Aunque esas indicaciones surgen de unos pocos estudios en humanos, los médicos les piden a sus pacientes reducir o dejar de hacer ejercicio, fumar, beber alcohol o tomar suplementos herbáceos durante los ciclos de fertilización in vitro (FIV).
“Quisimos conocer qué hacen las mujeres. ¿Cumplen las recomendaciones? Y la respuesta es no”, dijo Alice Domar, autora principal del estudio y directora ejecutiva del Centro Domar para la Salud Mental y Corporal, de la Clínica de FIV de Boston, en Waltham, Massachusetts.
El equipo de Domar entrevistó a mujeres que estaban atravesando un ciclo de FIV en la clínica entre junio del 2009 y marzo del 2010.
Durante el tratamiento, las 118 mujeres solían tener hábitos saludables, a diferencia de los cinco años previos. Aun así, ciertas características del estilo de vida sorprendieron a Domar.
Todos los días, durante los 28 días del ciclo de FIV, las mujeres respondieron un cuestionario. Dejaron de hacerlo al finalizar el ciclo.
Por lo menos nueve de cada 10 de las 111 mujeres que respondieron a diario seguían haciendo ejercicio una vez por semana aunque el médico les había indicado no hacerlo.
“Si no cumplen las indicaciones, suelen sentir muchas molestias si salen a trotar”, explicó la doctora Lynn Westphal, de la Facultad de Medicina de Stanford, quien no participó del estudio.
La mitad de las mujeres siguió bebiendo alcohol durante el ciclo y tres de cada cuatro no suspendieron las bebidas con cafeína.
A Domar le sorprendió especialmente que una de cada 10 utilizara un suplemento herbáceo a pesar de que se les pidiera que no lo hicieran.
Según Westphal, la mayoría de las clínicas les sugieren a las pacientes que no los utilicen. “El problema es que no siempre sabemos qué contienen esos preparados herbáceos”, indicó.
Los resultados de la encuesta pertenecen a un grupo reducido de pacientes de una sola clínica y los autores no pudieron asociar la posibilidad de quedar embarazadas con el cumplimiento o no de las recomendaciones.
Aun así, Domar consideró que los resultados son sorprendentes porque los tratamientos son costosos y las mujeres quieren quedar embarazadas.
La autora comentó que los tratamientos cuestan entre 12.000 y 18.000 dólares, pero los seguros de salud de Massachusetts los cubren.
“La población que utiliza la FIV suele poner muchas esperanzas en el tratamiento y está muy motivada. Tendería a pensar que cumpliría las indicaciones”, indicó Westphal.
Después de los 45, según los expertos, es casi imposible quedar embarazada utilizando tus propios óvulos.
Sin embargo, muchas mujeres de más de 40 se quedan embarazadas, algunas utilizando tratamientos de fertilidad y otras no. Y estudios recientes han demostrado que pueden existir beneficios en esperar para tener hijos, tanto para ti como para tu bebé.
Tengas la edad que tengas cuando te quedes embarazada, descubrirás que el momento de tu vida en el que concibas tendrá ventajas y desventajas. Para poder ofrecerte una imagen realista sobre cómo es tener un hijo después de los 40, hemos consultado con especialistas en fertilidad, consultores financieros, expertos en relaciones y mujeres de 40 y pico.
Ventajas
Probablemente la mayor ventaja de esperar para tener hijos es, justamente, que has esperado para tenerlos. Has tenido tiempo de madurar y de ver el mundo; se supone que tienes mayor seguridad económica y te encuentras más afianzada en el plano profesional. Si has tenido la misma pareja durante varios años, habréis tenido la posibilidad de conoceros bien en distintas circunstancias, lo que os permitirá contar con una sólida base para criar a una familia, pero incluso si se trata de una nueva relación, contarás con la madurez que te ha dado la vida.
Algunos estudios han probado que las madres de más edad (que en general tienen más educación formal que las mamás jóvenes) toman decisiones más inteligentes como madres. Están más preparadas para dar el pecho y, de acuerdo con un estudio reciente publicado en la Revista de la American Dietetic Association (Asociación Dietética Estadounidense), se encuentran en mejores condiciones para tomar decisiones más saludables en torno a la alimentación, como por ejemplo elegir frutas en vez de dulces y bebidas azucaradas.
