Para las personas que acuden a vuestro centro, vosotros sois en quienes depositan gran parte de su esperanza e ilusión, pero al entrar a la consulta, llegarán con miedos e inseguridades, ¿cómo les ayudáis a superarlos?
Les atendemos de forma personalizada y les informamos sobre sus expectativas reales de éxito, en función de su edad y su caso específico. De cualquier manera, consideramos que establecer una relación de confianza entre médico y paciente es fundamental, de forma que la pareja tenga ocasión de aclarar todas las dudas que le surjan. Por otra parte, y con esta finalidad, el centro cuenta con un equipo de atención al paciente, formado por psicólogas que prestan una atención muy importante en este sentido.
Como profesional del sector de la reproducción asistida, ¿cuáles son los momentos más gratificantes de tu día a día?
Sin duda, la mayor gratificación llega cuando después de una larga lucha conseguimos el embarazo tan deseada por la pareja. Hay casos relativamente sencillos. Pero en otros, en los que los pacientes han tenido mucha dificultad a la hora de conseguir una gestación, cuando lo consiguen la satisfacción es enorme para ellos y para nosotros. También, un momento muy especial es cuando, después del nacimiento del bebé, vienen a presentárnoslo. Son momentos únicos y emotivos.
¿Cómo llegaste a tu especialidad? ¿Fue algo premeditado o la experiencia te fue conduciendo hacia esta rama?
Siempre me gustó la ginecología y desde muy joven me atrajo todo el tema de reproducción asistida. Recuerdo cómo me llamaban la atención de pequeña las noticias sobre los primeros niños nacidos gracias a la Fecundación in Vitro. Me parecía que era un auténtico milagro. Ya en el periodo de formación de residente, intenté formarme en este campo, me parecía apasionante. Ahora, a pesar de llevar muchos años dedicándome a esto, no me deja de sorprender esta especialidad, con nuevos avances y en continua evolución.
Aún nos queda un largo recorrido para terminar con el eterno tabú de la infertilidad, pero entre todos lo podemos conseguir… ¿Cómo contribuirías a romper el tabú de la infertilidad en nuestro país?
Creo que la situación se ha normalizado mucho y que las parejas asumen los problemas de esterilidad con muchísima más naturalidad que antes. Además, está mucho más asumido que los problemas de fertilidad son cosa de dos. En estos momentos, la pareja, de forma conjunta, suele afrontar este problema dejando atrás tabúes e intentando poner soluciones lo más eficaces posibles a este problema.
¿Cuáles han sido los momentos más duros en tu carrera profesional? ¿Cómo conseguiste salir adelante?
Todos tenemos a veces momentos duros en nuestra profesión y en nuestra vida. Cuando esto ocurre, intento centrarme en las pacientes, en las parejas que ponen todas sus esperanzas en intentar tener un hijo y que se apoyan mucho en nosotros. Sin duda, desde nuestro puesto de trabajo, podemos ayudar mucho, tanto a nivel médico como a nivel psicológico, a sobrellevar la carga de tratamiento y el estrés que genera el hecho de no poder tener un hijo. Sin duda, el sentirte útil, que te guste tu profesión y ponerle un poco de sentido del humor a la vida hace que todo sea más llevadero.
Nos gustaría que dieras un mensaje de apoyo o recomendación a aquellas personas que buscan ayuda y que quieren ser padres a toda costa…
El mensaje es claro: si se quiere tener hijos no se puede retrasar mucho la maternidad, sobre todo las mujeres, que tenemos una vida fértil muy corta. Si el tiempo ha pasado y estamos en edades razonables, hay que intentarlo pero dejándose aconsejar por los profesionales y contemplando qué opciones son éticamente factibles para cada caso. El problema de la esterilidad puede llegar a afectar a la pareja en todos los niveles, pero afortunadamente en la mayoría de los casos termina resolviéndose.
Otro ejemplo más de que queda demostrado que “nunca es tarde” para hacer lo que uno quiera en la vida. Por eso se sometió a un tratamiento de fecundación in vitro, a sus 62 años. Consiguió tener mellizas que nacieron de forma prematura, ya que si el embarazo llegaba a término podría correr riesgo su propia vida.
“Yo quería una familia, pero cuando me denegaron la posibilidad de adoptar, me di cuenta de que la única manera de hacer que esto sucediera era dando a luz a mis propios hijos”, contó la psiquiatra búlgara Krasmina Dimitrova, que se convirtió en la mamá más mayor del mundo.
