SpermCheck Fertility Tool es una nueva herramienta que estará pronto a la venta en Estados Unidos para parejas que quieran saber si pueden tener un hijo simplemente haciendo un test de 10 minutos desde casa. Esta herramienta determinará si la cantidad de esperma del hombre es normal o no.
De acuerdo con el fabricante, este producto será de gran ayuda debido a que la mayoría de hombres son reacios a acudir a una consulta médica para chequear su capacidad reproductiva. Sin embargo, se advierte que esta herramienta no es sustituta de una evaluación o examen médico completo.
Según el director del departamento de Salud Masculina y Enfermedades Benignas de Próstata del NYU Langone Medical Center en Nueva York, Dr. Joseph Alukal, lo que este producto nos revela es si el hombre tiene suficiente esperma en la muestra disponible. Este producto contará la cantidad pero no puede determinar la movilidad, apariencia o forma de los espermatozoides, aspectos determinantes también para la fertilidad.
La mujer suele acudir a consulta de su ginecólogo u obstetra al menos una vez al año a la hora de quedar embarazada, pero el hombre no hace lo mismo. Ellos no tienen un especialista asignado y no suelen hacerse una revisión al año. Los doctores están en constante batalla para conseguir que el hombre vaya a revisión. Con este tipo de productos se podría perder un poco el miedo. Por el momento no está disponible en nuestro país.
La idea de ser madre me rondaba por la cabeza desde hacía años, pero iba y venía por temporadas, a veces me apetecía, y otras, prefería priorizar otros ámbitos de mi vida, poco o nada compatibles con la maternidad. Este sentimiento fue creciendo con el tiempo. Durante estos años también fui tía, y descubrí un mundo de sentimientos que ignoraba por completo. Un cariño especial, un amor incondicional.
Poco a poco me empecé a fijar en las mujeres embarazadas que me encontraba por la calle, en las mamás con bebés, y a medida que todo esto crecía en mi interior yo me encontraba más vacía por dentro.
Durante estos años tuve una pareja y decidimos empezar a buscar bebé. Más o menos a los 6 meses de intentarlo yo comencé a sospechar que algo no iba del todo bien y fuimos al médico. El diagnostico: teratozoospermia, pocos espermatozoides, lentos y feos para que nos entendamos. Ahí comenzamos el duro camino de los tratamientos. Hicimos dos Inseminaciones Artificiales por la Seguridad Social, con muchos problemas en las muestras y en los ciclos, porque yo generaba quistes después de cada tratamiento, y para volver a intentarlo teníamos que esperar varios meses.
Durante este tiempo la relación de pareja se fue deteriorando, demasiada presión para quien no está acostumbrado más el sentimiento de culpabilidad pudieron con él. Una noche me sentó en el sillón y me dijo que no me quería a mí, que no quería un hijo y que no quería vivir conmigo. Demoledor. Esto fue a los 15 días del último tratamiento.
Me considero una mujer luchadora, nunca me he resignado a nada y el no tener un hijo no iba a ser lo primero. Deje pasar el tiempo que necesité para curar mis heridas, para fortalecerme psicológicamente y decidí continuar con el camino de la maternidad en solitario.
Una gran amiga fue la primera persona en saberlo. Hace años que está a mi lado. Ella siempre me ha dado el aliento cuando lo he necesitado, me ha apoyado en las grandes decisiones de mi vida y me ha demostrado sobradamente que siempre, siempre e incondicionalmente, puedo contar con ella. Después se lo comenté a mis padres, a mi madre concretamente. Ellos, a pesar de ser personas mayores, me brindaron todo su apoyo y cariño en este camino. Incluso se ofrecieron a pagar los tratamientos, cosa a lo que me negué en rotundo.
Tengo que decir que, en general y salvo una persona, todo el mundo ha estado encantado. Mis abuelas, de 95 y 97 años, entre ellas. Mis tíos/as, primos/as, amigos/as, compañeros/as de trabajo, todo el mundo me ha demostrado su respeto por mi decisión y su apoyo.