Esperar para tener hijos tiene además beneficios económicos. Un estudio descubrió que las mujeres del Reino Unido que trabajan ahorran el equivalente a casi 15.000 euros por cada año que retrasan tener hijos. Según uno de los autores del estudio: “Las mujeres que dedican más años a adquirir experiencia en el trabajo antes de tener hijos tienden a volver a trabajar más rápido después de su baja por maternidad. Dado que han establecido una relación mayor con su jefe o empresa, les resulta más fácil volver a trabajar a tiempo parcial si así lo desean, en vez de dejar totalmente el mercado laboral”.
Algunas madres opinan que esto es cierto también cuando se trata de puestos básicos. “Cuando mi hija vaya al colegio, intentaré trabajar como cajera en un supermercado. Creo que haber trabajado antes en una tienda estará a mi favor, porque pueden pedirme referencias y mi experiencia en tratar con clientes cuenta”, dice Trinidad Ortega, que dejó su trabajo como vendedora en una tienda cuando tuvo a su hija hace ahora año y medio.
Susan Heitler, psicóloga de parejas y familia en Colorado, cree que el mejor momento para tener hijos es cuando tienes entre 25 y 35 años pero también reconoce que hay ventajas para las parejas que esperan más: “Los padres que ya han entrado en los 40 están por lo general más concentrados en sus hijos que los padres más jóvenes. “Ya han tenido tiempo de viajar y de tener numerosas experiencias antes de tener niños. Tienen menos presiones económicas y una filosofía de ‘ya he estado allí, ya he hecho eso’ en contraposición a una pareja joven que pudiera echar en falta la libertad de salir mucho o viajar”.
Según la española Lorraine Carbonell Ladish, autora de De los cuarenta para arriba… Disfruta de la vida, entre otros 14 libros que incluyen temas de maternidad y creatividad infantil, “Las ventajas de ser madre más tarde en la vida son que, por lo general, eres más consciente de la responsabilidad que implica traer un hijo a este mundo y estás más preparada para hacer los sacrificios necesarios, que por otro lado, no te parecen sacrificios”, dice Carbonell Ladish.
Desventajas
El mayor inconveniente en posponer el embarazo hasta tus 40 años es significativo: cuanto más esperas, más difícil te resultará quedarte embarazada. La razón principal: 15 años antes de que la mujer entre en la menopausia, el número de óvulos comienza a disminuir y los óvulos que produce tienen una mayor probabilidad de tener problemas cromosómicos, lo cual aumenta el riesgo de abortos espontáneos y anomalías congénitas.
La diferencia en la viabilidad de los óvulos entre los 40 y pico y los 45-50 es significativa. “Si has cumplido los 40 y quieres ser madre, acude cuanto antes al especialista”, dice el doctor Manuel Fernández-Sánchez, director del Instituto Valenciano de Infertilidad en Sevilla. “Habitualmente por encima de los 35 años el reloj biológico del ovario empieza a dar problemas que se agravan por encima de los 40, por lo que hay menos posibilidades de embarazo con óvulos propios, además de aumentar el riesgo de anomalías cromosómicas como el Síndrome de Down”, afirma el doctor Fernández-Sánchez. “Sobre tus posibilidades concretas te podrá asesorar el especialista una vez haya estudiado tu reserva ovárica, es decir, la capacidad de ovular y embarazar que tienen tus ovarios, así como las opciones para controlar los riesgos de enfermedades cromosómicas con el diagnóstico genético preimplantacional”, añade.
En un estudio recientemente publicado en la revista médica Fertility and Sterility (Fertilidad y Esterilidad), los investigadores hallaron que las mujeres de 40 años tratadas por infertilidad tenían una probabilidad del 25 por ciento de lograr quedarse embarazadas utilizando sus propios óvulos. A la edad de 43 la cifra cayó al 10 por ciento y a la edad de 44 se desplomó aún más, al 1,6 por ciento. Entre las mujeres que quedaron embarazadas, el porcentaje de aborto natural resultó ser del 24 por ciento para los 40 años, del 38 por ciento para los 43 años y del 54 por ciento para los 44 años.