Las mellizas Merry y Jacqueline nacieron de forma prematura el pasado 5 de mayo aunque según los informes médicos se encuentran en perfecto estado. Las nenas nacieron antes de tiempo porque los médicos consideraron que la vida de Krasmina corría peligro si el embarazo llegaba a término.
Aunque la mujer sabía que su vida podía correr peligro, explicó que sus ganas de ser madre fueron más fuerte que si instinto de supervivencia. “La edad no fue un obstáculo para mí. No me gusta pensar demasiado en el futuro; sólo quiero que los bebés estén bien”, aseguró la madre.
Entra así en vigor una polémica medida, anunciada por el Servicio Nacional de Salud (NHS) de Fife hace apenas 10 días, y que incluye además otras restricciones, como limitar el número de intentos para conseguir la paternidad a dos en lugar de los tres que se llevan a cabo en el resto de Reino Unido.
La noticia, calificada de “muy mala para los pacientes” por la asociación de pacientes Infertility Network (la más importante de Reino Unido) viene, sin embargo, acompañada de otra muy buena, ya que el mismo Gobierno escocés que vetará la fecundación in vitro en obesas y fumadores ha recibido, en plena crisis, una dotación de 100.000 libras para financiar tratamientos de infertilidad, que se invertirán en la reducción de las listas de espera, según informó también Infertility Network.
Precisamente, la medida de disminuir de tres a dos los intentos de FIV financiados por la sanidad pública, se enmarca en un intento de conseguir limitar a 12 meses el tiempo máximo que una pareja deberá esperar para recibir su tratamiento de reproducción asistida.
Lo que más ha molestado a la asociación de pacientes es que este condado escocés ponga en marcha dichas medidas restrictivas, justo cuando el Instituto Nacional de Excelencia Clínica (NICE) ha recomendado al NHS ampliar los criterios de aplicación de técnicas de reproducción asistida.
Así, el NHS financiará la FIV a mujeres de hasta 42 años, frente al límite de 39 actual. Las recomendaciones del NICE nada decían de limitar los tratamientos a mujeres obesas y fumadores, aunque los expertos reconocen que ambas cualidades disminuyen las posibilidades de tener éxito en una terapia de este tipo.
A veces me pasa, que con los casos más difíciles, o bien porque hay pocos ovocitos o pocos espermatozoides, o bien porque cualquiera de los dos gametos son de mala calidad, no consigo quedarme tranquila hasta que veo al día siguiente qué ha sucedido.
La pareja de ayer presentaba un factor masculino muy severo. En este caso, teníamos una muestra congelada por si acaso no se encontraban espermatozoides en el eyaculado el día de la punción e hicimos bien. Cuando el varón recogió la muestra de semen y la observamos al microscopio, no vimos ni un solo espermatozoide móvil, y tuvimos que recurrir a la muestra que teníamos congelada. En esta muestra inicialmente había pocos espermatozoides y ya que normalmente se pierde un tanto por ciento de movilidad espermática con la congelación y descongelación, (variable según los pacientes), tampoco encontramos con facilidad espermatozoides para microinyectar y tardamos más de dos horas en encontrar los suficientes espermatozoides móviles.
En los casos de factor masculino muy severo si tenemos un número relativamente alto de ovocitos, contamos con que, a pesar de que la tasa de fecundación sea baja, podemos conseguir finalmente embriones para transferir. Pero en este caso se obtuvieron cinco ovocitos, de los cuales cuatro eran maduros y aptos para microinyectar.
Encontrar cuatro espermatozoides móviles fue una odisea. Tras permanecer casi dos horas detrás del microscopio, conseguimos localizarlos. Pero no eran precisamente unos espermatozoides morfológicamente perfectos. Era lo que había. Y con todo el cuidado y el interés del que fui capaz, fui inyectando uno a uno, como si de preciados tesoros se tratara, en cada ovocito maduro. Y a esperar…
Y en esta espera, afortunadamente, no ha participado la pareja. Bastante tienen ellos con la expectación hasta la prueba de embarazo. Es mejor evitar situaciones estresantes añadidas para ellos.
Al día siguiente llego al laboratorio con el corazón encogido, y miro el incubador donde están los ovocitos que ayer microinyecté. Previamente, ya he comprobado que todo está en orden: temperatura y niveles de los gases de los incubadores, temperatura exterior, etc. Todos los controles rutinarios diarios. Y casi no me atrevo a coger la placa donde están los ovocitos y ponerla en el microscopio.
Un compañero observa en la pantalla de TV al mismo tiempo que yo miro al microscopio. Uno, dos, tres, cuatro…. ¡Hay dos ovocitos fecundados! Con un poco de suerte, se dividirán en preciosos embriones, y podremos conseguir el embarazo.