La decisión estaba tomada. Esto fue en abril de 2009. Fue una decisión dura, muy dura, porque lo primero que tienes que hacer es matar el amor romántico, y dejar de pensar en la maternidad con una persona que te apoya. Además tienes que luchar con tus propios fantasmas, si serás una buena madre, si podrás con todo, si económicamente te lo puedes permitir, cómo se lo explicarás al bebé el día de mañana, si es una decisión egoísta, si el niño necesita un padre, y un largo etcétera de cuestiones que socialmente has ido construyendo.
Imagino que todos sabréis que la vida puede ser muy dura, y te quita en ocasiones lo que más quieres, pero también es una cómplice de excepción, y te sorprende a la vuelta de cualquier esquina. Bien, pues eso hizo conmigo.
En mayo de 2009 fui de viaje a Barcelona y aproveche para llamar a un amigo al que hacía tiempo que no veía. Resumiré diciendo que una cosa llevo a la otra y terminamos pasando esas vacaciones juntos. A los 15 días se vino a Madrid a verme.
No me parecía honesto que siguiera la relación sin comentarle la decisión que había tomado, así que una noche le conté todo. Que quería ser madre, que la decisión estaba tomada, que entendía que no quisiera volver a verme y que saliera corriendo. Que no había problema, que seguiríamos siendo amigos.
No solo no salió corriendo si no que me acompañó a todas las pruebas que pudo y estuvo conmigo en el tratamiento.
Hice una IA con donante anónimo en una clínica de Madrid, y tuve la grandísima suerte de quedarme embarazada al primer intento. El 15 de noviembre de 2009 me hice el test de embarazo estando sola en casa. Cuando vi las dos rayas no me lo podía creer. Estuve todo el día tumbada en el sillón, acojonada de miedo, con la cabeza a mil por hora, pensando y repensando que no era cierto, que el test estaba mal. Seis tests después y dos ecografías me hicieron creer que era cierto.
Lo que más me costó del tratamiento fue mantener mi cabeza a raya, no desalentarme cuando pensaba que era negativo ni dejarme llevar cuando creía que era positivo. El chute hormonal es muy duro de controlar. Ver pasar los días lentamente en el calendario, sentir a cada rato algo diferente, tener miedo de que fuera negativo y tener miedo de que fuera positivo. Saber que los dados están el aire y que tu vida puede cambiar para siempre.
Vivimos el embarazo juntos, pero siendo ambos conscientes de que el bebé era mío, solo mío y de mi única y exclusiva responsabilidad.
El día del parto entró conmigo mi amiga y él vino a ver al bebé como un amigo más al hospital. La primera semana de vida del bebé se quedó con nosotros en casa, y fue un apoyo fundamental para poder tirar para adelante. No quería irme con mis padres, con los que me llevo fenomenal, porque no quería cargar a mí madre con tanto trabajo, además, no quería perder ni un ápice de mi independencia y consideraba que cuanto antes nos organizáramos mi hijo y yo mejor para los dos.
Nosotros creíamos que cuando el niño naciera nuestro amor se dividiría y que poco a poco la relación se iría disolviendo. Pero cuando nació el niño el amor se nos multiplicó y comenzamos a sentir cosas nuevas el uno por el otro, un cariño muy profundo que yo no había sentido por nadie antes, un respeto increíble hacia la otra persona que me había ”consentido” hacer realidad mi deseo de ser madre, y a él le pasó lo mismo. El bebé se convirtió en el centro de nuestras vidas, era doloroso separarse de él, nos unía profundamente, éramos más, pero sobre todo éramos mejores siendo tres.
Han ido pasando los meses, hemos reído y hemos llorado, hemos ido consolidando la relación, y sobre todo nos hemos demostrado que tenemos futuro juntos, que lo que hemos pasado no lo supera cualquier pareja, y este mes, hemos comenzado nuestra vida de convivencia.