El especialista en fertilidad James Goldfarb dice que en sus 30 años de trabajo, nunca ha visto a una mujer quedarse embarazada con sus propios óvulos después de los 46. Utilizar un óvulo de donante aumenta considerablemente las posibilidades de quedase embarazada y, según Goldfarb, así es como están concibiendo la mayoría de las mamás famosas de más edad, tanto si lo admiten como si no. “El hecho de que no lo digan abiertamente ocasiona un verdadero perjuicio al resto de las mujeres”, dice. “Nos llega por lo menos una paciente al mes que acude con la falsa expectativa de que podrá quedarse embarazada utilizando sus propios óvulos”.
Las complicaciones del embarazo son otro inconveniente. Al entrar en los 40 tienes muchas más probabilidades de desarrollar problemas como hipertensión arterial y diabetes durante el embarazo, así como problemas en la placenta y complicaciones en el nacimiento. Las mujeres de más de 40 tienen un mayor riesgo de dar a luz a un bebé con bajo peso o un bebé prematuro. Los porcentajes de bebés que nacen sin vida son también más altos y los estudios demuestran que los niños nacidos de mamás de más edad presentan un mayor riesgo de diabetes del tipo 1 e hipertensión arterial.
Y no te olvides de tu pareja. Aunque los hombres son físicamente capaces de ser padres después de los 60 e incluso después de los 70, la calidad del esperma se deteriora con la edad y el porcentaje de defectos genéticos es más alto que con el esperma de hombres más jóvenes. En los ensayos clínicos de los últimos años se han encontrado conexiones entre la edad del padre y algunas enfermedades genéticas como el síndrome de Down y la esquizofrenia.
Todos estos puntos en contra pueden resultar desalentadores, pero ten presente que algunas mujeres se quedan embarazadas con facilidad después de los 40 y muchas de ellas tienen embarazos sin complicaciones y bebés sanos. Y si bien las mamás de más edad pueden tener un riesgo mayor de complicaciones durante el embarazo, la cifra total de esos incidentes es baja.
Otra salvedad es que aunque hay ventajas económicas en esperar para tener hijos, también pueden existir responsabilidades de esta misma índole. “Si esperas, puede ser que tengas que seguir trabajando hasta una edad más avanzada”, dice Marnie Azner, planificadora financiera en Nueva Jersey. “Aún tendrás responsabilidades económicas cuando muchas de tus amigas estén comenzando a jubilarse. Si no has estado ahorrando dinero para la jubilación, se te va a hacer aún más difícil hacerlo después de tener niños.
Olivia Mellán, consultora financiera y psicoterapeuta especializada en parejas, comenta que aunque a los 40 parte de la situación financiera depende de lo que se haya hecho hasta entonces (ahorrar más o menos, hacer aportaciones a un plan de jubilación, etc.), sigue siendo un buen momento para decidir cuáles son tus objetivos prioritarios y cómo conseguirlos. “Lo importante es saber qué quieres y cuánto necesitas para conseguirlo. Una vez que se tiene claro el objetivo, tendrás muchas más posibilidades de encontrar el camino financiero para alcanzarlo”, dice Mellán.
Hay otras cosas que también se vuelven más caras, como el seguro de vida y de salud. Por último, si tienes problemas para quedarte embarazada, el costo de los tratamientos de fertilidad puede suponer un gasto realmente importante.
Tus probabilidades de éxito
Dos tercios de las mujeres de más de 40 tienen problemas de fertilidad, de acuerdo con la American Society for Reproductive Medicine (Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva). Una vez que pasas los 40, el tiempo es despiadado. Tienes alrededor del 5 por ciento de probabilidades de quedarte embarazada en un único ciclo de ovulación, de acuerdo con el conocido especialista en fertilidad Sherman Silber, director del Centro de Infertilidad de St. Louis en el Hospital de St. Luke en Missouri y autor de cuatro libros de gran éxito sobre fertilidad, entre los que se incluye How to Get Pregnant (Cómo quedar embarazada).