Voy a llamar enseguida a la pareja para darles la buena noticia y decirles a que hora tienen que venir mañana a la transferencia. A partir de entonces, tendrán que armarse de esperanza, ya que serán ellos los que pasen más de una noche sin dormir.
Ojala lo consigan…
La infertilidad es un problema cada vez más actual que afecta directamente a la población masculina. De hecho está creciendo el número de hombres que manifiestan este problema, que en pasado se pensaba fuera solamente femenino.
Los investigadores de la escuela de medicina de la Cardiff University en Reino Unido han descubierto la proteína, llamada PLC-zeta (PLCz), responsable de la activación del proceso de fecundación del óvulo. Esta proteína viene transferida del espermatozoide al óvulo, lo que aumenta las probabilidades de lograr el embarazo, además de iniciar los procesos biológicos necesarios para el desarrollo del feto.
A menudo pues, la esterilidad masculina podría ser debida a un defecto de la PLCz. Actuando por tanto en esta proteína, es posible aumentar las posibilidades de rendimiento del óvulo.
“Sabemos que algunos hombres son estériles porque sus esperma no consigue fecundar los óvulos, aunque sus espermatozoides llegan al óvulo y hay contacto, no ocurre nada”. Explica el profesor Tony Lai. “Estos espermatozoides pueden presentar un PLCz que no funciona correctamente, pero que resulta ser esencial para seguir con el proceso de fecundación” continua el profesor.
Los experimentos, que han permitido valorar la eficacia de la proteína, han sido realizados en laboratorios utilizando el esperma humano. Ahora los investigadores quieren continuar el estudio para determinar las posibilidades de la PLCz en estudios clínicos.
Un ejemplo cercano lo tenemos en el IVI (Instituto Valenciano de Infertilidad), una prestigiosa clínica privada de reproducción asistida que cuenta con una Unidad de Acupuntura. El motivo, según explican en su web, es que:
La acupuntura induce a la vasodilatación arterial, aumentando el flujo sanguíneo a nivel ovárico y uterino. Este aumento de vascularización del endometrio favorece la implantación del embrión en el útero materno.
Las afirmaciones médicas no se convierten en verdad por el mero hecho de que una institución médica las proclame, sino que son conclusiones a las que llevan ensayos clínicos cuya metodología y detalles se publican en revistas médicas y están abiertos a la replicación, revisión y crítica de los demás especialistas.
Lamentablemente, la web del IVI no incluye ninguna referencia que nos permita examinar cómo han llegado a la conclusión de que la acupuntura (1) aumenta el flujo sanguíneo uterino y que esto a su vez (2) favorece la implantación del embrión. No es difícil, sin embargo, aventurar cuáles son las fuentes de tales afirmaciones.
¿La acupuntura aumenta el flujo sanguíneo hacia el útero?
Con toda probabilidad, esta afirmación se basa en este meta-análisis [1] popular entre los partidarios de la acupuntura (y financiado por el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa de EEUU), ya que dice (casi) lo mismo que la web del IVI (destacado en negrita):
Acupuncture has been used in China for centuries to regulate the female reproductive system.7 Three potential mechanisms for its effects on fertility have been postulated.8 Firstly, acupuncture may mediate the release of neurotransmitters,9 which may in turn stimulate secretion of gonadotrophin releasing hormone, thereby influencing the menstrual cycle, ovulation, and fertility.10 Secondly, acupuncture may stimulate blood flow to the uterus by inhibiting uterine central sympathetic nerve activity.11 Thirdly, acupuncture may stimulate the production of endogenous opioids, which may inhibit the central nervous system outflow and the biological stress response.12”
Traducción: “La acupuntura se ha utilizado en China durante siglos para regular el sistema reproductivo femenino.7 Se han postulado tres potenciales mecanismos para sus efectos en la fertilidad.8 En primer lugar, la acupuntura podría provocar la liberación de neurotransmisores,9 que podrían a su vez estimular la secreción de gonadotropina, influyendo así en el ciclo menstrual, la ovulación y la fertilidad.10 En segundo lugar, la acupuntura podría estimular el flujo sanguíneo hacia el útero mediante la inhibición de la actividad nerviosa simpática central del útero.11 En tercer lugar, la acumputura podría estimular la producción de opiodes endógenos, lo cual podría inhibir el flujo del sistema nervioso central y la respuesta biológica del estrés.12”
Dejando de lado el hecho de que el párrafo comience con una falacia, lo primero que llama la atención es cómo el tono meramente especulativo del mecanismo descrito (“podría estimular”) se transforma en la web del IVI en una certeza absoluta (“induce” y “favorece”). De hecho, el carácter meramente especulativo queda patente al ver que se proponen otros posibles mecanismos alternativos que pudieran explicar el hipotético hecho de que la acupuntura funcionase. Se trata, en definitiva, de una mera evaluación de plausibilidad, es decir, de echarle imaginación y tratar de explicar científicamente un efecto, antes de demostrar siquiera que existe.