Hemos construido a nuestra medida la relación, en función de nuestras necesidades y de ir dando tiempo al tiempo, de consentirnos ser diferentes, de empezar por el tejado, y somos felices, porque nadie, ni la vida, ni el tiempo, ni la distancia han podido con nosotros.
He sido madre sola durante 19 meses y han sido los más intensos y duros de mi vida. Mis prioridades ya ni recuerdo las que eran. He tenido que organizar mi vida totalmente, cambiar mí casa, priorizar mí tiempo, hasta ducharme era una aventura. Mi hijo es un bebé muy bueno, pero muy dependiente y me reclama constantemente, mientras que él está despierto es imposible hacer nada, todo hay que dejarlo para cuando duerme. Todo ha sido para mi durante estos meses (salvo los fines de semana que mi pareja venía a Madrid), cumplir los horarios, cuidar la alimentación, recordar las citas médicas, las noches sin dormir porque tenía mocos, toses, pedos, le estaban saliendo los dientes o simplemente porque no le daba la gana. Pero también las risas han sido para mí, los abrazos, los besos, la complicidad que hay entre nosotros. Nadie conoce al bebé como yo. Sé lo que quiere con mirarle. Sé lo que necesita sin que me lo diga. Por su forma de llorar sé si tiene hambre, sueño, dolor o morriña de madre. He sido testigo de excepción cuando comenzó a gatear, de sus primeras palabras, de sus sonrisas de madrugada.
Mi recomendación para otras posibles madres serían dos. Primero que se rodeen de buena gente, porque somos humanas y a veces no se puede con todo, y no pasa nada, alguien te puede ayudar. Y la segunda que adelante, que es duro no, durísimo, pero que te compensa todo, lo bueno, lo malo y lo peor. Que tener un hijo sola no es un acto egoísta, todo lo contrario, es el mayor gesto de altruismo que se puede hacer.
Me he equivocado muchas veces en mi vida pero mi hijo es mi mayor acierto. Es una frase hecha pero es verdad que mi vida sin él no tiene sentido, yo no quiero vivir si él no está, lo es todo, he luchado por tenerle, por amarle hasta cuando me saca de quicio, por comprenderle sin que me hable, por perdonarle cuando no me deja dormir… Ya solo me queda hacer una cosa por él: darle un hermano o hermana…
El mundo real, de la gente de a pie, y el mundo de las leyes están separados por un abismo. A medida que pasan los años la brecha es cada vez más notoria. Incontables situaciones de la vida cotidiana carecen de la contención de normas indispensables, capaces de regular desde los problemas derivados de una compra por Internet hasta las implicancias de la fertilización asistida o los derechos y obligaciones en cualquier modelo de familia. Así lo diagnosticó el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, uno de los impulsores del anteproyecto que, para revertir el panorama, apuesta a modificar de raíz los Códigos Civil y Comercial. Un centenar de juristas trabajaron en la redacción de un texto innovador de 2700 artículos que, según le dijo el juez a Página/12, tiene entre sus grandes metas lograr “que haya mayor libertad para que cada uno elija el modo en que quiere organizar su vida”. “Igualdad” es una palabra clave en el código diseñado. “Igualdad de género”, “igualdad de sexo”, igualdad como “consumidores”, son algunos ejes. Lorenzetti explica cómo se implementarían los cambios más significativos y fundamenta por qué la propuesta deja intacta la definición sobre el inicio de la vida.
“Los Códigos Civil y Comercial que tenemos son del siglo XIX. Hubo reformas parciales, pero a esta altura la distancia entre la ley y las prácticas sociales es muy grande. La ley tiene que servir a los propósitos prácticos de la gente común y resolver sus conflictos. Regula desde la vida familiar, la protección de los derechos de la persona, de los derechos de usuarios y consumidores, los vínculos comerciales, las sociedades, los contratos, los derechos reales, la propiedad horizontal, los cementerios privados”, dice Lorenzetti.
