta la causa una función incorrecta del gen Katnal1 que dificulta la producción de esperma.
De hecho, los científicos estaban investigando las causas de la infertilidad masculina en ratones cuando casualmente alteraron el código genético de los animales para ver si se volvían estériles.
Posteriormente trazaron las mutaciones que producían esa infertilidad y llegaron hasta el gen Katnal1, y descubrieron que el gen contenía el patrón de una proteína muy importante en las células que están involucradas en el desarrollo de esperma. Sin esa proteína, el esperma no puede desarrollarse totalmente y el organismo lo desecha.
Tras este hallazgo, los investigadores esperan ahora poder confirmar los resultados en humanos para evitar el desarrollo de esperma sin causar daños permanentes.
“Si podemos encontrar una forma de llegar a este gen en los testículos, podríamos potencialmente desarrollar un anticonceptivo no hormonal”, ha afirmado a la BBC el doctor Lee Smith, quien dirigió el estudio.
Efectos reversibles
Además, ha añadido Smith, “lo más importante es que los efectos de este fármaco podrían revertirse porque el Katnal1 sólo afecta las células espermáticas que están en las etapas más avanzadas de desarrollo”.
“Así que no pondría en peligro la producción de esperma en sus etapas iniciales ni la capacidad general de producir espermatozoides”, ha explicado.
Aunque se están llevando a cabo otras investigaciones sobre anticonceptivos masculinos no hormonales, la identificación de un gen que controla la producción de esperma como lo hace el gen Katnal1, es “un avance nuevo e importante en nuestro entendimiento de la biología testicular”.
Por su parte el doctor Allan Pacey, profesor de Andrología de la Universidad de Sheffield considera que “ciertamente existe una necesidad de desarrollar un anticonceptivo no hormonal para hombres”.
El más grande de todos los “portadores de la llama” es ahora esta figura de 55m de largo dibujada en una colina en la aldea de Cerne Abbas. El gigante representa a un hombre desnudo sosteniendo un palo, y simboliza la fertilidad. Se estima que fue dibujado entre el siglo XVII y XVIII, lo que lo convierte en el más antiguo y preservado dibujo en una colina de Inglaterra.
Esta semana, cerca de 70 niños vistiendo colores vivos (rojo, naranja, amarillo, etc) se reunieron en una de las extremidades del gigante para simular la llama y “transformar” el objeto que sostiene en una antorcha olímpica. Cuando estaban en el lugar, los pequeños agitaban pompones y así “darle vida” al fuego.
La directora de una de las escuelas de Cerne Abbas dijo que ellos querían celebrar los Juegos de alguna forma, ya que no forman parte del recorrido del relevo de la llama.
Para ello, qué mejor que conocer a la Dra. Marisa López-Teijón, Directora del Servicio de Reproducción Asistida de Institut Marquès, para presentarnos “El blog de la fertilidad”, donde nos cuenta desde su perspectiva como responsable de este centro algunos aspectos de la reproducción asistida, al alcance de todos los públicos.
La Dra. López-Teijón también es Directora del Programa de Adopción de Embriones de Institut Marquès y centra su labor de Investigación en el estudio de la esterilidad masculina, el análisis genético del varón estéril y la calidad del semen.
Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Santiago de Compostela, la Dra. López-Teijón cuenta con 25 años de experiencia como Especialista en Ginecología y Obstetricia en el diagnóstico y tratamiento de la esterilidad.
Hace poco nos reunimos con ella en sus instalaciones para hablar con ella sobre el blog y los últimos avances en el sector, como el Embryoscope, una herramienta que ha facilitado la labor de selección de embriones para ser transferidos a pacientes y conseguir un notable aumento en las tasas de embarazo.
¿Cómo y cuándo surgió la idea de hacer “El blog de la fertilidad” siendo la autora del mismo?
Se me ocurrió a principios de 2011, como una nueva forma de dar a conocer lo que ocurre en una clínica de fertilidad, en un formato directo y cercano. Mi idea era hacer algo personal y próximo a las pacientes para que pudieran conocer este mundo desde dentro e invitarles a opinar sobre los temas con los que los profesionales nos encontramos en el día a día.