A los 40 la probabilidad de que concibas en el año en el que has empezado a intentarlo es de alrededor del 40 al 50 por ciento, en comparación con una mujer de alrededor de 35, que tiene el 75 por ciento de probabilidades. A la edad de 43, la probabilidad de que una mujer quede embarazada se reduce drásticamente al 1 o 2 por ciento.
¿A qué se debe esa caída tan abrupta? Silber dice que todo se debe a los óvulos. Desde el momento en que llegas a la pubertad, cuando la cantidad de óvulos ronda los 300.000 a 400.000, perderás alrededor de 13.000 óvulos al año. Con el transcurrir de los años esta disminución constante en la cantidad de óvulos hará que llegues a la edad de 37 con alrededor de 25.000 óvulos. A los 37 se produce una caída en picado de la fertilidad. “A la edad de 43, te encuentras finalizando tu etapa reproductiva (tu organismo libera los últimos óvulos)”, dice Silber, “y tus probabilidades de embarazo son escasas”.
Las tasas de abortos espontáneos comienzan también a dispararse al entrar en los 40. De los 40 a los 44, la tasa es del 34 por ciento y aumenta al 53 por ciento en las mujeres de 45 en adelante (en comparación con el 10 por ciento a la edad de 20 y el 12 por ciento a la edad de 30). Después de los 40, el riesgo de complicaciones en el embarazo, como hipertensión y diabetes, es dos veces más alto que en las mujeres que tienen entre 20 y 30 años.
Las posibilidades de trastornos genéticos también aumentan con la edad: a los 40, la probabilidad de tener un niño con síndrome de Down es de una en 82; a los 45 es de una en 30. Dado que los riesgos de problemas genéticos aumentan en este grupo de edad, los especialistas recomiendan que durante el embarazo se les haga de forma rutinaria a las mujeres de esta edad estudios fetales detallados como la amniocentesis o la biopsia de corión.
Las madres primerizas de más de 40 años tienen además un 43 por ciento de probabilidades de dar a luz mediante cesárea (frente al 14 por ciento de las madres primerizas de entre 20 y 30 años) como resultado de complicaciones durante el parto. Los porcentajes de bajo peso al nacer y bebés que nacen sin vida son también más elevados.
Un factor muy positivo a tu favor es que a lo largo de la historia, no ha habido un mejor momento que el presente para intentar quedarte embarazada si eres madre de edad avanzada, debido a los numerosos tratamientos con técnicas de reproducción asistida disponibles hoy en día. Si bien las tasas de éxito para la fertilización in vitro comienzan a disminuir después de la edad de 35, la probabilidad de éxito utilizando óvulos de donantes sigue siendo elevada, con una tasa de nacimientos de bebés con vida del 50 por ciento. Para las mujeres de más de 40 años con óvulos donados por una mujer de entre 20 y 30 y pico, el riesgo de aborto espontáneo y problemas cromosómicos estará acorde a la edad de la donante del óvulo.
Qué debes hacer si quieres quedarte embarazada ahora
Dejando a un lado la edad, si quieres aumentar al máximo tus probabilidades de tener un embarazo normal y un bebé sano, deberías considerar tomar algunas medidas importantes antes de iniciar el camino hacia la concepción. Haz clic aquí si deseas obtener consejos acerca de cómo prepararte para la concepción.
Si acabas de entrar en la década de los 40 y no te quedas embarazada, tu ginecólogo seguramente te aconsejará esperar hasta que transcurran tres meses de haber tenido relaciones sexuales frecuentes (alrededor de dos o tres veces por semana) sin ningún método anticonceptivo antes de enviarte a un especialista en fertilidad. Otros te aconsejarán que consultes directamente a un especialista, especialmente si tienes razones específicas por las que pudieras tener problemas extras para quedarte embarazada, como la ausencia de algunos períodos, falta de ovulación o problemas en la producción de esperma por parte de tu pareja.
La mayoría de los especialistas probablemente comiencen haciéndote análisis para determinar si existen problemas en tus trompas de Falopio o en el esperma de tu pareja. Estas complicaciones son fáciles de detectar y generalmente fáciles de solucionar. Si no se encuentran problemas, entonces es probable que tu infertilidad se deba a la edad y a la disminución en la calidad de tus óvulos. El médico te aconsejará acerca de las opciones disponibles según tus circunstancias particulares.