–¿En qué se notará el gran cambio si se aprueba la reforma?
–Lo central es un cambio de valores. El Código que elaboramos tiene una visión latinoamericana. Tenemos una identidad cultural y jurídica, no debemos copiar todo lo que se hace en Europa. Además, se introduce la igualdad de género, que no es sistemática en el Código viejo. La mujer, en las concepciones de la sociedad del siglo XIX, tenía un lugar secundario, pero hoy está en paridad. Y hay igualdad de sexos: en las relaciones de familia nada debe ser interpretado en sentido discriminatorio. Se suprimen también las desigualdades relacionadas con la vulnerabilidad económica.
–¿Quedan igualados en sus derechos el matrimonio heterosexual y entre personas del mismo sexo?
–Partimos de que la ley de matrimonio igualitario está sancionada y no se vuelve a discutir. Tanto en las decisiones relativas a la patria potestad, la adopción, la disposición de bienes, hay una completa igualdad que no existía antes. Cada uno puede tener una idea de cuál es su mejor modelo de familia. Para algunos será un hombre, una mujer y dos hijos. Pero no se puede imponerlo legal e imperativamente, la sociedad tiene muchos modelos
–¿Será lo mismo, en las implicancias legales, convivir que estar casada/o?
–Las “uniones convivenciales” no estaban en el Código, aunque muchísima gente convive sin casarse. Al no haber regulación vienen los problemas: si se separan no tienen protección, ni en cuanto a los bienes ni en cuanto a alimentos. Esto se quiere regular a nivel nacional. Se asemejan las uniones convivenciales al matrimonio, sin serlo. Ya no hablamos de concubinato, que tiene un sentido peyorativo.
–¿Qué derechos se adquieren en las uniones convivenciales?
–Se ayuda a que los convivientes puedan pactar, celebrar un vínculo, y si eligen no hacer ningún acuerdo se protegen los aportes que cada uno hizo para la convivencia, en el régimen patrimonial y en el de la tenencia de los hijos. Si la convivencia dura más de dos años, eso genera derechos también vinculados a la vivienda. Hoy el mayor problema es que los convivientes realizan aportes, trabajan y lo llevan al hogar, sean hombre y mujer o parejas del mismo sexo, y cuando se separan se plantea ¿qué es esto? ¿Una sociedad de hecho? Esto genera juicios interminables. Con este Código el juez podrá resolver en base a un régimen específico.
–¿Y en qué cambia el régimen patrimonial en el matrimonio?
–Se permite mayor flexibilidad. También se puede pactar: se identifican los bienes y se establece un régimen de administración separada de bienes durante el matrimonio. Si no se pacta, se aplica el régimen de bienes propios (anteriores al matrimonio) y gananciales (surgen después de casarse). La idea es que haya mayor libertad para que cada uno elija el modo en que quiera organizar su vida.
–¿Divorciarse realmente será un trámite express?
–No es un divorcio express. Se lo llama así cuando uno se casa en el Registro Civil y se divorcia ahí mismo. En el proyecto, donde el divorcio sigue siendo judicial. Lo que cambia es que para divorciarse no hay que probar una causa, como hasta ahora. También se descarta la vía de los acuerdos con período de separación y audiencias, que al haber acuerdo son una ficción. Para divorciarse, bastará que uno (de los miembros de la pareja) diga que se quiere separar. Si es uno el que lo plantea, tendrá que ofrecer algo en relación a: la tenencia de los chicos, la división de los bienes o el régimen alimentario, que se llamará “compensación”.
–¿Por qué el anteproyecto no modifica la definición sobre el inicio de la vida?
–Es un régimen que nadie cuestiona desde el derecho privado. Mantuvimos la definición que dice que se es “persona” “desde la concepción”. Aclaremos: el Código Civil no regula el aborto, que está en el Código Penal, sino los efectos; cuándo alguien empieza a tener derechos.