Cuando creo que algo les puede interesar, escribo el post y grabamos los vídeos. Luego se traduce a los demás idiomas (Inglés, Francés, Italiano y Alemán), se subtitulan los vídeos y se publica. Requiere su tiempo, pero el proceso es bastante ágil y me hace ilusión que las pacientes escriban y comenten sus opiniones.
¿Qué le dirías a todos aquellos que no lo conozcan para que se animen y le echen un vistazo?
Les pediría que lean alguna entrada del blog para ver si se sienten identificados y conocer los tratamientos y la reproducción asistida desde un punto de vista diferente.
¿Eras partidaria desde el principio de aparecer en videos en las entradas o te tuvieron que convencer?
Siempre he sido partidaria. Creo que el lenguaje no verbal es importantísimo y es lo que nos permite saber si alguien nos habla sinceramente. Es una forma de dar credibilidad y humanizar las cosas.
¿Crees que a los doctores y especialistas les da miedo a aparecer dando la cara en medios?
Los médicos, cuando hablamos a medios de comunicación, solemos hablar a compañeros, con su lenguaje. Tenemos miedo de lo que opinarán otros, miedo de quedar mal y a un nivel demasiado coloquial, pero eso es un mito. Yo desde pequeña empecé a actuar en público y he perdido el miedo escénico. He hecho mucha radio, he hablado en público en muchos sitios distintos. Creo que nunca se queda mal y que hay que hablar para que te entienda todo el mundo. Pienso que cuando alguien tiene algo muy claro ha de poder bajar del pedestal y explicarlo a los demás.
¿Cómo ha sido la experiencia con el Embryoscope?
Gracias al Embryoscope es espectacular todo lo que estamos aprendiendo, todo lo que ocurre en el embrión que antes no sabíamos… y el avance que supone poder mejorar las tasas de embarazo porque permite seleccionar los mejores embriones.
Pero además de esto, hace un tiempo se nos ocurrió otra idea: si nosotros podíamos ver cómo evolucionan los embriones… ¿por qué no compartir esa experiencia tan apasionante con sus progenitores? Así que nos pusimos por la labor y después de mucho trabajo, hemos conseguido que los pacientes puedan ver por Internet desde su propia casa cómo se desarrollan sus embriones… La experiencia les resulta fascinante.
¿Qué diferencias encontráis entre hombres y mujeres a la hora de ir a consulta?
Las mujeres van regularmente al ginecólogo y se hacen la revisión anual; se preocupan por si van a poder tener hijos en un futuro. Son mucho más conscientes de que la salud ginecológica está relacionada con la salud reproductiva.
A los hombres, cuando les dices que vengan a hacerse un seminograma gratuito para un estudio… les cuesta mucho… no les importa tanto. Si no hay un problema reproductivo, no vienen.
Pero cuando hay un problema, vienen igual exactamente igual que ellas e incluso muchas veces llegan primero y son ellos los que las están esperando. Hoy en día, tener un hijo es un derecho, no un deber. El que quiere, lo tiene. Hay hombres que quieren y mujeres que también, y al contrario, los que no quieren, no se deciden a tenerlo. Es una decisión, la sociedad no te impone nada.
Y también hay hombres a los que les hace más ilusión incluso que a ellas. Vienen hombres solos preguntando cómo pueden irse al extranjero y volver con su hijo a España. El hombre reclama el derecho a la paternidad en solitario igual que la mujer.
¿Cómo se afronta el momento de explicarles la situación a los que llegan a vuestra consulta y piden ayuda en casos en los que la ética no es favorable?
En general, los pacientes que acuden a nosotros hacen lo que sea por tener un hijo y solo piden que les ayudemos. La mayor parte de las veces no hay problemas. Otras, hay que recordarles que hay unos límites. Nosotros somos médicos y estamos para hacer lo que podamos, lo que nos permita la ley y la ciencia para ayudar a las personas. No se puede tener un hijo sin pensar en las complicaciones o los riesgos que se pueden correr, sin seguir unas pautas tanto legales como médicas. Pero muchas veces la realidad supera a la ficción. Cada semana tenemos situaciones que nos sorprenden, situaciones nuevas que jamás nos hubiéramos imaginado.
¿Cómo está funcionando el Programa de Adopción de Embriones de Institut Marquès?