Si te agobia pensar en el costo de los posibles tratamientos, piensa que puedes empezar dando pasos sencillos. “Yo te recomiendo que leas sobre fertilidad, para aprender a saber cuándo se produce la ovulación“, dice la doctora Loeza. Si hay que tomar la decisión de seguir un tratamiento, Loeza aconseja que revises con tu médico el aspecto económico. Es verdad que muchas técnicas reproductivas son caras y no están al alcance de todas las familias, pero no tires la toalla de antemano. “Muchas veces los problemas de fertilidad se solucionan de forma simple” dice Loeza.
Cuando en mayo de 2006 se reformó en España la ley de reproducción asistida, el gobierno socialista hizo hincapié como gran novedad en que, por primera vez, se regulaba el diagnóstico preimplantacional con el fin de que un futuro hijo pudiera, mediante un transplante, ayudar a curar a su hermano enfermo. El periodísticamente llamado “bebé-medicamento” era un signo de lo avanzada, y por lo tanto conveniente, que era la ley.
Se desviaba así la atención pública de los cambios más sustanciales de la reforma: generación de embriones con fines no reproductivos; vía libre para fecundar cuantos óvulos se quiera, con el resultado de la acumulación de embriones sobrantes; la posibilidad de investigar con los embriones sobrantes o los creados por clonación para este fin.
Hay que tener en cuenta que había muy poca demanda para esta técnica del “bebé-medicamento”, que solo se realizaba entonces en una docena de centros en todo el mundo y había visto la luz apenas cinco años antes.
Ahora llega la noticia de que entre 2006 y 2012 solo ha habido un caso en que esta técnica ha servido para hacer un trasplante que ha curado al hermano enfermo. Según cuenta El País, la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida (CNRHA), que debe supervisar los casos uno por uno, ha recibido en estos casi seis años un total de 40 solicitudes válidas para iniciar el proceso, de las que ha rechazado 9. De las 31 aceptadas solo ha resultado un niño capaz de servir de donante para su hermano.
Sin embargo, pese a lo notorio del fracaso, no se puede hablar de sorpresa. Esta técnica contaba con escasos años de vida cuando fue legalizada en España, pero la poca evidencia científica existente ofrecía unos resultados desalentadores (Aceprensa, 22-02-2006). El Hospital Universitario flamenco de Bruselas, que en mayo de 2005 anunció el nacimiento de los dos primeros bebés-medicamento de Europa, declaró que 61 parejas habían solicitado el tratamiento, 14 habían sido aceptadas, cuatro mujeres quedaron embarazadas y finalmente solo nacieron dos niños “aptos”.
Nunca un solo bebé ha servido para justificar la destrucción de tantos embriones
Un proceso difícil y costoso
La posibilidad de que una pareja que inicia el proceso obtenga finalmente el bebé-medicamento deseado está en torno a un 5%. Además, las probabilidades de que el futuro hijo sea “eficaz” también dependen de la enfermedad que pretenda curar: de un 75% a un 90% en enfermedades genéticas, y de un 30% a un 50% en leucemias. Hacen falta una media de 16 embriones para conseguir tres compatibles con los que se pueda trabajar, aunque esto no significa que alguno de ellos se implante correctamente en el útero y desarrolle su gestación.
Además, como señalaba la catedrática de Bioquímica Natalia López Moratalla, el proceso de seleccionar un embrión compatible exige producir otros que se quedarán por el camino: “la posibilidad de seleccionar exige múltiples hermanos y, para ello, partir de 10 ó 20 óvulos, que serán necesariamente más inmaduros y peores que los que la madre produce, con sus consecuencias para el hijo que se genere por la fecundación de esos óvulos”. Por otra parte, el diagnóstico preimplantacional al que se somete a los embriones para ver si reúnen las condiciones para ser implantados “exige tomar dos células de un embrioncito de tres días que sólo tiene ocho células: un cuarto de su cuerpo, con lo que con frecuencia quedan dañados”.