–¿Qué pasa cuando se resuelve congelar embriones?
–Hay persona desde que el embrión está implantado en el seno de la mujer, ahí se originan los derechos. Hoy existe la fertilización in vitro , pero aún no están reguladas las consecuencias. El embrión no implantado y todos los problemas de la fertilización tendrán que estar en una ley especial.
–¿Cuando el embrión se origina en óvulos o esperma donados, de quién es hijo?
–Hasta ahora sólo existe la filiación biológica. En el nuevo Código hablamos de “voluntad procreacional” y se regula la fertilización asistida: dos personas se ponen de acuerdo para que se implante un embrión, aunque sea de óvulo donado. Será hijo de quien tenga la voluntad de que lo sea.
–¿Por eso se legaliza la maternidad por sustitución (o vientre subrogado)?
–Es un tema controvertido, pero ha habido casos en el país y al no haber reglas esto genera problemas. Más allá de que uno esté a favor o en contra, el problema es cómo se resuelven. Habrá una norma con requisitos para que pueda producirse esto, lo que incluye el consentimiento de los donantes y de la gestante (a quien se le requiere la experiencia de haber tenido un hijo ya) y dictámenes médicos.
–¿Será un contrato privado?
–En la filiación no puede haber contrato, sino un procedimiento judicial que deberá cumplir requisitos hasta derivar en una autorización mediante una sentencia.
–Con tantos cambios irritantes para la Iglesia ¿qué le hace pensar que la propuesta prosperará en el Congreso?
–Hay que ver cuando lean el proyecto si realmente hay oposición. Por ahora no vemos nada que impida la aprobación.
–¿Los jueces están preparados para aplicar este Código?
–Son temas que se discuten hace treinta años, no son tan innovadores.
Aunque el estudio advierte de que se debe continuar con el trabajo para obtener una certeza científica más profunda, pone en aviso sobre la grasa y el tipo que condiciona que una dieta sea más sana, no solo en términos generales, sino también en la producción de espermatozoides, condición directa para ser fértil o no serlo. La comunidad científica ya admitió los efectos beneficiosos de una dieta con cantidades adecuadas de antioxidantes (vitamina E, vitamina C y betacaroteno) en la movilidad de los espermatozoides. Ahora se trata de fortalecer esa calidad y aumentar la cantidad o, al menos, evitar que se reduzca. Se busca procurarse una dieta que mejore la calidad del esperma.
Conviene elegir carbohidratos integrales, ingerir cítricos y otras frutas ricas en vitamina C a diario, incluir una vez por semana, al menos, legumbres ricas en zinc como las judías rojas y blancas y, sobre todo, tomar de manera habitual alimentos ricos en omega 3 o ácidos grasos polisaturados. Además, hay que elegir pescado azul al menos tres veces por semana, comer cuatro nueces al día, usar como aliño la salsa de soja o añadir soja fresca a la ensalada diaria.
Tampoco hay que olvidar los alimentos ricos en betacaroteno (precursor de la vitamina A en el organismo), como la zanahoria, la calabaza, el albaricoque y la mayoría de las hortalizas de color anaranjado-rojizo, así como las verduras de hoja verde. Esta lista de hábitos alimentarios tiene la ventaja de estar en coherencia con una alimentación sana. Además, se recomienda hacer ejercicio, pero sin excesos. Los estudios alertan de que un entrenamiento excesivo, con más de cinco horas de deporte al día, o abusar de circuitos de musculación somete al cuerpo a un estrés que repercute de manera negativa en la producción del esperma.
Alimentos que empeoran la calidad del esperma
La mala calidad del esperma se relaciona con la mala alimentación. Esta es una razón más para renunciar a los hábitos alimentarios perniciosos. No solo se debe abandonar el tabaquismo, reducir el consumo de alcohol y evitar las drogas, sino que la lista de malas costumbres se amplía. La carne roja no debe constar en el plato cada día. Pero sobre todo, hay que tachar de la lista de la compra las grasas saturadas, con especial atención a las grasas trans.