El programa de Adopción de Embriones funciona muy bien. Estamos muy felices, han nacido cientos de niños en un montón de países. Ya hemos recibido a algunos pacientes de vuelta a por el segundo hermano. Es un programa precioso que asocia la Medicina y la Reproducción Asistida con la esencia de ser médico.
En 2004 decidimos compartir con la sociedad la responsabilidad que se nos daba a los directores de los centros con embriones acumulados. Nos pareció que no era justo que tuviéramos nosotros que tomar esa decisión; por eso decidimos destinar al Programa de Adopción todos aquellos embriones procedentes de parejas cuyos embriones fueran donables (esto es, que fueran de personas menores de 35 años, en plena salud psicofísica y que los hermanos de sus embriones hubieran nacido sanos) y cuyos progenitores se hubieran desentendido de ellos (la mayoría no nos contesta cuando les preguntamos qué destino quieren darles).
Desde entonces, no ha sido solo una gran experiencia médica ni tecnológica, sino fundamentalmente humana. La mayoría de los pacientes que vienen para adoptar embriones tienen una larga historia que suele ser de mucha soledad o mucho drama. Cada niño de esos es una satisfacción increíble. Las tasas de embarazo son altísimas. En estos momentos, en los últimos seis meses, la tasa de embarazo por transfer es del 44%.
¿Contarlo o no contarlo a los hijos?
Los padres no cuentan nada a los hijos. Antes, cuando se adoptaba a un niño que era de aquí, solía no decirse. Ahora, como se adoptan niños con unos rasgos físicos distintos, no queda más remedio. Pero en el caso de la adopción de embriones, el embrión siempre es de la misma raza que la pareja, así que ellos pueden elegir si decírselo o no al niño y a su entorno. Desde mi experiencia, la mayor parte de las parejas deciden no contarlo, y de las que deciden hacerlo, creo que no conozco ningún caso en el que hayan encontrado el día para hacerlo.
Cuéntanos, cómo crees que va evolucionando el tabú de la infertilidad, ¿qué terrenos crees que se han logrado conquistar en los últimos años y cuáles nos faltan?
Hace unas semanas estuve en la radio y decían: “Cada vez que se habla de esterilidad nos referimos a lo mal que está el semen del hombre”. En ese momento pensé que si hemos conseguido eso es un gran avance. Siempre se había creído que el problema era de la mujer porque es ella la que tiene el hijo. Con el paso del tiempo, se ha visto que esto es una cuestión absolutamente de los dos.
El mayor tabú que todavía existe es que se sigue asociando la esterilidad con la impotencia. Creo que es el siguiente mito que debemos romper. El mito de que si el hombre es estéril va a ser impotente. Es más, puede ser todo lo contrario.
Hablando de tu experiencia en el campo de la reproducción asistida, ¿cuáles han sido los momentos más gratificantes?
Los momentos más gratificantes los vivo cada mañana, cuando llego y enciendo el ordenador para hacer el seguimiento de cada caso. Viendo los resultados, estamos muy contentos, ya que la media es que más del 50% de los transfers dan lugar a embarazos. Y eso que por término medio, nuestras pacientes tienen más de 37 años.
Ya para terminar, nos gustaría saber, a corto plazo, ¿qué titular sobre reproducción asistida te gustaría leer, idealmente?
A corto plazo me gustaría leer: “Se permite en España la subrogación y en ciertos casos la selección de sexo”.
Podéis leer a la Dra. Marisa López-Teijón en “El blog de la fertilidad” de Institut Marquès, en varios idiomas (Español, Inglés, Francés, Italiano y Alemán)
El pequeño Gerard venía al mundo con 3, 340 kgs de peso y 50 cms de estatura, nueve meses después de la puesta en marcha de una iniciativa pionera: el Programa de Adopción de embriones de Institut Marquès, creado e impulsado por la directora del centro, la Dra. Marisa López-Teijón.
Hoy, siete años más tarde, cientos de niños han nacido en todo el mundo con este programa del que Institut Marquès se ha convertido en referencia internacional.