Por otra parte, la atención mediática que han generado los bebés-medicamento ha eclipsado a otras alternativas que están funcionando mejor, como las células madre adultas. Así lo subrayaba López Moratalla: “lo que no se debe seguir ocultando es que las células de la sangre del cordón umbilical no producen fuerte rechazo; como tampoco lo producen algunas de las células madre de la médula ósea de donante”
Las reformas colaterales
Por mucho que la reforma de 2006 fuera conocida popularmente como la de los bebés-medicamento, lo cierto es que este era solo uno de los aspectos legislados. La ley incluía también la posibilidad de que los embriones sobrantes estuvieran a disposición de la pareja o de la mujer, de forma que pudiera elegir entre conservarlos para un eventual uso, donarlos a otra pareja, destinarlos a la investigación o “cesar en su conservación”. En la práctica, esta posibilidad ha facilitado –por omisión de responsabilidad de la pareja– un arsenal de embriones utilizados como material de investigación o condenados al congelador.
La ley de 2006 favoreció, aunque también de manera implícita, la clonación con fines terapéuticos, al prohibir simplemente la que persigue fines reproductivos. Por último, otra “aportación” de la reforma fue la consagración legal del término pre-embrión, para referirse al de menos de 14 días. El objetivo era desregularizar aún más la circulación y uso de estos embriones.
Como suele ocurrir en el campo de la salud sexual, los argumentos esgrimidos en la reforma fueron más emotivos y abstractos que científicos. Por un lado, se apelaba a la compasión ante el dolor. Cuando la reforma pasó el trámite del Congreso, El País (17-02-06) se felicitaba porque “con la ampliación del número de óvulos que se pueden extraer y fecundar (aunque no implantar en una sola vez) se pretende evitar el sufrimiento de las mujeres, que deben someterse a distintos ciclos de estimulación antes de conseguir quedarse embarazadas”. Nada decía del incierto final de los óvulos sobrantes.
En el caso de los bebés-medicamento, el dolor psicológico de la madre que veía cómo su niño sufría una enfermedad incurable servía para justificar la concepción de un nuevo hijo con fines terapéuticos. Ahora el mismo diario señala, en un curioso ejercicio de alienación periodística, que “hay quien cree que se exageraron las expectativas” (El País, 07-01-2012).
En su día, se objetó a la entonces ministra de Sanidad, Elena Salgado, que la técnica de los bebés-medicamento carecía “de justificación clínica y social”, aunque ella se defendiera aludiendo a las “posiciones pseudomorales” de sus críticos. Sin embargo, el tiempo se ha encargado de demostrar que ni existía tanta demanda social ni se podía esperar tanto de esta técnica. Nunca un solo bebé ha servido para justificar la destrucción de tantos embriones.
‘tres14’ es un programa de ciencia para todos los públicos que La 2 emite los domingos y los miércoles en el que intentan “plantear y resolver preguntas que todos nos hacemos sobre el mundo del que formamos parte”.
Recientemente han emitido un reportaje sobre infertilidad y reproducción asistida en el que hacen un repaso a la evolución de la reproducción artificial, destacando hitos como el nacimiento de Louise Brown, “la primera niña probeta” en 1978 y los avances que se han vivido en esta polémica rama de la Medicina.
En los próximos años, al ritmo que lleva la evolución en este campo, podríamos tener nuevas técnicas más revolucionarias incluso que la fecundación in vitro, haciendo de la infertilidad un problema del pasado.
Además, en este programa hablan con Carles Giménez, Mireia Salandinas, Inma Sánchez y Gloria Calderón, que explican por qué y cómo la Ciencia puede solventar este hándicap evolutivo, mientras que Cristina Eguizábal y Josep Santaló debaten sobre hasta dónde extender la fertilidad y si hay algo sagrado en la biología humana.
Por otra parte, David Monk busca si el lugar de concepción, bien sea el vientre materno o una placa de ensayo, deja algún tipo de huella en los bebés.
http://www.rtve.es/television/20111221/tres14-empenados-concebir/483877.shtml
Fue un proceso largo, complicado y costoso, sobre todo emocionalmente; una situación que ella misma asemeja con la experiencia de «atravesar un campo de minas sin manual de instrucciones». Por eso, porque conoce a la perfección qué y cómo se sienten las mujeres (y parejas) que se enfrentan a la imposibilidad de concebir un hijo de manera espontánea, porque sabe que con información hay más posibilidades de éxito, ha decidido escribir un libro y compartir lo que ella vivió y la satisfacción que le supuso gestar y parir a sus «amados tesoros».