Si se quiere potenciar la fertilidad, nada de snacks ni aperitivos salados (patatas fritas, palomitas), hay que retirar los productos precocinados (empanadillas, croquetas, canelones o pizzas) y prescindir de la ingesta cotidiana de mantequilla, nata, salsas grasas y quesos. Nada de bollería industrial, ni helados no artesanos. Estas prohibiciones deberían respetarse a lo largo de todo el periodo en que se quiere ser padre y, si se logra incluir el hábito más allá de la edad fértil, se conseguiría una dieta más amiga del corazón.
Nutrientes para mejorar la fertilidad
Seguir una dieta sana es aplicarse en lograr una mejoría en todos los aspectos, pero también en la fertilidad. Hay una serie de nutrientes que, si bien no determinan la calidad del esperma, el movimiento y el número de los espermatozoides, potencian ir por buen camino. El ácido fólico (abundante en las verduras y los cereales intregrales), el zinc (rico en las legumbres), la vitamina C (antioxidante natural por excelencia), la vitamina E (parapeto de los radicales libres) y la vitamina A (protectora de las células) son nutrientes que colaboran en la mejoría de los órganos sexuales y en su actividad.
Las diferencias entre centros públicos y privados son abismales, sobre todo en número, lo que redunda directamente en el número de afectados a los que prestan ayuda. Así, según la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), en España existen 180 centros privados que ofrecen técnicas de reproducción asistida y sólo 37 unidades públicas. Esto supone que existe un centro privado de este tipo para cada 280.000 habitantes y uno público para cada millón y medio.
La inexistencia de un registro obligatorio sobre el funcionamiento de las unidades médicas que prestan estos servicios –una reivindicación histórica de los especialistas en reproducción, que destacan la obligatoriedad del mismo en otros países- impide hacer una valoración objetiva sobre su eficacia pero, según los expertos que presentaron el libro, “los centros privados llevan ventaja”.
El presidente de la SEF, Federico Pérez Milán, afirma que cualquier respuesta en este sentido es siempre “una estimación”, debido a la falta de datos oficiales, pero tanto él como el editor del libro blanco y jefe de la Unidad de Reproducción Humana del Hospital de Cruces de Bilbao, Roberto Matorras, reconocieron que los centros privados cuentan con más recursos y adquieren antes los constantes avances tecnológicos en este campo. “La equidad hoy se pone en entredicho”, subrayó Pérez Milán.
Precisamente Matorras coordinó en 2009 uno de los pocos estudios que pueden servir para comparar eficiencia y eficacia de centros públicos y privados. En él, se observaban unas tasas de embarazo superiores “no mucho, pero de forma estadísticamente significativa” en los centros privados. No obstante, el experto aventuró que, al ser voluntaria la inclusión en el registro que dio lugar al estudio, podría ser que hubiera una representación escasa de los centros privados con peores resultados. “Entre los centros privados de excelencia y los públicos, no hay duda de que ganan los privados”.
Otros síntomas de inequidad entre medicina pública y privada está en las listas de espera, inexistentes en la última y de 399 días de media en la segunda, según un estudio recientemente presentado de la Asociación Pro Derechos Civiles Económicos y Sociales (ADECES). Eso sí, de nuevo se trata de datos estimativos ya que, como recordó Pérez Milán, en algunas comunidades autónomas donde están establecidas garantías de demora máxima, estos procedimientos están excluidos.
Por último, los centros públicos no cubren ciertas prestaciones a las que sí puede acudir una pareja o una mujer en los centros privados, como la congelación de ovocitos por motivos sociales, como querer retrasar la edad de la maternidad. “En los públicos sólo se hace por razones médicas, como en mujeres que van a someterse a un tratamiento oncológico que pueda comprometer su fertilidad”, explican desde la SEF.