En los últimos tiempos, además, esta técnica ha experimentado un gran auge puesto que representa para muchas parejas con problemas de fertilidad un camino más fácil y asequible para conseguir ser padres. Más fácil porque no es necesario realizar una Fecundación In Vitro sino únicamente preparar el útero de la mujer que va a recibir el embrión, y más asequible puesto que permite ahorrar los costes que una FIV supondría y limita así el impacto económico del tratamiento.
¿Pero de dónde proceden los embriones que se adoptan? ¿Cuáles son las posibilidades de embarazo? ¿Por qué cada vez más mujeres solicitan este tratamiento? ¿Y en qué consiste el proceso?
El próximo día 31 de mayo a las 21 horas, la Dra. Marisa López-Teijón hablará sobre todas estas cuestiones en una charla informativa gratuita on line que orientará a todas las personas interesadas en este tema y servirá para resolver las muchas dudas que puedan surgir cuando se intenta tener un hijo. Pincha aquí para inscribirte en la charla.
A diferencia de lo que sucede con el dolor pélvico, ningún factor obstétrico –como el número de partos previos o el uso de anestesia epidural- se asocia a un mayor riesgo de padecer dolor lumbar. Los más relevantes son haber padecido previamente dolor lumbar –relacionado o no con el embarazo-, y tener un mayor grado de ansiedad.
El objetivo del estudio “La prevalencia del dolor lumbar y el dolor pélvico en las embarazadas, y factores asociados a un mayor riesgo de padecerlos”, fue determinar el porcentaje de mujeres atendidas en el Sistema Nacional de Salud que sufre dolor lumbar o pélvico durante el embarazo, e identificar los factores que se asocian a un mayor riesgo de sufrirlos. En él han participado 1.158 mujeres embarazadas de 7 o más meses, reclutadas en diecinueve Centros de Salud y cinco Servicios de Ginecología y Obstetricia de cinco Comunidades Autónomas, por 61 clínicos vinculados a la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE).
El estudio ha sido publicado en Spine, la principal revista científica internacional en el ámbito de las dolencias de espalda. Sus resultados reflejan que el 71,3% de las embarazadas sufre dolor lumbar, el 46,2% dolor ciático irradiado a la pierna, y el 64,7% dolor pélvico.
El estudio recogió todos los factores que se sospechaba podían aumentar el riesgo de padecer alguno de esos dolores, como datos antropométricos y sociodemográficos (talla, peso, incremento de peso durante el embarazo, nivel académico, tipo de trabajo, etc.), antecedentes obstétricos (número de embarazos previos, número y tipo de partos y cesáreas, uso de anestesia epidural, etc.), antecedentes clínicos (episodios previos de dolor lumbar o ciático, tratamientos recibidos, etc.), grado de actividad física, número de horas de sueño, y aspectos psicológicos (grado de ansiedad y depresión). En la fase de análisis se desarrollaron modelos predictivos de regresión logística múltiple para identificar cuáles de esos factores se asociaban realmente a un mayor riesgo de padecer cada tipo de dolor, lo que es necesario para poder planificar medidas eficaces de prevención y tratamiento.
Los resultados demuestran que el factor asociado con un mayor riesgo de padecer dolor lumbar durante el embarazo, es el hecho de haberlo sufrido previamente (con o sin relación con embarazos anteriores). En contra de lo que sugerían estudios previos que habían seguido métodos menos fiables, ningún antecedente obstétrico se asocia con un mayor riesgo de padecer dolor lumbar. Sin embargo, sí existe una correlación entre un mayor grado de ansiedad y la existencia de dolor lumbar.
Por su parte, los factores asociados a un riesgo mayor de padecer dolor ciático son el padecer o haber padecido dolor lumbar, ser más joven, dormir menos horas y padecer depresión. Los factores asociados al dolor pélvico son una fase más avanzada de gestación, el sobrepeso y la depresión.
Afecciones diferentes en las que se descarta la relevancia de algunos factores sugeridos por estudios previos
“Para analizar los factores que podían asociarse a un mayor riesgo de dolor lumbar, ciático y pélvico durante el embarazo, analizamos todos los factores cuya influencia se había sugerido previamente o podía justificarse teóricamente. Los métodos de este estudio permiten identificar los que realmente se asocian a un mayor riesgo y descartar los demás. Eso evita los costes y preocupaciones derivados de factores que han demostrado ser irrelevantes”, explica la Dra. Emma García Grau, coautora del estudio del Servicio de Ginecología y Obstetricia de la Corporació Sanitària Parc Taulí, de Sabadell.