Pero volviendo a la parte que nos interesa: la posibilidad de que la acupuntura estimule el flujo sanguíneo uterino no se analiza en este meta-análisis, sino que nos remiten a su referencia número 11, que es este otro estudio publicado en la revista Human Reproduction[2] y que es, a la postre, la fuente original de la afirmación que estamos analizando. En primer lugar, este estudio tiene un diseño de baja calidad, por lo que no puede considerarse una evidencia definitiva: analiza pocos pacientes (tan sólo 10 mujeres), no es aleatorio y no existe grupo de control.
Pero el mayor problema es que este estudio no analiza la mera acupuntura, sino la ELECTROacupuntura, como indica su propio título. Concretamente, se pasaron corrientes eléctricas por la zona que se quería estimular, y estas corrientes eléctricas son un mecanismo más plausible que las meras agujas superficiales en la piel para estimular el riego, tal y como explica el Dr. Gorski en el blog Science-Based Medicine:
the reference supporting the claim that acupuncture may stimulate bloodflow to the uterus was not looking at acupuncture but electroacupuncture, which is an entirely different beast. Moreover it was a small study (ten women), and it was not randomized and had no control group. Even so, given that electric current was passed through the lumbosacral area, this may well have stimulated nerves leading to the uterus. In other words, this study does not show that acupuncture itself does anything to uterine blood flow. If correct, it shows that passing an electric current through L4-S3 levels may stimulate uterine blood flow.”
Traducción: “la referencia para apoyar la afirmación de que la acupuntura podría estimular el flujo sanguíneo hacia el útero no estudia la acupuntura, sino la electroacupuntura, que es una guerra totalmente diferente. Además se trataba de un estudio pequeño (de 10 mujeres), y no era aleatorio ni tenía grupo de control. Pero incluso con eso, dado que una corriente eléctrica se pasó a través de la zona lumbosacra, esto bien podría haber estimulado los nervios que llegan al útero. En otras palabras, este estudio no muestra que la acupuntura por sí misma haga nada al flujo sanguíneo uterino. Si es correcto, muestra que pasar una corriente eléctrica a través de los niveles L4-S3 podría estimular el flujo sanguíneo uterino.
De modo que no existen evidencias de que la acupuntura (sin la ayuda de una corriente eléctrica) estimule el flujo sanguíneo hacia el útero. Esto sería suficiente para rechazar la afirmación del IVI y del meta-análisis mencionado, dado que rompe el hilo causal, pero vamos a ponernos en la imaginaria situación de que la acupuntura fuese capaz de aumentar el flujo sanguíneo uterino, o en la imaginaria situación de que el IVI hablase de electro-acupuntura en lugar de acupuntura:
Dicho aumento de flujo sanguíneo ¿mejoraría la probabilidad de embarazo?
Con carácter general, se cree que el grosor del endometrio favorece la implantación del embrión, y que dicho grosor está influido por el flujo arterial uterino [3]. Sin embargo, una vez más, esto no es más que un análisis preliminar de plausibilidad. Hay que comprobar si el aumento de riego que pueda producir la electro-acupuntura realmente produce alguna mejora en el número de embarazos en la fecundación in vitro. Y esto es precisamente lo que investigó este otro estudio [4] cuyas conclusiones son claras (añado negrita):
EA could be useful for reducing uterine artery blood flow impedance, but did not increase the pregnancy rate in patients undergoing IVF.”
“La electro-acupuntura podría ser útil para reducir la impedancia del flujo sanguíneo arterial uterino, pero no aumentó la tasa de embarazos en las pacientes sometidas a fecundación in vitro
La misma conclusión a la que llegan los análisis de la acupuntura con carácter general [5, 6].
En resumidas cuentas, no existen evidencias ni de que la acupuntura aumente el flujo sanguíneo a nivel ovárico y uterino, ni de que el aumento de dicho flujo producido por la electro-acupuntura aumente la probabilidad de éxito en la fecundación in vitro. La justificación que da el IVI para contar con una unidad de acupuntura no resulta creíble.