Esta serie de desigualdades hace recordar al presidente de la SEF que la infertilidad es “un problema real, porque se da cuando unos órganos no llevan a cabo la función para la que están programados”. Así, Pérez Milán advirtió contra una posible retirada de la cartera de servicios de este tipo de terapias, que adelantó un confidencial tras el cambio de Gobierno. “Nosotros nos pusimos en contacto con las autoridades sanitarias cuando lo leímos, preocupados, pero recientemente he recibido una carta de la Directora General de la Cartera Básica de Servicios desmintiendo esta noticia”, comentó Pérez Milán.
Respecto a la concepción social de que los tratamientos de reproducción asistida son muy caros (entre 4.000 y 6.000 euros de media en un centro privado), Matorras subrayó que los parámetros de coste eficacia y coste beneficio eran “complicados de medir” pero que los tratamientos sí eran coste eficaces si se comparaban con otros aplicados hace años (como la reconstrucción quirúrgica de las trompas) “con una eficacia mucho menor y un coste mucho mayor”.
El libro blanco de la infertilidad destaca que en España tres de cada 100 niños nacen mediante técnicas de reproducción asistida, algo entendible debido a las bajas tasas de natalidad registradas en nuestro país, sobre todo por el hecho de que las mujeres cada vez retrasen más la idea de ser madres. Los expertos prevén que el problema aumente, como explican en un capítulo del libro dedicado específicamente al futuro de esta especialidad.
“No queremos tanto mejorar en resultados de tasas de éxito de embarazo, sino en conseguir los mismos embarazos implantando menos embriones”, subrayó Matorras. En este sentido, Pérez Milán vaticinó que los próximos avances en este campo se darán en la biología molecular, en forma de herramientas moleculares que permitan evaluar mejor la calidad del embrión y hacer que la implantación de uno sólo sea garantía de éxito.
La criopreservación, una técnica sencilla…
La técnica es muy sencilla, y se conoce desde hace más de 70 años. En primer lugar se debe obtener la muestra con las máximas garantías de calidad.
Para ello es necesario que el paciente guarde aproximadamente 3-4 días de abstinencia sexual (en todo caso, más de 2 y menos de 7 días). La muestra se puede obtener en casa siempre que no pase más de una hora y media desde su obtención hasta la entrega de la misma en la clínica (en caso contrario es preferible obtenerla en la propia clínica), y debe recogerse en un vaso estéril de venta en farmacias, con las máximas condiciones higiénicas (lavado previo de manos) y procurando que sea completa.
Una vez en el laboratorio de Andrología la muestra seminal se analiza y de este modo se determina si tiene calidad suficiente para ser congelada.
Por último, si la muestra es válida, se añade a la misma un medio crioprotector, se congela con vapores de nitrógeno líquido (-196º) y se almacena en el banco de semen, donde permanece perfectamente identificada hasta que es necesario volverá utilizarla.
… Y sin fecha de caducidad
En principio y gracias a la protección mediante el medio crioprotector que permite su durabilidad, las muestras de semen se pueden conservar de esta forma por un tiempo indefinido… Incluso se han llegando a obtener embarazos con muestras que llevaban hasta 15 años congeladas.
¿Cuándo está indicada?
Existen diferentes casos en los que está recomendada la crioconservación de esperma:
– Antes de ser sometido a tratamientos que puedan reducir o anular la capacidad reproductiva del hombre (por ejemplo antes de comenzar un tratamiento oncológico o antes de someterse a una vasectomía, cirugías, etc.).
– En tratamientos de fecundación in vitro (aunque se vaya a emplear una muestra en fresco), para evitar algunos imprevistos y generar una mayor tranquilidad en la pareja, al saber que se dispone de muestra para su uso.
– Cuando se produce un deterioro progresivo por causa conocida o desconocida de las características de los espermatozoides.
– Cuando los recuentos espermáticos son tan extremadamente bajos que hagan aconsejable la acumulación de espermatozoides procedentes de diversos eyaculados.