“Algunos estudios previos habían analizado conjuntamente el dolor lumbar y el dolor pélvico durante el embarazo como si fueran una misma afección, pero sus síntomas son distintos y por eso decidimos analizarlos por separado –continúa la Dra. Lourdes González, coautora del estudio del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Son Espases, de Palma de Mallorca-. De hecho, este estudio demuestra que los factores que se asocian a un mayor riesgo de padecerlos son distintos, lo que refleja que es un error conceptuarlos o analizarlos como la misma afección”.
El Dr. Francisco Kovacs, coautor del estudio y director de la REIDE, señala “estos resultados demuestran que, a diferencia del dolor pélvico, el dolor lumbar o ciático durante el embarazo no se correlaciona con ningún factor ni antecedente obstétrico, lo que refleja que el embarazo sólo representa un tipo concreto de desencadenante del dolor lumbar “normal”, y no la causa de un tipo especial de dolor. Esto sugiere que para su prevención y tratamiento podrían ser recomendables medidas similares a las del dolor lumbar que aparece sin relación con el embarazo, y estamos iniciando estudios para comprobar esa hipótesis”.
De hecho, este estudio descarta la relevancia de factores que habían sido sugeridos por estudios previos, que eran menos fiables por la pequeñez o falta de representatividad de las muestras que reclutaron, o porque los métodos de análisis estadístico que usaron permitieron que parecieran relevantes lo que sólo eran asociaciones casuales. Así, por ejemplo, estos resultados descartan que el riesgo de dolor lumbar, ciático o pélvico durante el embarazo sea mayor entre las madres que han tenido más embarazos, partos o cesáreas previas, han ganado más peso durante el embarazo, o tienen un trabajo físicamente más intenso.
Los resultados publicados en Journal of Clinical Oncology revelaron que de casi 500 sobrevivientes de cáncer de entre 18 y 45 años, el 80 por ciento de los hombres encuestados dijo que su médico le había dicho que la quimioterapia podía afectar su fertilidad en el futuro.
Pero sólo el 48 por ciento de las mujeres dijo lo mismo.
Además, apenas el 14 por ciento de las pacientes indicó que recibió información sobre opciones para preservar su fertilidad, comparado con el 68 por ciento de los hombres.
La brecha posiblemente esté relacionada con el hecho de que preservar la fertilidad en las mujeres es más complicado que en los hombres y que las técnicas para hacerlo en ellas no están tan ampliamente difundidas, indicaron los investigadores.
“Incluso en casos en los que no podría efectuarse la preservación de la fertilidad, los pacientes -y en particular las mujeres- deberían ser informados sobre sus riesgos de menor fertilidad y de ingresar prematuramente a la menopausia”, dijo a Reuters Health Claudia Lampic, del Instituto Karolinska en Estocolmo.
Algunos medicamentos para la quimioterapia pueden dañar los óvulos femeninos o la capacidad masculina de producir semen normalmente. La radioterapia cerca de los órganos reproductivos, o en el cerebro, pueden dañar la fertilidad, al igual que las terapias hormonales para el cáncer de pecho y de próstata, entre otros.
Un sondeo reciente estadounidense sobre mujeres diagnosticadas con cáncer a los 40 años o menos halló que más de la mitad manifestaba que aún quería tener hijos al momento del diagnóstico.
En el caso de las mujeres, el uso de las alternativas existentes suele ser escaso.
Los hombres pueden congelar semen y colocarlo en un banco antes de un tratamiento contra el cáncer, un procedimiento relativamente rápido y simple que también es comparativamente económico.
Para las mujeres, la forma más común es la fecundación in vitro para crear embriones, que luego son congelados y colocados en un banco. También es posible congelar óvulos y tejido ovárico, pero esas técnicas son consideradas experimentales y no está claro cuán bien funcionan, además de que son más costosas.
Asimismo, la recolección de óvulos suele implicar el uso de tratamientos hormonales para estimular los ovarios. Pero eso aumenta los niveles de estrógeno en las mujeres, por lo que esas opciones no pueden ofrecerse a las pacientes con cáncer mamario o uterino.