«El deseo de ser madre», editado por Alba, es una guía para conocer y afrontar un proceso de reproducción asistida desde el punto de vista de una mujer que lo ha experimentado en primera persona. «Es lo que a mí me hubiese gustado saber cuando empecé a recorrer ese camino», dice la autora y periodista Anna Gimeno. Sin embargo, el libro no es sólo el testimonio personal de un tratamiento, sino que «reúne información actual recabada de fuentes informativas directas y acreditadas».
La obra se estructura en tres capítulos, subdivididos a su vez en diversos apartados que abarcan las posibles situaciones que deberá atravesar, de una forma u otra, la mujer que se embarca en la aventura de luchar contra lainfertilidad. Así, el arranque de «El deseo de ser madre» analiza el porqué de un tratamiento de reproducción, las posibles dificultades para concebir, el actual aplazamiento femenino de la maternidad o las nuevas formas de familia surgidas en la sociedad de hoy en día, como las madres (o padres) que desean serlo sin pareja o con una del mismo sexo.
A continuación, y tras diseccionar las diferencias que hay entre los centros públicos y privados, así como las cuestiones legales de la reproducción asistida, la autora sumerge de lleno al lector en el verdadero proceso que se experimenta al iniciar un tratamiento: el shock de no poder engendrar, el enfado, el porqué a mí, la desesperanza,
Luego, una vez superadas estas fases, «El deseo de ser madre» repasa los pasos que seguirán las mujeres y/o parejas que hayan decidido concebir con ayuda externa: la visita al andrólogo y la extracción de semen, lainducción de la ovulación y las relaciones programadas, la inseminación o la fecundación in vitro, además de atacar las dudas que les asaltarán y abordar eficazmente sus vacilaciones.
Por último, la obra de Alba presenta la cara y la cruz de un procedimiento de reproducción, el qué sucede después del tratamiento -haya sido exitoso o dé «un negativo tras otro»-, y finaliza con una extensa bibliografía y un compendio de páginas web de referencia que, en conjunto, convierten «El deseo de ser madre» en la más completa y extensa guía para todas las mujeres (y parejas) que opten por adentrarse en la aventura de concebir y tener, por fin, un hijo.
Expertos y testimonios
La primera y única obra que guía a las futuras madres y su entorno
La autora utiliza su propia experiencia en la reproducción asistida, pero también echa mano de la sabiduría de expertos como Antonio Pellicer y Carlos Simón, del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), o Buenaventura Coroleo, del Instituto Dexeus.
Instituto Valenciano de infertilidad (IVI)
http://www.lainfertilidad.com/profesionales/centros-de-fertilidad/ivi-valencia.html
El Instituto Murciano de Fertilidad, IMFER, ha recibido recientemente la certificación ISO 14001, que reconoce y certifica el plan de manejo ambiental que el centro ha puesto en marcha.
IMFER ha elaborado un plan por el que todas sus actividades se plantean de manera que causen el menor impacto negativo sobre el medio ambiente y que contribuyan positivamente en su entorno más cercano.
El centro ha establecido un plan de política medioambiental por el cual se adoptaron medidas, cambios y modificaciones orientados a reducir el impacto en su entorno; se identificaron los aspectos derivados de su actividad que pudieran afectar de manera directa o indirecta al medio ambiente; se tomaron medidas para prevenir la contaminación en sus instalaciones; se generó un plan de mejora para implantar la metodología y las prácticas adecuadas para alcanzar sus objetivos; y, finalmente, se estableció una línea de formación y concienciación orientada a clientes, proveedores, empleados y público en general para promover una cultura que favorezca la protección del medio ambiente.
IMFER, con la certificación ISO 14001, da un paso más en su apuesta por la responsabilidad social corporativa y avanza en su empeño por contribuir a mantener un medio ambiente más sostenible.
IMFER – Instituto Murciano de fertilidad
http://www.lainfertilidad.com/profesionales/centros-de-fertilidad/imfer-instituto-murciano-de-fertilidad.html
